Crisis en Irán tras la Revolución Islámica
Irán se encuentra inmerso en su crisis más profunda desde la Revolución Islámica de 1979. Desde finales de diciembre de 2025, el país ha sido escenario de masivas protestas motivadas por un colapso económico, una inflación que supera el 40%, la depreciación del rial y el agotamiento social tras décadas de represión. Las manifestaciones, que comenzaron con demandas laborales y económicas, han evolucionado hacia un rechazo contundente al régimen teocrático de Ali Jamenei, con lemas como «¡Muerte al dictador!» y «¡Ni sha ni clérigos!» En varias ciudades, también se han escuchado gritos de «¡Viva el sha!» y «¡Pahlavi regresará!».
El desencadenante de esta crisis ha sido el efecto acumulado de la guerra de 12 días con Israel en junio de 2025, conocida como Rising Lion, durante la cual Israel, apoyado por Estados Unidos, destruyó instalaciones nucleares clave, eliminó líderes militares y dejó al régimen en una posición de debilidad y humillación. Esta derrota, junto con el deterioro de aliados en la región, como el régimen de Assad en Siria y el debilitamiento de Hezbolá, ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad de la República Islámica, que ahora se enfrenta a un descontento interno sin precedentes.
En este contexto, Reza Pahlavi, hijo del último sha de Irán y exiliado desde 1978, ha cobrado protagonismo. Desde su residencia en Estados Unidos, ha intensificado sus llamados a la acción a través de redes sociales y medios de comunicación. Pahlavi ha instado a la población a organizar manifestaciones y huelgas generales en sectores estratégicos, así como a preparar el terreno para un eventual retorno a Irán con el objetivo de liderar una transición hacia una democracia laica. Ha calificado al régimen actual de «criminal» y «al borde del colapso», dirigiéndose a las fuerzas armadas para que se alineen con el pueblo en este momento crucial. La respuesta popular ha sido contundente, con multitudes en diversas ciudades ondeando la bandera del león y el sol y exclamando consignas de apoyo a Pahlavi. Sin embargo, la represión por parte del régimen ha sido severa, con informes de muertes y detenciones masivas en las primeras semanas de protestas.
