El Gobierno de Irán ha confirmado la muerte de Alí Lariyani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, en un ataque aéreo perpetrado en Teherán, al que se le atribuye la responsabilidad a Estados Unidos e Israel. En el mismo ataque ha perdido la vida Golamreza Soleimani, jefe de la fuerza paramilitar Basij, según ha informado la Guardia Revolucionaria del país. El presidente iraní, Masud Pezeshkian, ha expresado su pesar por la pérdida de Lariyani, a quien ha calificado como una «figura distinguida y valiosa» que dedicó su vida al servicio de la República Islámica. En un comunicado, Pezeshkian ha afirmado que su martirio es el reconocimiento a sus «incansables esfuerzos» y ha advertido de que «una severa venganza aguarda a los terroristas criminales» responsables de su muerte.
La Guardia Revolucionaria también ha confirmado el deceso de Soleimani, resaltando su papel crucial en el ámbito de la seguridad interna y su contribución al mantenimiento del orden en Irán. Las autoridades han señalado que estos ataques se perciben como un ataque directo contra la soberanía del país, y han prometido que no quedarán sin respuesta. La muerte de ambos líderes podría provocar represalias en diversas zonas de Oriente Próximo, lo que aumentaría la inestabilidad en la región, según analistas internacionales.
Fuentes diplomáticas han indicado que tras el bombardeo, Irán ha activado sus protocolos de seguridad y ha incrementado la vigilancia sobre instalaciones estratégicas. La comunidad internacional sigue con preocupación los acontecimientos recientes, mientras que la población iraní ha mostrado una reacción de conmoción ante la noticia, reconociendo la importancia política y militar de las figuras fallecidas. Irán ha reiterado que tomará «todas las medidas necesarias» para garantizar la seguridad del país y ha hecho hincapié en que responderá con firmeza a cualquier agresión externa que amenace su integridad territorial.
