
El Día Internacional de la Pelea de Almohadas ha cobrado una relevancia notable desde su inicio en 2008, en el marco del Urban Playground Movement, un movimiento que busca recuperar los espacios urbanos para la diversión y el entretenimiento. Este evento, que se celebra en ciudades de todo el mundo, reúne a personas de todas las edades en un ambiente festivo y lúdico, donde el objetivo principal es disfrutar y compartir un momento de alegría a través de una actividad tan sencilla como una pelea de almohadas.
Los organizadores de este movimiento, aunque no se presentan como un grupo político, han expresado su deseo de que estas actividades se conviertan en parte significativa de la cultura popular. En su declaración fundacional, se propone reemplazar experiencias de consumo pasivas y no sociales, como ver televisión, con interacciones más dinámicas y comunitarias. Un objetivo que se traduce en la creación de una comunidad global de participantes, en contraposición a la figura del consumidor aislado que predomina en la sociedad actual.
El fenómeno ha perdurado a lo largo de los años, aunque el Urban Playground Movement en sí ha perdido algo de fuerza. A pesar de esto, el evento de la pelea de almohadas ha continuado expandiéndose, logrando incluso establecer un récord mundial con 7,681 participantes en Minneapolis en 2018, un evento que tuvo lugar durante un concierto gratuito de música cristiana patrocinado por MyPillow, empresa de Mike Lindell, un empresario conocido por sus controvertidas opiniones políticas y teorías de conspiración.
El auge del Pillow Fighting Championship
Aunque la pelea de almohadas se concibe principalmente como una actividad recreativa, ha evolucionado hacia un deporte más formalizado a través del Pillow Fighting Championship (PFC). Este campeonato, que se emite en la cadena estadounidense ESPN, ha transformado la idea de una pelea de almohadas en un evento de contacto serio, donde los competidores utilizan almohadas de espuma en lugar de las tradicionales de plumas. Estas almohadas, que pueden pesar hasta un kilogramo, están diseñadas con asas para facilitar el combate en un entorno que recuerda a un ring de boxeo.
Steve Williams, CEO del Pillow Fighting Championship, ha descrito su visión de este deporte como «swinging hardcore con almohadas especializadas», indicando que, aunque el combate puede ser intenso, los participantes están preparados para soportar el impacto. Esta evolución de la pelea de almohadas sugiere un cambio en la percepción del entretenimiento, donde la diversión se combina con la competitividad, generando un nuevo espacio para la interacción social en un formato que trasciende el mero juego infantil.