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En toda educación que se precie, el valor de demostrar que es cierto lo que se está enseñando es fundamental para que el aprendizaje cale y se haga efectivo. El conocimiento de ejemplos a utilizar debe contar con un amplio repertorio para adaptar cada enseñanza a un ejemplo específico, basado en la realidad objetiva de los hechos.

Los ejemplos, por tanto, no deben ser pueriles ni complicados de explicar y de entender ya que, por no ser interesantes o por difíciles de comprender, enturbiemos la lección tratada con ejemplos poco esclarecedores y lo que al final conseguimos es que el alumno, familiar o amigo, a quien va dirigida la explicación se pierda y deje de estar atento a lo que se dice.

Los ejemplos no pueden alejarse demasiado de la temática tratada, no deben ser ajenos al  contexto o a la época del ejercicio que se pretende aclarar o explicar, no deben ser ofensivos o irrisorios. Debemos ilustrar el concepto enseñando, en la medida de lo posible, algo nuevo, sin que esto estropee de algún modo la aclaración.

Me he encontrado, en multitud de ocasiones, sin saber dónde recurrir para encontrar una página donde me explicaran correctamente alguna duda y, además, se sirvieran de ejemplos para que la idea final quedara completamente clara en mi mente.

Tuve que recurrir a tusejemplos.com para buscar ejemplos de igualdad de condiciones y ejemplos de igualdad de oportunidades para un trabajo, sobre la discriminación de la mujer en la sociedad del siglo XXl, que estoy realizando para la web donde trabajo.

La comparación entre unos ejemplos y otros fue suficientemente esclarecedora para dar por positiva la parada y búsqueda en esta página. Aquí se consolidó una de las premisas que debía atender ante la idea de la igualdad de condiciones y es que, ésta, no sólo se consigue con la garantía o vigilancia de los estamentos públicos a las órdenes del estado, sino que debe ser algo que se tiene que conquistar desde el más puro sentimiento individualista. La igualdad de condiciones ha de ser conquistadas, nunca regaladas. Esto es así, no sólo como valor argumentativo para las personas que consiguen la igualdad, sino también como ladrillo de resistencia del muro de contención que, presumiblemente, haya que defender una y otra vez a lo largo del devenir de los tiempos.

Sin embargo, el estado sí debe ser garante de proporcionar y promocionar la igualdad de oportunidades para alcanzar el bienestar social, así como al acceso a los derechos civiles y políticos. Otros ejemplos de igualdad de oportunidades que debe garantizar el estado son la oportunidad al estudio, la oportunidad a la vivienda y la oportunidad al trabajo, entre los más importantes.

Para resumir, existe una igualdad de oportunidades cuando cada persona tiene el mismo acceso, de manera potencial, a un cierto bien económico o social con respecto a cualquier otra persona.

Aclarado el tema pues, gracias a la página de tusejemplos.com.

Periodista vasco cuyas historias han abordado todo lo relacionado con el mundo del marketing y las nuevas tecnologías.