La región este de Australia se ha consolidado como una de las áreas más propensas a incendios del mundo. Desde 1850, los incendios forestales han causado la muerte de aproximadamente 800 personas y millones de animales. Este escenario, marcado por la intensidad de los fuegos, ha llevado a la comunidad científica a investigar los patrones históricos de incendios para comprender mejor su evolución y las implicaciones que tienen en el presente y futuro.
Recientemente, se ha publicado el nuevo SahulCHAR, una base de datos que compila registros de carbón sedimentario y carbono negro del paleocontinente Sahul, que abarca Australia, Nueva Guinea y las islas adyacentes, además de Nueva Zelanda/Aotearoa. Este trabajo ha sido realizado por un equipo de investigadores de la Universidad James Cook y ha sido publicado en la revista Earth System Science Data.
Importancia del registro de incendios en el contexto climático actual
El carbón sedimentario es una fuente valiosa de información sobre la frecuencia e intensidad de los incendios, así como sobre los tipos de vegetación que se quemaron en el pasado. Este material es transportado por el viento y el agua y se preserva en lagos, pantanos y otros entornos sedimentarios. La doctora Emma Rehn, investigadora principal del proyecto, ha destacado la relevancia de contar con datos históricos para identificar posibles cambios en los patrones de incendios.
“La única forma de saber si los patrones de incendios están cambiando es tener registros anteriores de cómo era la situación en el pasado. Queremos asegurarnos de que la futura investigación sobre tendencias globales en incendios use datos completos y actualizados de nuestra región”, ha afirmado la doctora Rehn. Este enfoque es especialmente relevante en el contexto de los cambios climáticos que enfrentamos actualmente.
La base de datos SahulCHAR no solo compila datos originales de 23 investigadores, sino que también integra registros de bases de datos existentes y publicaciones académicas. Esto se convierte en una herramienta crítica para entender el contexto a largo plazo de los riesgos de incendios en un clima cambiante. La doctora Rehn ha señalado que estos registros permiten a los gestores de tierras, responsables políticos y científicos del clima comparar las condiciones actuales de incendios con tendencias históricas.
“Si de repente hay más incendios de los que solían haber, cuando el fuego era raro durante miles de años, esto indica un cambio significativo en los ecosistemas”, ha añadido. Este tipo de información es esencial, ya que en muchas áreas de Australia no existen registros escritos que retrocedan muy lejos en el tiempo, lo que hace que recurrir al registro sedimentario sea la única opción para comprender la historia del fuego.
Con el objetivo de enriquecer esta base de datos, los creadores de datos que posean registros de carbón de Australia, Nueva Guinea o Nueva Zelanda/Aotearoa pueden contribuir utilizando una plantilla de datos disponible y contactando a la doctora Haidee Cadd para más información.
Más información:
Emma Rehn et al, La colección SahulCHAR: una base de datos de paleofuegos para Australia, Nueva Guinea y Nueva Zelanda, Earth System Science Data (2025). DOI: 10.5194/essd-17-2681-2025
