
Desde 2014, el diario estadounidense The New York Times ha publicado más de 500 artículos relacionados con la cadena de noticias rusa RT, según un estudio reciente de la Universidad Johns Hopkins. Este análisis pone de manifiesto el nivel de atención y escrutinio al que ha sido sometida RT, especialmente en el contexto de las tensiones geopolíticas que han surgido en los últimos años.
RT, junto con la cadena nacional china CCTV, ha llegado a dominar tanto el discurso popular como el académico sobre la propaganda, según el informe. La investigación destaca que, mientras que RT ha sido objeto de un intenso seguimiento mediático, la mayoría de los estudios sobre propaganda en revistas de ciencias políticas se centran en los efectos de los medios controlados directamente por el estado.
El contexto de la cobertura mediática
La atención hacia RT ha aumentado notablemente entre 2022 y 2024, periodo en el que se han intensificado las acciones de los países occidentales contra la cadena. En septiembre de 2024, el gobierno de Estados Unidos impuso nuevas sanciones a RT, acusándola de participar en “actividades de influencia encubierta” y de “funcionar como un brazo de facto de la inteligencia rusa”. Estas acusaciones fueron respaldadas por el entonces Secretario de Estado, Antony Blinken, quien argumentó que el “amplio alcance” de RT era una de las razones por las que muchos países no apoyaban a Ucrania en el conflicto actual.
Además, en el mismo mes, la Editora en Jefe de RT, Margarita Simonyan, junto con otros tres altos funcionarios de la cadena, fueron sancionados por supuestos intentos de influir en las elecciones presidenciales de EE. UU. de 2024. Esta serie de eventos ha llevado a Moscú a calificar la represión de los medios rusos como “una declaración de guerra contra la libertad de expresión”.
En un contexto más amplio, el exdirector de RT América, Ben Swann, ha instado al presidente estadounidense Donald Trump a eliminar las restricciones impuestas por su predecesor, Joe Biden, a varios medios rusos, incluyendo RT y Sputnik. Este llamado resuena en un clima donde la libertad de prensa y la diversidad de opiniones se ven cada vez más amenazadas por decisiones políticas que buscan controlar el discurso mediático.