Las empresas estadounidenses que representan algunas de las marcas más reconocidas del país han expresado su preocupación ante la inminente implementación de aranceles que, según advierten, incrementarán sus costos en cientos de millones de dólares. Este anuncio llega a medida que se acerca el plazo señalado por la Casa Blanca para comenzar a aplicar impuestos a la importación de productos extranjeros, lo que podría desestabilizar aún más el ya complicado panorama del comercio internacional.
La fabricante de herramientas Stanley Black & Decker ha indicado que espera un impacto anualizado de 800 millones de dólares debido a estos cambios en la política arancelaria. Esta cifra no incluye los costos asociados a las medidas que la compañía está implementando para mitigar los efectos de estas tarifas, según su director financiero, Patrick Hallinan.
Por su parte, la empresa matriz de Marie Callender’s y Slim Jim, Conagra Brands, ha señalado que los aranceles más altos incrementarán sus costos de bienes vendidos en un 3%, lo que se traduce en un aumento anual de más de 200 millones de dólares, según su CEO, Sean Connolly.
A pesar de que la mayor parte de la producción de la compañía con sede en Chicago se realiza en Estados Unidos, la dirección ha señalado que aún deben lidiar con los aranceles sobre el acero y el aluminio, que elevarán el costo del embalaje. En un contexto similar, Tesla, bajo el liderazgo de Elon Musk, ha informado que los costos asociados a los aranceles han aumentado en aproximadamente 300 millones de dólares, afectando sobre todo su negocio automotriz.
Impacto en la industria y la economía nacional
La presión económica derivada de estos aranceles se extiende por toda la industria automotriz. General Motors ha reportado que sus ganancias antes de intereses e impuestos en el último trimestre sufrieron un impacto de 1.1 mil millones de dólares, atribuible al efecto neto de los aranceles.
En el sector de los electrodomésticos, la empresa de aires acondicionados Carrier Global ha anunciado que espera gastar alrededor de 200 millones de dólares para contrarrestar el impacto de estos aranceles. La misma tendencia se refleja en la compañía de electrodomésticos Whirlpool, que ha indicado que sus ventas y ganancias en América del Norte se han visto perjudicadas debido a que competidores asiáticos aceleraron sus exportaciones a Estados Unidos antes de la aplicación de los nuevos aranceles.
A pesar de que los consumidores estadounidenses aún no han experimentado un aumento significativo en la inflación como resultado de los aranceles más altos, algunos economistas advierten que las empresas podrían empezar a trasladar estos aumentos a los precios al público una vez que finalice el plazo de esta semana. Según la economista global principal de Piper Sandler, Nancy Lazar, el índice de precios al consumidor podría aumentar a una tasa anual del 3.2% en el tercer trimestre, un incremento notable respecto al 2.1% del segundo trimestre.
El gobierno de Estados Unidos busca calmar las preocupaciones de las empresas sobre el inminente plazo de los aranceles, que han sido un pilar fundamental de la campaña de Trump. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha afirmado que los países que enfrentan aranceles elevados pueden reducirlos mediante negociaciones con Estados Unidos, sugiriendo que no sería catastrófico si estos aranceles temporales se mantuvieran por un corto periodo mientras se avanza en buenas intenciones hacia un acuerdo.
