EL CASO FOXÁ
El caso Foxá, que va a llevar al banquillo judicial a la concejala de Sevilla Pepa Medrano, es casi exacto al ocurrido en Francia con Céline. Sólo que allí se va a resolver sin las reminiscencias del nazi-fascismo que en España nos llevan a vivir una especie de democracia de los vencedores, una vez demostrada la cobardía de la ley de memoria histórica, que sin duda está en la base de hechos surrealistas como el caso de Garzón, el de Miguel Hernández (que aún sigue condenado a muerte, como tantos otros) y el caso Foxá.
¿Qué ocurrió exactamente en Sevilla? Se deniega un local municipal a la petición de “Homenaje a Agustín de Foxá en el cincuenta aniversario de su muerte” (sic). Es decir, no se prohíbe nada; simplemente no se cede un local municipal, un centro cívico, para un homenaje (nunca se dice literario) a un cómplice del genocidio fascista, por lo tanto, a un criminal franquista. Y para más datos: el homenaje al final se dio, por desobediencia de los peticionarios, en el recinto del centro cívico; exactamente en el jardín, sin que el Ayuntamiento desalojara ni mandara desalojar.
La concejala, y todo el grupo municipal, más el Ayuntamiento (excepto el PP, en minoría), avalaron esta actuación, que fue denunciada por dos asociaciones de ideología muy especial, que nada tiene que ver con la construcción de la democracia en nuestro país.
A raíz de la anulación del permiso, una serie de medios de comunicación inician una campaña feroz, a la que se suman, para sorpresa de todos, intelectuales muy conocidos, supuestamente de izquierdas (más bien “progres”; uno de ellos, después de alabar a Foxá, dijo que el grupo municipal de IU se ha pasado y tendría que arrepentirse públicamente).
En definitiva, se ha dictado el auto de procesamiento, por presunto delito, con petición de la fiscalía de una larga inhabilitación; y cárcel y otros “castigos” por parte de los denunciantes.
La primera reflexión hay que dirigirla al sujeto de este caso, don Agustín de Foxá, fascista, dirigente del régimen dictatorial y cómplice al menos del genocidio franquista; desde luego parecía, en principio, rechazado por la ley de memoria histórica como objeto de un “homenaje” que se dice literario pero, que más allá, se puede presuponer siempre político, ya que no es posible separar ambas cosas (al menos en este caso) con la “pureza” con la que ha actuado la derecha mediática, política y esos cándidos (y mercantiles) intelectuales de la progresía. Es más, la audiencia provincial dice en su auto que hubo intencionalidad política en la suspensión. ¿Y no la hubo, al menos al mismo nivel , en la petición del homenaje? Todo suena tanto a chapuza y a meter de matute un cierto escarmiento…
Cuando en Francia sacan a Céline de la conmemoración, por parte del mismo ministro que la aprobó en principio, éste llegó a la siguiente reflexión: “Céline merece todas las celebraciones literarias por su genialidad incontestable; pero al haber puesto su pluma al servicio de una ideología repugnante no encaja con el principio de las Celebraciones Nacionales”. Es decir, resultaba inseparable al autor de su obra, cosa que viene demostrando alguno hasta la saciedad, por eso no se puede entender que la jueza que instruyó el procedimiento habla de la literatura como algo ajeno a la ideología y perteneciente a la cultura, y que por eso debe ser honrada desde su calidad, con independencia de su funcionamiento real (el milagro de los panes y los peces: la literatura no tiene nada que cer con la ideología cultural). El caso de Foxá es exactamente igual, aunque desde luego nadie lo puede considerar un genio, como a Céline. Precisamente su novela emblemática, “Madrid de Corte a checa”, que empieza en un tono literario, termina en su última parte (“Hoz y martillo”, cito de memoria) con un ataque virulento no ya a los comunistas y republicanos, que también, sino al pueblo llano de Madrid, al que se observa con auténtica mirada genocida.
Así, pues, de matute, desde una concepción purista, metafísica, de la literatura (cuya autonomía, por cierto, ha sido laminada por el mercado en los últimos años), se está intentando solventar algo podrido, sanguinario, que se sigue defendiendo, esta vez con el pretexto de la literatura
Un juez y una concejala, ingenuamente, se han adentrado por el jardín de un antiguo dominio aún vigente (el franquismo), y todavía no han regresado. Se les intenta anular, “castigar” con los instrumentos de la democracia. El mundo al revés: hace 40 años el fascismo no permitía la existencia de la democracia; hoy, en cambio, resulta que lo antidemócrata es no dejar que este pensamiento, el fascismo, rinda homenaje a los suyos. Vaya bodrio de ley de memoria histórica.
marzo 11th, 2011 at 20:19
A lo más que se le puede acusar a Agustín de Foxá es de haber sido un bon vivant. ¿Cómplice del genocidio franquista? ¿Dirigente fascista?…por Dios. ¡Qué poco conoces la vida de Foxá!. Según tu planteamiento, todos los españoles que trabajaron durante los años 40, 50 y 60 también podrían ser acusados de cómplices del “genocidio franquista”…independientemente que la palabra genocidio aquí no cabe.
