China ha intensificado sus críticas hacia el reciente acuerdo comercial entre Taiwán y Estados Unidos, advirtiendo que este beneficio será principalmente para Washington, mientras que debilitará la fortaleza industrial de la isla. Este pacto, que incluye una reducción de los aranceles estadounidenses sobre las exportaciones taiwanesas al 15%, también compromete a Taiwán a invertir miles de millones en Estados Unidos.
Peng Qingen, portavoz de la Oficina de Asuntos de Taiwán de China, afirmó que el acuerdo solo servirá para «drenar los intereses económicos de Taiwán», y censuró al Partido Progresista Democrático, actualmente en el poder en Taiwán, por permitir que Estados Unidos «vaciara» las industrias clave de la isla. Esta crítica resuena con la perspectiva china sobre la reunificación, que el presidente Xi Jinping considera «una inevitabilidad histórica».
Las empresas taiwanesas planean realizar inversiones directas en Estados Unidos por un total de 250.000 millones de dólares para construir y expandir operaciones tecnológicas, incluidas las relacionadas con semiconductores y inteligencia artificial. Además, el gobierno taiwanés prometió garantizar 250.000 millones de dólares en créditos para sus empresas de chips y tecnología, con el fin de aumentar su capacidad de producción en Estados Unidos.
En este contexto, el acuerdo entre Taiwán y Estados Unidos también incluye la eliminación de aranceles sobre fármacos genéricos y recursos naturales no disponibles en el país. El objetivo es trasladar el 40% de la cadena de suministro de semiconductores de Taiwán a Estados Unidos, como lo mencionó el secretario de Comercio de EE. UU., Howard Lutnick.
La Taiwan Semiconductor Manufacturing Company (TSMC), el mayor fabricante de chips del mundo, ya ha comprometido 165.000 millones de dólares para instalaciones de fabricación y procesamiento en Estados Unidos, además de establecer un laboratorio de investigación y desarrollo. Se prevé que TSMC construya entre 4 y 6 fábricas más, lo que elevaría el total a más de diez.
Sin embargo, Beijing ha manifestado que Estados Unidos está «utilizando a Taiwán para contener a China», señalando que los costos laborales en la fábrica de TSMC en EE. UU. son más del doble que en su planta en Taiwán. Este tipo de críticas pone de manifiesto las tensiones subyacentes en la región, donde la posición estratégica de Taiwán en la producción de chips es vista como un punto crucial para el equilibrio de poder entre China y Estados Unidos.
La DPP ha manifestado su deseo de que TSMC aumente significativamente su inversión en Estados Unidos, creando así empleos bien remunerados para los estadounidenses, lo cual, según Peng, solo destruiría las raíces de las industrias taiwanesas. Los expertos han señalado que el acuerdo probablemente no logrará desvincular completamente a Washington de los semiconductores más avanzados de Taiwán en el corto plazo, ya que Taiwán ha mantenido su política de preservar su tecnología más avanzada en casa.
La dominancia de Taiwán en la producción mundial de chips, con TSMC produciendo la mayoría de los chips avanzados del mundo, ha convertido su autonomía de facto en un objetivo estratégico para Estados Unidos y sus aliados, especialmente en un contexto donde China ha elevado la presión sobre la isla.
