El futuro de la robótica y la inteligencia artificial desde la UIT
Guillem Martínez Roura, un joven de 27 años originario de Girona, se ha convertido en un referente en el ámbito de la inteligencia artificial y la robótica, liderando estos campos en la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT). Esta agencia, que forma parte de las Naciones Unidas, se encarga de analizar el impacto de estas tecnologías en la sociedad. Martínez comenzó su andadura en el mundo de la robótica a la edad de 14 años, cuando junto a un grupo de amigos se dedicó a construir máquinas programables para competiciones internacionales. En la actualidad, su labor se centra en fomentar un acceso equitativo a la tecnología robótica, abordando tanto sus posibilidades como sus limitaciones.
La UIT se encuentra en un momento crucial para la adopción de la robótica, aunque esta no es universal ni homogénea. Martínez señala que cada vez se integran más elementos de inteligencia artificial, como la visión artificial, en los robots. Sin embargo, el desarrollo de principios y valores que permitan la confianza del usuario en estas tecnologías es fundamental. Para lograrlo, la UIT trabaja en la creación de estándares internacionales que evalúan el rendimiento, la usabilidad y la seguridad de los robots. Estos estándares, aunque no son vinculantes, son el resultado de un consenso entre 194 Estados miembros, la industria y la academia, sumando más de mil participantes en el proceso.
En cuanto a la utilidad de los robots humanoides, Martínez advierte sobre la necesidad de evaluar qué tipo de robot es el más adecuado para cada tarea. Si bien estos robots pueden ser beneficiosos en entornos altamente humanizados, su aplicación en otros contextos puede no ser efectiva. Aunque algunas empresas ya ofrecen robots para tareas domésticas, su autonomía sigue siendo limitada y la clave para su éxito reside en la recopilación de datos en diversos entornos. Por último, se destaca la importancia de evitar que la tecnología robótica agrave las desigualdades sociales, promoviendo un acceso equitativo que permita a todas las personas, incluidas las más vulnerables, participar en esta revolución tecnológica.
