La saga en torno a los esfuerzos del expresidente Donald Trump por reconfigurar la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) da un nuevo giro, esta vez centrado en la posible salida del actual presidente, Jerome Powell, al finalizar su mandato. Powell concluye su liderazgo el 15 de mayo, y se espera que Trump designe a su sucesor mucho antes de esa fecha. De hecho, el secretario del Tesoro, Scott Bessent, ha indicado que el anuncio de la esperada nominación podría producirse tan pronto como la próxima semana.
A pesar de esto, el término de Powell como gobernador se extiende hasta el 31 de enero de 2028. Históricamente, la mayoría de los presidentes salientes de la Fed también abandonan sus roles como gobernadores, pero Powell podría optar por desafiar esta tendencia si considera que las amenazas a la independencia del banco central son lo suficientemente graves como para justificar su permanencia en el cargo. Este tipo de decisiones no son nuevas en la historia de la Reserva Federal; por ejemplo, Marriner Eccles decidió quedarse en su puesto en la década de 1940 al ver su posible destitución por el entonces presidente Harry Truman como un movimiento político.
Un entorno de creciente tensión
Trump ha manifestado una postura cada vez más crítica hacia la Fed, lo que ha incluido ataques constantes a Powell y sus colegas, así como la insinuación de que el presidente debería ser consultado sobre las decisiones de tasas de interés. En Wall Street, algunos analistas consideran que la posibilidad de que Trump ejerza un mayor control sobre la junta de gobernadores de la Fed podría influir en la decisión de Powell de permanecer en su puesto. Esta especulación se ha intensificado en los últimos días tras las revelaciones de que el Departamento de Justicia está investigando a Powell por una posible acusación criminal, lo que él mismo ha calificado como un «pretexto» para que Trump intente dominar la Fed.
El escenario actual sugiere que la permanencia de Powell y otros miembros de la Fed podría ser más probable de lo que se anticipaba. Krishna Guha, responsable de estrategia de política global y de bancos centrales en Evercore ISI, ha señalado que las recientes tensiones hacen que la probabilidad de que Powell y otros permanezcan tras mayo haya aumentado. Mientras tanto, los mercados predicen que la salida de Powell es inminente, con un 70% de probabilidades de que deje su puesto antes de agosto de 2026, lo que implicaría que abandonaría su cargo inmediatamente o poco después de ser reemplazado como presidente, asumiendo que el nominado por Trump reciba la aprobación del Senado.
En medio de esta incertidumbre, Powell ha mantenido un perfil bajo respecto a la situación, evitando hacer comentarios sobre su futuro. En una conferencia de prensa, se limitó a decir que estaba concentrado en su tiempo restante como presidente. Sin embargo, la insistencia de Trump por desplazar a Powell podría tener un efecto contraproducente, fortaleciendo la posición de otros funcionarios de la Fed en un momento en que el presidente continúa presionando por tasas de interés más bajas.
El análisis de expertos sugiere que la presión ejercida por Trump podría, irónicamente, resultar en una mayor independencia para la Fed. Ed Yardeni, un veterano del mercado, ha indicado que el próximo nominado por Trump podría no conseguir forjar un consenso sobre sus opiniones, lo que podría limitar el control de Trump sobre las acciones de la Fed más de lo que él anticipa.
