La Universidad de Witwatersrand, en Sudáfrica, ha puesto en marcha una innovadora campaña contra la caza furtiva que consiste en inyectar hormonas de rinoceronte con isótopos radiactivos. Este método, que según los investigadores es inofensivo para los animales, busca facilitar la detección de los cuernos en los controles de aduanas. La iniciativa, presentada el 31 de julio de 2025, está orientada a frenar el alarmante descenso de la población de rinocerontes en el país africano.
En una colaboración entre la universidad, autoridades de energía nuclear y conservacionistas, cinco rinocerontes fueron inyectados en un orfanato de Mokopane, marcando el inicio de un proyecto que espera extenderse a más ejemplares en el futuro. Este es un avance significativo después de que el año anterior se llevaran a cabo pruebas iniciales con 20 rinocerontes, que demostraron la viabilidad de la técnica.
Un enfoque científico para combatir el tráfico ilegal
Los isótopos radiactivos utilizados son detectables por los sistemas de seguridad nuclear en aeropuertos y fronteras, lo que podría llevar a la detención de cazadores furtivos y traficantes. Según James Larkin, jefe científico del Proyecto Rhisotope, las pruebas realizadas durante el estudio piloto confirmaron que los materiales radiactivos son seguros para los rinocerontes.
“Hemos demostrado, más allá de toda duda científica, que el proceso es completamente seguro para el animal y efectivo para hacer que el cuerno sea detectable a través de los sistemas de seguridad nuclear de las aduanas internacionales”, declaró Larkin. Se ha comprobado que incluso un solo cuerno con niveles de radiactividad significativamente más bajos que los que se utilizarán en la práctica puede activar alarmas en los detectores de radiación.
Además, se ha demostrado que los cuernos de rinoceronte pueden ser detectados incluso dentro de contenedores de carga de 40 pies. A medida que la población mundial de rinocerontes ha disminuido drásticamente, pasando de aproximadamente 500,000 a solo 27,000 en la actualidad, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, iniciativas como esta son cruciales. Sudáfrica alberga la mayor población de rinocerontes, con unas 16,000 ejemplares, pero enfrenta una crisis de caza furtiva, con alrededor de 500 rinocerontes sacrificados cada año por sus cuernos.
Las autoridades de conservación y los propietarios privados de rinocerontes están siendo instados a colaborar con la universidad para inyectar a sus animales, con la esperanza de que este enfoque innovador ayude a proteger a esta emblemática especie del peligro de la extinción.
