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Los misterios de la migración de las polillas bogong: ¿cómo navegan usando las estrellas y el magnetismo terrestre?

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agosto 16, 2025

Los polillas bogong de Australia, criaturas diminutas pero fascinantes, han demostrado poseer habilidades de navegación excepcionales que han desconcertado a los científicos durante décadas. Cada primavera, estos insectos migran hasta 1.000 kilómetros hacia cuevas remotas en los Alpes australianos, un viaje que se asemeja a que un ser humano recorriera «dos veces la circunferencia de la Tierra» utilizando únicamente sus sentidos.

Un reciente estudio publicado en la revista Nature ha revelado que las polillas bogong emplean tanto el campo magnético de la Tierra como las estrellas para orientarse durante su migración. El profesor Eric Warrant, de la Universidad de Lund en Suecia y autor principal del estudio, ha planteado interrogantes fundamentales sobre cómo estos insectos logran conocer la dirección y cuándo detenerse, a pesar de su pequeño sistema nervioso y su reducido tamaño cerebral.

Un enigma resplandeciente

Investigaciones previas ya habían demostrado que las polillas bogong pueden detectar el campo magnético terrestre y utilizarlo como guía. Sin embargo, el nuevo estudio ha ampliado este conocimiento, sugiriendo que la navegación estelar es igualmente crucial. Según Warrant, «si observas el cielo nocturno en el campo australiano, una de las características más evidentes es la Vía Láctea». Esto llevó a los investigadores a explorar la posibilidad de que estos insectos también se orientaran utilizando las estrellas.

Para probar esta hipótesis, el equipo de investigación construyó un laboratorio no magnético en una ubicación rural alejada de interferencias externas. Allí, recrearon simulaciones del cielo nocturno y del campo magnético de la Tierra. Los resultados fueron sorprendentes: las polillas podían migrar bajo una proyección del cielo estrellado local, incluso en ausencia total del campo magnético. Cuando los científicos giraron artificialmente el cielo 180 grados, las polillas volaron en la dirección opuesta, y al aleatorizar las estrellas, los insectos se mostraron completamente desorientados. Esto indica que el campo magnético actúa como una guía secundaria en condiciones de nubes, cuando las estrellas no son visibles.

Este descubrimiento subraya que las polillas bogong no solo cuentan con una brújula estelar, sino también con una brújula magnética, lo que resalta la complejidad de sus capacidades de navegación.

A pesar de estos avances, los científicos aún no comprenden completamente cómo las polillas perciben el campo magnético de la Tierra. Warrant sugiere que podrían utilizar un sistema basado en una reacción química que involucra una proteína llamada criptocromo, que es sensible a la luz. Esta proteína podría influir en otras células que ayudan a detectar el campo magnético terrestre, lo que podría ser clave para entender las extraordinarias habilidades de navegación de estas polillas.

El equipo de Warrant ahora se centra en un nuevo interrogante: cómo saben las polillas que han alcanzado su destino. A medida que continúan su investigación, están interesados en comprender mejor cómo el cerebro diminuto de estos insectos procesa tanto la información estelar como la magnética para guiar su épico viaje.

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