Un reciente estudio publicado en la revista Weed Science ha revelado que las tecnologías de control eléctrico de malas hierbas son tan efectivas como los herbicidas y los métodos mecánicos, con riesgos mínimos para los cultivos, el suelo y el medio ambiente. A pesar de esto, se ha señalado un potencial riesgo mayor de incendio si hay residuos de cultivos secos en el área. Según la investigadora principal del estudio, Catherine Borger, Ph.D., del Departamento de Industrias Primarias y Desarrollo Regional de Australia Occidental, el control eléctrico de malas hierbas podría ser especialmente relevante para los agricultores que enfrentan problemas de resistencia a herbicidas y para aquellos que practican la agricultura orgánica.
Eficiencia y ventajas del control eléctrico de malas hierbas
La investigación, realizada por Borger y su colega Miranda Slaven, se llevó a cabo en viñedos de Yallingup, Australia Occidental, durante las temporadas de primavera de 2022 y 2023. Utilizando un tractor equipado con una máquina de control eléctrico de malas hierbas Zasso XPower, los investigadores demostraron que la eficiencia del control eléctrico es comparable a la de los métodos químicos y mecánicos comúnmente empleados en la viticultura.
La Dra. Borger destacó que «la literatura científica no había evaluado previamente el control eléctrico de malas hierbas en comparación con otras técnicas en viñedos primaverales, pero nuestro estudio mostró que ofrece una eficiencia comparable». Además, no se observó daño alguno en las vides durante las pruebas.
Las tecnologías de control eléctrico ofrecen varias ventajas significativas en comparación con la aplicación de herbicidas. Entre ellas, se destacan la ausencia de residuos químicos en el medio ambiente o en los alimentos, la eliminación del período de espera tras la aplicación, la no restricción de uso en condiciones de viento, la inexistencia de resistencia química y la reducción del impacto sobre la vegetación vecina y las vías acuáticas. Sin embargo, también se han mencionado desventajas, como la velocidad de aplicación más lenta y un mayor consumo de combustible.
Este estudio es pionero en la evaluación cuantitativa del riesgo de incendio asociado al control eléctrico de malas hierbas. Borger subrayó que «en cada experimento de campo que realizamos durante la primavera, no hubo incendios, lo que es notable dado que esta es la época más común para la gestión de malas hierbas en viticultura en Australia Occidental». La recomendación del estudio es que el control eléctrico de malas hierbas es adecuado para su uso en la gestión de malas hierbas en invierno y primavera, pero no para el control de las malas hierbas de verano u otoño.
Este avance en la investigación podría suponer un cambio significativo en las prácticas agrícolas, especialmente en un contexto donde la sostenibilidad y la reducción del uso de químicos se están convirtiendo en prioridades para muchos agricultores en España y en el mundo.