marzo 11th, 2011 at 21:53
Foxá es, junto a otros, autor de la letra del Cara al sol, e insigne representante de la falange y de la diplommacia franquista. Bien vivía mirando hacia otro lado durante una posguerra que acabó con decenas de miles de inocentes (genocidio, delito de lesa humanidad, etc… da igual). Cómplice sin duda. Decir que él era otra cosa, que no sabía lo que ocurría, que recibía órdenes, que se dedicada a “trabajar” (como tú dices)… es la gran excusa que se utilizó siempre, sobre todo en los juicios posteriores al hitlerismo. En todo caso, cuando no hemos sentado en el banquillo a todos aquellos herederos del franquismo, ¿cómo aceptar que se siente a los defensores de la democracia por un acto solicitado como homenaje -nadie habló de literatua, por cierto- a un franquista, con lo que tiene todo homenaje de exaltación? Por cierto, muchos de los que en función de la libertad de expresión no entendieron la no cesión del local, como Juan José Téllez, que ahora, ante el procesamiento, están rectificado. Espermos que también lo haga Luis García Montero, a menos que le pareciera bien el procesamiento de la concejakla por haber, simplemente, interpretado la ley de memoria histórica. De todas formas, gracias por tu buen tono. Con el pretexto (y la utilización torticera) de la literatura o la libertad de expresión, no podemos aceptar la exaltación del fascisco: nos va mucho.
marzo 12th, 2011 at 21:45
Señor republicano, puedo asegurar sin temor a equivocarme que hacía muchos, pero muchos años, que no leía un compendio tan nutrido de inexactitudes, medias verdades, medias trolas, juicios delirantes, topicazos obsoletos y palabrería panfletaria, más propia del alegre bullicio del antifranquismo universitario de los años setenta del pasado siglo que de las épocas que corren. Vive Dios que tiene usted mérito. Con republicanos como usted, la monarquía no necesita defensores.
marzo 13th, 2011 at 15:03
Si no concreta, es imposible responderle. Habla de inexactitudes, medias verdaes, medias trolas… etc. Por favor ¿cuáles?
Simplemente: ¿No asumió Foxá el Golpe de estado al régimen legítimo, votado en las urnas?
marzo 17th, 2011 at 3:06
¿Gobierno legítimo el del Frente Popular que se pasó a “La Niña” por el forro de los cataplines?….¡Venga ya!. A la III República la hicieron polvo todos los demócratas empezando por el llorado Comanys y terminando por Negrín que se robó lo que no está escrito. ¡Pobre IIIa República tan recordada hoy tan pisoteada ayer!
marzo 17th, 2011 at 3:08
P.D- El gobierno del Fuehrer Adolfo Hitler también fue un régimen legitimamamente constituído y votado en las urnas por algo así como el 80% de los votos de modo que ir pensando en otra entelequia.
marzo 17th, 2011 at 3:14
Perdón, quise decir IIa República, Me confundí debido a que no paraís de hablar de la IIIa, lo cual es un horror ya que la IIIa. se fundó en el exilio y muchísimos republicanos la apoyaron tanto en México como en Francia. Cuando llegue la tan ansiada República espero que tengáis la decencia de llamarla IV República como señal de respeto a sus fundadores y seguidores quienes le dieron vida por más de treinta años.
marzo 17th, 2011 at 12:34
Bueno, ya está claro, Rafa, que tú no defiendes la regularidad o no del acto a Foxá, tú defiendes a Foxá, y no precisamente como literato, sino por su ideología; y justificas el golpe de Estado. Está bien que las cosas queden claras en todo debate, por modesto que sea.
“¿El oro de la República?”, le preguntaron al final a Besteiro, que contestó: el oro de la República está enterrado en cunetas, tapiales y olivares. Y ahí sigue ese oro de lucha y dignidad.
marzo 18th, 2011 at 15:06
Julián Besteiro era antes que nada un intelectual y una bellísima persona. No me extraña nada que en su momento recurriese a una forma póética para contestar una pregunta obvia: el oro de la República se distribuyó tontamente entre Moscú, Francia y algún que otro avispado que vivió el exilio en plan maraha de Kapurtala.
Foxá era antes que nada un cachondo. Una vez le preguntaron que cuál era su pensamiento político a lo que Foxá contestó: Soy gordo, soy rico, soy marqués, soy diplomático y… ¿usted me preguna si soy de derechas? Como escritor y poeta no fue nada del otro mundo pero sí que marcó una época. De ahí a culparle de las barbaridades del bando franquista hay un abismo. ¿Que escribió la letra del Cara al Sol? Si. También Mozart compuso una de las marchas favoritas del III Reich, y no por eso vamos a demonizarlo. Las cosas en su lugar. Si se hace un homenaje a Foxá no hay ninguna razón para prohibirlo. Finalmente los viejos republicanos propugnaban el “prohibido prohibir” situación que últiamente se ha olvidado ya que parece que la democracia son prohibiciones.