
Italia ha decidido implementar nuevas regulaciones que buscan abordar el problema de las reseñas falsas en el sector de la hospitalidad y el turismo. Estas medidas, impulsadas por la ministra de Turismo, Daniela Santanché, tienen como objetivo garantizar que las opiniones de los consumidores sean verídicas y, a su vez, proteger la integridad de los negocios locales.
Alessandro Gilmozzi, un renombrado chef y presidente de la asociación Ambasciatori del Gusto, ha sido uno de los principales promotores de esta iniciativa. Gilmozzi ha señalado que ha recibido reseñas que no solo son incorrectas, sino que pueden causar un daño significativo a la reputación de un establecimiento. “Alguien escribió que comió un panna cotta en mi restaurante, pero nunca he preparado ese postre”, afirmó en una entrevista con el diario La Repubblica.
Las nuevas reglas exigen que los usuarios proporcionen prueba de su visita, como un recibo, y prohíben los incentivos para dejar comentarios positivos. De acuerdo con el ministerio de Empresas de Italia, el contenido falso o manipulado puede impactar entre el 6% y el 30% de los ingresos del sector, lo que evidencia la gravedad del problema.
Nuevas normas para reseñas en restaurantes y hoteles
El gobierno italiano ha propuesto un proyecto de ley que, aunque ya prohíbe las reseñas falsas, busca implementar medidas más estrictas para evitar que sean publicadas en primer lugar. La legislación, que aún debe ser aprobada por el parlamento, establece que para escribir una reseña, los usuarios deben demostrar que han visitado el establecimiento en cuestión y proporcionar una identificación verificable.
Las reseñas deben ser escritas dentro de los 15 días posteriores a la visita y deben ser detalladas y relevantes. Además, la ley prohíbe las prácticas de reseñas pagadas o incentivadas, así como la venta de contenido. Se establece también el derecho de respuesta por parte de los establecimientos, que podrán solicitar la eliminación de comentarios que consideren falsos o engañosos. Además, se permitirá a las empresas pedir la eliminación de reseñas que tengan más de dos años o que ya no sean relevantes.
Las sanciones por violar estas nuevas reglas oscilarán entre 5.000 y 10 millones de euros, reflejando así la frustración de los negocios del sector, que han visto cómo los comentarios engañosos han pasado desapercibidos hasta ahora. Mauro Brasioli, gerente de comunicación de AG Hotels, ha manifestado que existe un desbalance entre el “derecho/poder” de los clientes para dejar reseñas negativas y el “derecho/poder” de las empresas para defenderse, sugiriendo que las consecuencias para los clientes que publican reseñas falsas son prácticamente inexistentes.
Organizaciones como Tripadvisor también están tomando medidas para combatir las reseñas fraudulentas, y han reportado que en su último informe han eliminado millones de comentarios que no cumplían con sus estándares. Sin embargo, la implementación efectiva de estas nuevas regulaciones en plataformas de reseñas populares como Booking.com y Tripadvisor aún está por verse.