La gestión de residuos es uno de los grandes retos que enfrentan las ciudades contemporáneas. A nivel mundial, los residuos domésticos representan entre el 30% y el 40% de los desechos sólidos municipales. La correcta separación de estos residuos en compostables, reciclables y no reciclables es un paso crucial para que los gobiernos locales puedan procesarlos de manera eficiente. Sin embargo, se ha observado una discrepancia significativa entre la disposición de las personas a separar sus residuos y su comportamiento real en este ámbito. Comprender los factores que influyen en la intención y el comportamiento de separación de residuos en los hogares puede facilitar la creación de políticas más efectivas.
A pesar de la importancia de este tema, los marcos teóricos existentes, como la Teoría del Comportamiento Planificado (TPB, por sus siglas en inglés), no abordan adecuadamente los factores externos que influyen en el comportamiento de separación de residuos. Un equipo de investigadores liderado por el profesor Xuepeng Qian, de la Graduate School of Global Environmental Studies de la Universidad Sophia en Tokio, Japón, ha desarrollado un nuevo modelo conductual que busca llenar este vacío.
Un nuevo marco para entender la separación de residuos
El equipo, que incluye al profesor asistente Nkweauseh Reginald Longfor y a Jiarong Hu, también de GENV, y al profesor Liang Dong de la Universidad de la Ciudad de Hong Kong, publicó sus hallazgos en la revista Environmental Impact Assessment Review. En su investigación, analizaron 46 estudios sobre separación de residuos que abarcan a 30,250 participantes en diversas geografías. A partir de esta revisión, los investigadores incorporaron elementos de dos marcos conductuales adicionales para comprender mejor las características intrínsecas que no son consideradas por la TPB, así como el impacto de factores externos como la infraestructura de recolección de residuos, la concienciación sobre las consecuencias, los programas de educación y publicidad, y los hábitos previos de reciclaje.
Entre sus hallazgos, el equipo observó que ciertas características intrínsecas, como la creencia de que se puede separar efectivamente los residuos, tienen un impacto significativo en el comportamiento de las personas. Además, variables demográficas heterogéneas, como edad, género y estatus socioeconómico, moderan la influencia de estas características intrínsecas en la intención de separación de residuos.
Con base en estas observaciones, el equipo de Qian ha propuesto un marco ampliado conocido como TPB + E + H, que integra la Teoría del Comportamiento Planificado con las influencias externas y la heterogeneidad. Este nuevo enfoque incrementa el poder explicativo del modelo original respecto a la separación de residuos, teniendo en cuenta cómo las variables demográficas afectan la efectividad de los factores internos. Así, se trata de un marco que no se ajusta a todos por igual; el impacto de cada factor individual variará según el contexto local.
De acuerdo con los autores, el modelo TPB + E + H puede servir como guía para que los responsables de la formulación de políticas identifiquen intervenciones específicas que faciliten y fomenten una mayor participación en la separación de residuos a nivel doméstico. La investigación futura, según el profesor Qian, debería incorporar activamente la evidencia de regiones desarrolladas que han sido poco representadas, para construir una comprensión más equilibrada e inclusiva del comportamiento global en materia de separación de residuos.
