La producción de combustibles fósiles sigue en aumento a pesar de los compromisos globales en materia de cambio climático. Según un nuevo informe publicado por más de 50 investigadores internacionales, este incremento pone en evidencia la desconexión entre las promesas de los países y la realidad de sus políticas energéticas.
El informe, conocido como el «Production Gap», señala que los países están planificando una producción de combustibles fósiles aún mayor que hace dos años. «Hay una clara desconexión entre las ambiciones climáticas y lo que los países realmente planean hacer en términos de producción de combustibles fósiles», afirmó Derik Broekhoff, coautor del estudio y miembro del Instituto Ambiental de Estocolmo (SEI).
Desviaciones de los Objetivos Climáticos
El acuerdo de París establece que las naciones deben limitar el aumento de la temperatura global a menos de 2 °C en comparación con los niveles preindustriales, y aspirar a no sobrepasar 1.5 °C. Sin embargo, se estima que la producción de carbón, petróleo y gas para 2030 sobrepasa en más de un 120% los niveles necesarios para alcanzar el objetivo de 1.5 °C, y en un 77% el objetivo de 2 °C.
Este desajuste ha crecido desde el último informe en 2023, año en el que los países se comprometieron en la cumbre de la ONU COP28 en Dubái a «transitar alejados» de los combustibles fósiles. La demanda de gas, principalmente compuesto por el potente gas de efecto invernadero metano, ha aumentado, mientras que la prevista disminución del uso del carbón en China ha ralentizado.
Todos los países firmantes del acuerdo de París están obligados a presentar nuevas metas climáticas y planes detallados para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero antes de la cumbre COP30 en Brasil en noviembre. Según el informe, es imperativo que se comprometan a revertir la continua expansión de la producción global de combustibles fósiles en estos planes climáticos nacionales.
El uso masivo de carbón, petróleo y gas fósil para la generación de energía desde la Revolución Industrial es el principal motor del calentamiento global inducido por el ser humano. Entre las 20 naciones que más combustibles fósiles producen, incluyendo potencias como Estados Unidos, Arabia Saudí y Rusia, se revela que aproximadamente 17 planean aumentar su producción para 2030. Además, 11 de ellas tienen previsto producir más de al menos un tipo de combustible fósil en 2030 en comparación con sus planes de hace dos años.
La falta de acción colectiva de los gobiernos para frenar la producción de combustibles fósiles y reducir las emisiones globales significa que la producción futura deberá disminuir de manera más pronunciada para compensar este desfase.
