Un volcán submarino frente a la costa de Oregón, que se preveía que podría entrar en erupción este año, no muestra señales inminentes de actividad, según los vulcanólogos que lo monitorean de cerca. El Axial Seamount, situado a aproximadamente 480 kilómetros de la costa de Oregón en el océano Pacífico, se encuentra a 1,500 metros bajo la superficie del mar, una profundidad que equivale a aproximadamente dos veces y media la altura del One World Trade Center en Nueva York, que mide 541 metros. Se trata del volcán submarino más activo del noreste del Pacífico, habiendo registrado tres erupciones en los últimos 30 años: en 1998, 2011 y 2015.
Evaluación del riesgo de erupción
A pesar de que las previsiones apuntan a una posible erupción para finales de este año, los expertos aseguran que no hay señales inminentes. Bill Chadwick, investigador de la Universidad Estatal de Oregón, indicó que el pronóstico se mantiene, pero que las condiciones actuales no sugieren una erupción inminente. Dada su gran profundidad y el estilo relativamente suave de flujo de lava del Axial Seamount, no representa una amenaza para la vida humana, la navegación oceánica ni la propiedad, según el Servicio Geológico de EE. UU. Chadwick ha comentado en el pasado que, si una erupción ocurriera mientras una embarcación estuviera encima, el capitán probablemente no se daría cuenta.
La previsión de una erupción se basa en la acumulación de magma bajo el lecho marino, que provoca la inflación del volcán. En el pasado enero, el Axial Seamount alcanzó niveles de inflación similares a los que precedieron a su erupción en 2015. Sin embargo, a partir de julio, la tasa de inflación ha ido disminuyendo gradualmente. Los investigadores también monitorizan la actividad sísmica en la región a través de instrumentos y cables que se extienden desde la costa de EE. UU. En junio, se registraron más de 2,000 terremotos en un solo día cerca del volcán, lo que puede indicar actividad volcánica potencial. A pesar de las alertas automáticas activadas por un tsunami provocado por un terremoto en la península de Kamchatka, se enfatiza que no se ha producido ninguna erupción real. Los científicos continúan su vigilancia para entender mejor los procesos de erupción y su posible desencadenamiento.
