
Kirill Dmitriev, enviado del presidente ruso Vladimir Putin y CEO del Fondo Ruso de Inversión Directa, se encuentra en Washington esta semana para mantener conversaciones con Steve Witkoff, negociador de Ucrania durante la administración de Donald Trump. Este encuentro marca la primera visita de un alto funcionario ruso a Estados Unidos desde que el presidente Joe Biden suspendió los contactos diplomáticos en 2022.
Según informan medios como CNN y Axios, Dmitriev participó en una reunión con funcionarios estadounidenses en Riad el pasado 18 de febrero, donde se acordó iniciar un proceso gradual de normalización de las relaciones bilaterales. Este esfuerzo se enmarca dentro de las iniciativas de Trump para poner fin al conflicto en Ucrania.
Visita y reacciones
El viaje de Dmitriev ha suscitado reacciones diversas. En su cuenta de X, el enviado ruso expresó un cauto optimismo al escribir “quizás”, añadiendo que “la resistencia al diálogo entre Estados Unidos y Rusia es real, impulsada por intereses arraigados y viejas narrativas”. Además, planteó la posibilidad de que unas relaciones mejoradas sean lo que el mundo necesita para lograr una seguridad y paz global duraderas.
Para facilitar su entrada en el país, el Departamento del Tesoro de EE. UU. ha levantado temporalmente las sanciones impuestas a Dmitriev. Este gesto podría interpretarse como un intento de abrir un canal de comunicación en un momento en que las tensiones entre ambos países son palpables.
En el contexto de estas negociaciones, Trump ha amenazado con imponer “aranceles secundarios” a Moscú si no se logra un acuerdo para detener el derramamiento de sangre en Ucrania. Rusia, por su parte, ha acusado a Ucrania de violar un acuerdo de pausa mutua en los ataques a infraestructuras energéticas, que fue propuesto por Trump en una conversación con Putin el 18 de marzo. A pesar de que el presidente ucraniano, Volodymyr Zelensky, prometió respetar dicho acuerdo, Rusia ha reportado ataques con drones y misiles en sus instalaciones energéticas.
Moscú ha dejado claro que cualquier futuro acuerdo debe abordar las causas fundamentales del conflicto, incluyendo la expansión de la OTAN hacia el este. Rusia exige que Ucrania abandone su intención de unirse a la alianza militar liderada por Estados Unidos y que se convierta en un estado permanentemente neutral. Además, ha solicitado que Kiev renuncie a sus reclamaciones sobre Crimea y otras cuatro regiones que han votado para unirse a Rusia.