Un descubrimiento sorprendente sobre un agujero negro
Un reciente estudio sobre el agujero negro IGR J17091-3624, ubicado a aproximadamente 28,000 años luz de la Tierra, ha llamado la atención de la comunidad astronómica. Este objeto, conocido como el «agujero negro del latido» debido a sus dramáticos y rítmicos cambios en el brillo, ha sido objeto de observaciones realizadas por el Explorador de Polarimetría de Rayos X de Imágenes de la NASA (IXPE). IGR J17091-3624 se encuentra en un sistema binario, donde se alimenta de materia robada de una estrella compañera. Las pulsaciones de este agujero negro son el resultado de fluctuaciones en el plasma supercalentado que lo rodea, conocido como disco de acreción, y la región interna llamada corona, que puede alcanzar temperaturas extremas y emitir rayos X extremadamente brillantes.
IXPE ha medido la polarización de los rayos X emitidos por el agujero negro para determinar la alineación de sus vibraciones. Los resultados revelaron un sorprendente grado de polarización del 9.1%, que supera las predicciones de los modelos teóricos. Este hallazgo es significativo, ya que el estudio del grado de polarización proporciona información sobre la geometría del agujero negro y el movimiento de la materia circundante. En general, lecturas tan altas sugieren que la corona se observa casi de perfil, donde su estructura parece altamente ordenada. Sin embargo, otras observaciones de IGR J17091-3624 no coinciden con esta imagen, lo que ha llevado a los científicos a enfrentar una contradicción desconcertante.
Para abordar las recientes observaciones de IGR J17091-3624, los astrónomos han propuesto dos modelos diferentes. Uno sugiere que potentes vientos están siendo lanzados desde el disco de acreción, dispersando los rayos X en un estado más polarizado sin necesidad de una perspectiva de perfil. El otro modelo plantea que la corona se mueve hacia afuera a velocidades extraordinarias, provocando efectos relativistas que amplifican la polarización. Ambas simulaciones logran reproducir los resultados del IXPE, aunque cada modelo desafía las suposiciones arraigadas sobre los entornos de los agujeros negros. Según Maxime Parra, coautor del estudio, estos vientos son una de las piezas clave que faltan para entender el crecimiento de todos los tipos de agujeros negros. Los descubrimientos fueron publicados el 27 de mayo en la revista Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, lo que sugiere que futuras observaciones podrían deparar aún más sorpresas en el campo de la astronomía.
