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20120206-144458.jpgJavier Parra | Concejal de IU

Cuando Izquierda Unida levanta cabeza siempre aparecen los “modernitos” para pisarle la cabeza, y si con ello pueden beneficiar un poquito al PSOE cuando se acercan unas elecciones, mejor que mejor. Eso debe haber pensado el “intelectual orgánico” de la sociademocracia Juan Torres, que en un artículo el pasado 31 de enero, dedica unos cuantos párrafos a señalar lo que, según él, es un “lastre para Izquierda Unida”. Y lo dice él, que ni siquiera se sabe si es miembro de Izquierda Unida, y la única militancia que se le conoce es la de escribir delante de un ordenador artículos con los que arregla el mundo y filosofa acerca del sistema y sus miserias.

Comienza su artículo el señor Torres diciendo que “a pesar de sus limitaciones, IU es el elemento político principal para aglutinar a quienes nos oponemos a las políticas neoliberales que se están aplicando”, y tras dedicar algunas pocas palabras a decir lo bien que lo está haciendo la coalición en algunos aspectos, no tarda en comenzar una batería de argumentos socialdemócratas con los que pretende señalar a los elementos de Izquierda Unida a los que hay que expulsar, e incluso ilegalizar. “De fuera vendrán y de tu casa te echarán”, se dice así, ¿no señor Torres?

El caso es que después de lanzar una primera ráfaga de piropos al parlamentario Gaspar Llamazares – enfrentado desde hace más de una década al PCE dentro de IU -, y de citar un par de casos de esos de los que nadie de la organización puede sentirse orgulloso, pone el objetivo en la presa fundamental de su artículo: los comunistas. Y lo hace para pedir, ni más ni menos, que la ilegalización de la página web de las Juventudes Comunistas de Andalucía (Comité Provincial de Sevilla) por que defienden, según él, al “estalinista que en 1940 asesinó a León Trosky”, es decir, por un hecho que sucedió hace ni más ni menos que 72 años.

Y sigue arreando contra la organización comunista el señor Torres: “Yo sé que estas cosas pueden pasar en otros partidos (salvo la apología de asesinos políticos, que solo ocurre en algunos de extrema derecha fascista o nazi). Pero es que yo pienso que en Izquierda Unida no podrían suceder nunca y que, si desgraciadamente aparecen, deben ser erradicados inmediatamente y no dejarlos ir […] como la de las juventudes comunistas que he mencionado, que defienden auténticas e inaceptables barbaridades políticas, ideológicas e incluso personales”. Y continúa: “Si Izquierda Unida no se desentiende definitivamente de quienes entienden la política como un negocio personal o como un pasatiempo ideológico de desocupados que nunca han dado un palo al agua y si no va más allá de lo que quieren imponerle quienes están en el pleistoceno de las ideas políticas, Izquierda Unida nunca dejará de ser una simple fuerza testimonial y, además, del viejo modo de hacer política. Y seguirá condenada a dedicarse, como creo que ahora está ocurriendo en unos momentos tan importantes para Andalucía, a los simples conflictos internos para ver quién tiene más poder dentro de la organización o va antes en sus mermadas listas electorales, en lugar de a presentar ante la sociedad un compromiso atractivo y eficaz para cambiar la sociedad. Espero sinceramente que Izquierda Unida sea capaz de desembarazarse de todos esos lastres y que ojalá lo consiga cuanto antes”.

Juan Torres López retrata como nadie la corriente socialdemócrata de quienes aseguran apoyar a Izquierda Unida, pero que igual que hoy están aquí, mañana estarán allí, en el pesebre. Como Rosa Aguilar. De esa corriente que cree que hay que cambiar un poquito el sistema, pero sin estridencias. De los que ingenuamente creen que pueden transformarse las sociedades sin mancharse las manos y la corbata. De los que pretenden tener una autoridad política que no se han ganado en la calle, ni en la lucha, sino en las tribunas que usualmente le han puesto a los que hoy clava el piolet. Quizá se olvide el señor Torres que el 90% de los carteles que pega Izquierda Unida los pegan comunistas; que el 90% de los actos que organiza Izquierda Unida los organizan comunistas; que gran parte de las sedes de Izquierda Unida son de los comunistas.

Torres está tan anclado en el pasado que recurre a Stalin y Trosky para echar un poco de basura sobre los comunistas de hoy, pero no nos dice en qué bando habría estado si hubiera vivido los años 40. ¿Con Stalin? ¿Con Hitler? ¿con Churchill? ¿con Vichy? ¿con Eisenhower?

Quizá por dedicarle este cariñoso artículo al intelectual orgánico de la socialdemocracia, señor Torres, éste o alguno de sus seguidores, me acuse de “estalinista”, “antidemócrata”, “radical”, “intransigente”, “ortodoxo”, “taliban”. Siento decepcionarles, en el colectivo de Izquierda Unida en el que milito y en la Agrupación del Partido Comunista – en Paterna -, muchos tenemos visiones distintas de la historia, e incluso del futuro, pero todos nos hemos arremangado y estamos trabajando juntos no para cambiar el sistema, sino para acabar con él; no para reformarlo, sino para revolucionarlo.

El discurso del señor Torres es peligroso, es el mismo que el de Carrillo, que el de Rosa Aguilar, que el de Antonio Gutierrez, que el de López Garrido. Lo que pasa es que ahora el PSOE no vende, quizá tenga más suerte cuando la socialdemocracia salga del agujero.

Juan Torres no ha sido el primero, y tampoco será el último. Por mi parte hoy pongo punto y final a cualquier mínimo interés que pueda haber tenido por sus artículos (que ha sido muy poco). Porque el lastre para Izquierda Unida no son los comunistas, son “socios listos” como Juan Torres López.

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laRepublica.es es un diario obrero y republicano fundado el 14 de Abril de 2006 por Javier Parra, actual Secretario General del PCPV. Está dirigido por Alberto J. Miranda (Alcalá de Guadaíra, Sevilla 1983) político, diseñador gráfico, analista y comunicador social. Cuenta con un total de 31 colaboradores de los cuales 9 forman parte del equipo de redacción.