Un tratado internacional conocido como el Acuerdo sobre Medidas del Estado del Puerto (PSMA, por sus siglas en inglés) ha dificultado que los buques pesqueros que operan fuera de las aguas nacionales eviten las inspecciones en puerto por capturas ilegales. Sin embargo, un estudio reciente advierte que las normas inconsistentes entre las flotas extranjeras y las nacionales podrían socavar su efectividad.
La pesca ilegal cuesta a los países miles de millones de dólares en ingresos perdidos cada año, al desviar pescado de los mercados legítimos. Este problema no solo amenaza los medios de vida de millones de personas en las zonas costeras, sino que también pone en peligro la seguridad alimentaria y la sostenibilidad medioambiental de las pesquerías.
Elizabeth Selig, autora principal del estudio publicado el 5 de septiembre en Science Advances y directora del Centro de Soluciones Oceánicas de Stanford, explica: «Dado el potencial del PSMA para reducir la pesca ilegal, queríamos explorar cómo se ha comportado la flota que pesca en aguas internacionales desde su entrada en vigor». Comprender los patrones de comportamiento de los buques puede ayudar a los países que han ratificado el PSMA a identificar medidas para fortalecer su implementación.
Avances y desafíos
Todos los productos del mar deben pasar por un puerto para ingresar al mercado. Los países y territorios que han ratificado el PSMA están obligados a designar puertos específicos para que los buques extranjeros desembarquen su pescado, realizar inspecciones estandarizadas de las embarcaciones que llegan y denegar la entrada de capturas ilegales.
El artículo 20 del PSMA establece que las inspecciones de los buques nacionales deben ser tan efectivas como las medidas aplicadas a las embarcaciones extranjeras, aunque no especifica que ambos enfoques deban ser idénticos. Desde su entrada en vigor en 2016, 84 países han ratificado el PSMA, incluyendo la Unión Europea.
Los investigadores analizaron cómo cambió el comportamiento de los buques pesqueros en los cinco años anteriores y posteriores a la implementación del PSMA, utilizando datos satelitales proporcionados por la organización Global Fishing Watch. Su análisis se centró en embarcaciones de más de 300 toneladas de peso bruto, que representan la mayoría de los buques pesqueros en aguas internacionales.
Los resultados revelaron que la proporción de capturas estimadas desembarcadas en puertos de los países que forman parte del PSMA se duplicó entre 2016 y 2021. Este aumento coincide con la creciente ratificación del PSMA por parte de más países, lo que ha obligado a las embarcaciones a viajar casi el doble de distancia para llegar a países no miembros del acuerdo.
Sin embargo, los investigadores también encontraron que las embarcaciones pesqueras estaban desembarcando una mayor proporción de sus capturas estimadas en puertos nacionales, aumentando del 31% en 2016 al 46% en 2021, lo que sugiere la necesidad de prestar más atención a las flotas nacionales.
En 2021, los buques nacionales que pescaban en alta mar representaron el 66% de las visitas a puertos a nivel global, en comparación con el 45% de las visitas en 2015. Esta predominancia de las embarcaciones nacionales en las visitas a puertos resalta la oportunidad para que los países firmantes del PSMA refuercen la implementación del artículo 20 al extender medidas similares a sus flotas nacionales. Para muchos países, esto requerirá apoyo orientado hacia la mejora de la capacidad humana, técnica y financiera de los estados portuarios.
La atención a las flotas nacionales es crucial, ya que los buques pesqueros pueden cambiar de bandera para operar como embarcaciones nacionales. El estudio observó un incremento del 30% en las visitas a puertos de los países firmantes del PSMA por parte de embarcaciones que habían cambiado su bandera después de la entrada en vigor del tratado, lo que les permitía eludir las inspecciones del PSMA.
Los investigadores concluyen que es fundamental prestar más atención a las flotas nacionales y asegurar la implementación coherente de las medidas del estado del puerto en ambas categorías de flotas. «La supervisión e inspección de los buques en puerto es logísticamente más sencilla y rentable que la aplicación fragmentada en el mar, y es una herramienta adicional para disuadir la pesca ilegal», concluyó Selig.
