El traslado de los barcos vikingos de Oslo a su nuevo hogar
Oslo se encuentra en el centro de un importante evento arqueológico y cultural, ya que tres barcos vikingos de 1,200 años de antigüedad se preparan para su traslado a un nuevo museo que garantizará su conservación adecuada. El primer barco en hacer este viaje es el Oseberg, que será trasladado desde el Museo de Barcos Vikingos hasta un nuevo edificio diseñado específicamente para albergar estas joyas nacionales en condiciones óptimas. Este proceso, que comenzó recientemente, implica mover el frágil casco de roble del barco, protegido por un pesado armazón de acero, a lo largo de un recorrido de aproximadamente cien yardas, una tarea que se espera dure más de diez horas.
La delicadeza de estos barcos ha sido motivo de preocupación para los expertos, quienes han señalado que han estado expuestos a niveles de humedad y vibraciones que han comprometido su integridad. La directora del museo, Aud Tonnessen, ha destacado la importancia emocional de este traslado, dado que estos barcos han sido testigos de historias y viajes que se remontan a siglos atrás. El Oseberg, junto con los barcos Gokstad y Tune, que también serán trasladados, ha estado en un edificio considerado inadecuado para su conservación, lo que ha llevado a la decisión de moverlos a una instalación que permita mantener su estado durante al menos un siglo más.
El proceso de traslado es extremadamente delicado y está lleno de riesgos. Cada manipulación representa un potencial daño para los barcos, que son estructuras de madera con cascos de clinker, es decir, con tablones que se superponen parcialmente. El curador del museo, David Hauer, ha enfatizado la necesidad de realizar este movimiento con la mayor precisión posible, comparable a las exigencias en el manejo de microscopios electrónicos en entornos hospitalarios. La operación se llevará a cabo con una velocidad cuidadosamente controlada, a razón de 5.5 minutos por cada yarda recorrida, lo que refleja la complejidad y la atención a los detalles que requiere este ambicioso proyecto. Si todo sigue según lo previsto, el Gokstad será trasladado en otoño y el Tune en el verano de 2026.
