En un avance significativo para la gestión forestal sostenible, Shiva Pariyar, un candidato a doctorado de la Universidad de Canterbury en Nueva Zelanda, está utilizando tecnologías de teledetección para abordar un problema crítico en la silvicultura: los daños causados por plagas en las especies de eucalipto no nativas. Originario de Nepal, Pariyar desarrolla su investigación con el objetivo de mitigar las pérdidas económicas y medioambientales asociadas a estos daños.
La silvicultura en Nueva Zelanda está dominada por el Pinus radiata, que requiere tratamientos químicos para asegurar la durabilidad de su madera. Para minimizar los riesgos ambientales asociados a la filtración de estos químicos en el suelo y el agua, la iniciativa Nueva Zelanda Forestal Innovación (NZDFI) ha introducido especies de eucalipto con durabilidad natural como alternativa sostenible. Sin embargo, estos eucaliptos, importados de Australia, son susceptibles a los escarabajos paropsínicos y otras plagas. Como señala Pariyar, “las hojas son la parte más importante del árbol. El daño o la defoliación reducen significativamente la capacidad de fotosíntesis, lo que afecta el crecimiento y la productividad del bosque”.
La magnitud del impacto es considerable, ya que se estima que más de 15,000 hectáreas de eucalipto se cultivan en Nueva Zelanda, con pérdidas potenciales de rendimiento que ascienden a 10 millones de dólares al año. Los costos de control de estas plagas varían entre 1 y 2.6 millones de dólares, lo que refleja la necesidad de un enfoque más eficaz en la gestión de estos ecosistemas.
Innovación tecnológica en la gestión forestal
Para abordar este desafío, Pariyar está desarrollando un modelo basado en tecnología avanzada, utilizando sensores LiDAR montados en drones y análisis de imágenes satelitales de alta resolución de sitios de prueba en Marlborough y North Canterbury. Este enfoque permite detectar y cuantificar la defoliación de eucaliptos, no solo a nivel de árbol individual, sino también en paisajes completos. “Los ojos humanos no siempre pueden captar cambios sutiles en la verdor del dosel o los niveles de estrés, pero la tecnología que utilizamos puede”, explica Pariyar. Además, los métodos tradicionales de medición en el terreno suelen ser costosos y laboriosos, y a menudo impracticables en entornos remotos o peligrosos.
La falta de información oportuna y precisa limita la capacidad de los gestores forestales para responder eficazmente a brotes de insectos que pueden causar daños ecológicos y económicos a largo plazo. La investigación de Pariyar tiene como objetivo proporcionar a los gestores forestales y a los responsables de políticas la información necesaria para tomar medidas proactivas y reactivas que mejoren la salud forestal y la vitalidad de las plantaciones de eucalipto.
Si los ensayos resultan exitosos, el modelo desarrollado por Pariyar podría ser implementado no solo en Nueva Zelanda, sino a nivel global, en cualquier lugar donde se cultiven eucaliptos como una alternativa sostenible a la madera tratada químicamente. Esto podría contribuir a la expansión de plantaciones de 100,000 hectáreas de eucalipto naturalmente duradero en Nueva Zelanda para 2050.
“Quería desarrollar mis habilidades en el campo de la teledetección y la tecnología, y afortunadamente encontré esta oportunidad en la Universidad de Canterbury para explorar y ampliar mis conocimientos teóricos y prácticos”, concluye Pariyar. La universidad le ha proporcionado todos los recursos necesarios, incluido el aprendizaje para operar drones, preparar planes de vuelo y analizar datos para futuros usos.
