La inteligencia artificial (IA) se ha convertido en una presencia omnipresente en el mundo digital, transformando la manera en que consumimos y producimos información. Un estudio reciente revela que la mayor parte del contenido en internet es creado por máquinas, lo que plantea serios desafíos en la identificación de lo auténtico frente a lo fraudulento. Aaron Harris, director global de tecnología en Sage, destaca que el aumento de contenidos automatizados y la interacción a través de programas informáticos, conocidos como bots, complican la detección de información veraz. En este contexto, The Care Side, una organización australiana de cuidado domiciliario, ha desarrollado un test que ha evaluado a más de 3.000 personas, arrojando resultados preocupantes: los menores de 29 años logran identificar el 80% de los contenidos falsos, mientras que los mayores de 65 sólo aciertan poco más de la mitad, en muchos casos de manera aleatoria.
El riesgo que plantea la proliferación de contenidos generados por IA no se limita a la manipulación y desinformación, sino que también se extiende a estafas y fraudes cada vez más sofisticados. Josep Albors, responsable de Investigación y Concienciación de ESET España, señala que los delincuentes han comenzado a utilizar la IA para crear campañas de fraude más convincentes, suplantando identidades y generando vídeos con voces que imitan perfectamente a personas reales. Un ejemplo de esta realidad es el testimonio de Hervé Lambert, gerente de operaciones de Panda Security, quien experimentó una llamada fraudulenta en la que un timador utilizó la voz de un directivo de su empresa, lo que subraya la necesidad de estar alerta ante estas nuevas amenazas.
Ante este panorama, la educación y la formación se presentan como herramientas cruciales para combatir el fraude. Lambert enfatiza que la falta de conocimiento y conciencia sobre la IA contribuye a la vulnerabilidad de las personas, especialmente en situaciones donde la atención se dispersa. En este sentido, es fundamental que los usuarios desarrollen habilidades para detectar contenidos falsos, como verificar la información a través de fuentes confiables, desconfiar de mensajes con carga emocional o urgentes, y confirmar la autenticidad de las comunicaciones. Además, el estudio de The Care Side ofrece pautas específicas para identificar fraudes en textos, imágenes, audios y vídeos, brindando herramientas prácticas que pueden ayudar a los usuarios a navegar de manera más segura en un entorno digital cada vez más complejo.
