Cierre de la frontera estadounidense ante la amenaza del gusano barrenador
El gobierno de Estados Unidos ha decidido cerrar nuevamente su frontera sur a las importaciones de ganado, tras detectar que un parásito devorador de carne, conocido como la mosca screwworm del Nuevo Mundo, se ha desplazado más al norte en México de lo que se había informado anteriormente. Esta medida ha generado críticas desde el gobierno mexicano, que considera que la amenaza para su industria cárnica ha sido exagerada.
La mosca screwworm del Nuevo Mundo, cuyo ciclo de vida incluye la puesta de huevos en heridas de animales de sangre caliente, ha sido objeto de preocupación en Estados Unidos, donde los funcionarios temen que su llegada a Texas pueda provocar pérdidas económicas significativas, como ocurrió en décadas pasadas. En los años 70, Estados Unidos logró erradicar este parásito mediante la cría y liberación de machos estériles, y su presencia había estado contenida en Panamá hasta que fue redescubierta en el sur de México a finales del año pasado.
La frontera fue cerrada en mayo para la importación de ganado vivo, pero en junio se anunció la reapertura de tres puertos de entrada, con la intención de abrir dos más para el 15 de septiembre. Sin embargo, un nuevo brote de infestación ha sido reportado a 185 millas al noreste de Ciudad de México, lo que representa un desplazamiento considerable respecto a los casos previamente documentados. La secretaria de Agricultura de EE. UU., Brooke Rollins, ha afirmado que las autoridades estadounidenses están comprometidas a tomar medidas rápidas y efectivas ante la propagación de este parásito.
Por su parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha defendido la actuación de su gobierno, afirmando que todos los protocolos están siendo seguidos para abordar la situación. Según las autoridades mexicanas, el número de animales infectados ha disminuido en un 19% desde finales de junio. Sheinbaum ha calificado de «decisión exagerada» el cierre de la frontera y ha enfatizado que se están llevando a cabo todas las acciones científicas necesarias para controlar el problema.
Recientemente, se han anunciado planes para combatir el parásito, que incluyen una inversión de casi 30 millones de dólares en nuevas instalaciones para la cría y dispersión de moscas estériles. El Departamento de Agricultura de EE. UU. espera que una nueva fábrica de moscas esté operativa en el sur de México para julio de 2026, complementando los esfuerzos en Panamá. Además, se planea establecer un sitio en el sur de Texas para mantener moscas estériles importadas de Panamá, con el objetivo de liberarlas en la frontera si es necesario.
