Dificultades en la predicción de tornados: avances tecnológicos y nuevos enfoques en la investigación meteorológica

In Ciencia y Tecnología
abril 03, 2025

Los meteorólogos han comenzado a advertir sobre la probabilidad de tormentas extremadamente peligrosas que podrían azotar el centro y el este de los Estados Unidos. A pesar de que la predicción de condiciones favorables para la formación de tornados ha mejorado considerablemente, la capacidad de predecir con exactitud qué tormentas generarán un tornado y cuándo sigue siendo un desafío. Este aspecto es objeto de investigación en la actualidad, tal como explica el científico atmosférico Chris Nowotarski.

Dificultades en la predicción de tornados

Los meteorólogos han avanzado en la identificación de las condiciones que favorecen la aparición de tornados. Sin embargo, determinar cuál de las tormentas eléctricas en una línea específica producirá un tornado es más complicado. Esto se debe a que las diferencias entre las tormentas pueden estar relacionadas con variables meteorológicas menores que las redes de observación y los modelos informáticos actuales no son capaces de resolver. Además, las variaciones en la superficie terrestre, como campos, bosques o entornos urbanos, pueden influir en la formación de tornados, haciendo que cambios sutiles en el entorno de la tormenta tengan un gran impacto en los procesos internos que pueden dar lugar a un tornado.

Un factor clave en la formación de tornados es el «cizallamiento del viento vertical», que se refiere a cómo cambian la dirección o la velocidad del viento con la altura en la atmósfera. La interacción entre el cizallamiento del viento y el aire enfriado por la lluvia dentro de las tormentas, conocido como «salida», puede influir en la posibilidad de que se forme un tornado. Este aire frío que sale de la tormenta suele ser un precursor importante para la formación de tornados, ya que estos tienden a desarrollarse en la parte más fresca de la tormenta.

La mayoría de los tornados violentos se generan a partir de «superceldas», tormentas eléctricas con un potente ascenso en rotación llamado «mesociclón». La cizalladura del viento puede permitir que las partes medias de la tormenta roten, intensificando la rotación en la salida de la tormenta, lo que puede dar lugar a un tornado. Aunque los avances en la tecnología de radar Doppler han mejorado la capacidad de predicción, la anticipación del tiempo de aviso sigue siendo un reto. Actualmente, el tiempo de advertencia es de aproximadamente 10 a 15 minutos, suficiente para que las personas busquen refugio.

La investigación sobre tornados se ha diversificado en los últimos años, no solo en la tradicional «zona de tornados» de los Grandes Llanos, sino también en el sureste de Estados Unidos, donde las características geográficas y climáticas, como la mayor presencia de humedad y vegetación, influyen en la formación de estos fenómenos. La relación entre las tormentas y los tornados en esta región es objeto de estudio, ya que se ha observado que en el sureste ocurren más tornados por la noche, lo que aumenta la peligrosidad de estos eventos.

En el ámbito de la investigación, se están utilizando nuevas herramientas tecnológicas, como drones equipados con sensores, que permiten obtener datos más precisos sobre las tormentas. Los modelos informáticos también han mejorado, permitiendo simular y predecir el comportamiento de las tormentas con mayor fiabilidad. A medida que avanza la ciencia, la comprensión de los tornados y su comportamiento se vuelve más clara, lo que potencialmente puede salvar vidas en el futuro.

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