Mi amiga Clara VALVERDE ha hecho un excelente y oportuno resumen del artículo de Baquero y San José que vale la pena compartir a pesar de que se publicara en enero del 2008:
LA MERCANTILIZACIÓN DE LA SANIDAD
de Jaime Baquero Vargas y Carmen San José Pérez
Revista de Economía Crítica Nº 6, Valladolid.
Este artículo hace una buena síntesis de la privatización de los servicios sanitarios públicos, su historia y ejemplos. Como explican Baquero y San José, la razón principal por la cual se están haciendo reformas masivas en el sector público, encabezadas por los propios gobiernos, es para establecer y mantener un marco que permita pasar el dinero público a los bolsillos privados. Esto convierte a los servicios, que hasta ahora eran sobre todo públicos como la sanidad, en un gran negocio, un negocio que no tiene problemas ni en tiempos de recesión. Todos los ciudadanos necesitan servicios sanitarios (y más en una sociedad que envejece y se cronifica), con lo cual es lucrativo, mucho más que otros negocios que se han visto afectados por cuestiones como la caída del precio del petróleo.
Para llevar a cabo tal robo de las arcas públicas, los agentes implicados (sector privado y gobiernos) utilizan dos estrategias principales:
1. la desinformación (camelar a los ciudadanos) y
2. la debilitación de las organizaciones laborales.
En países como España, en el cual los ciudadanos se han habituado a tener una sanidad pública, la privatización se hace poco a poco y en cubierta, ya que si se hiciera de una manera obvia, posiblemente los ciudadanos protestarían. (Es interesante leer, en los documentos de los gobiernos, frases en las que hablan de ir haciendo medidas “correctivas” e ir viendo su “aceptación” por la sociedad…). La idea del gobierno es ir privatizando a trozos (vendiendo servicios a proveedores tales como consorcios, fundaciones sanitarias, EBAs, sociedades estatales, etc) hasta que todo ya esté privatizado. Es como ir montando un puzzle por partes, y luego juntarlos para tener todo completo.
Uno de los pasos necesarios para poder privatizar la sanidad pública es asegurarse que haya un marco legal para hacerlo. Esto existe a nivel mundial por el Acuerdo General del Comercio y Servicios (AGCS) de la Organización Mundial de Comercio (OMC) de 1999. A nivel europeo también existen normativas, leyes y acuerdos que favorecen este cambio. En España, la Ley 15/97 sobre las “nuevas formas de gestión” es la legislación clave. Aunque en Cataluña ya existía la Ley de Ordenación Sanitaria de Cataluña (LOSC) de 1990 que consolidó un modelo “mixto” (público y privado). Otro paso clave para privatizar los servicios públicos es el de evitar los controles que normalmente tienen éstos. Esto es posible porque una vez un servicio está privatizado, se rige bajo las leyes mercantiles y no deben explicaciones a la ciudadanía. No sólo así eluden el control público, si no que también funcionan fuera de las ideas y los valores democráticos de universalidad y equidad. Esto también lleva a la situación perversa en la que algo que se suponía que era un bien público (servicios sanitarios) está controlado y dirigido por un grupo de gestores. Estas personas no piensan ni funcionan con criterios democráticos si no con criterios empresariales.
¿Cómo hace el sector privado para tener beneficios de los servicios sanitarios? Hay muchas maneras, pero la más fácil es la de recortar la plantilla y la de hacer contratos temporales. Estos recortes tienen un efecto directo, como subraya la Organización Mundial de la Salud y muchos otros autores, sobre la calidad, la eficacia y la eficiencia de los servicios sanitarios porque aumenta la mortalidad y las complicaciones sanitarias (como las infecciones hospitalarias). Esto es fácil de entender: si hay menos profesionales de enfermería y médicos, el servicio que se da disminuye en calidad. También está el hecho de que en este nuevo negocio de los servicios sanitarios no hay riesgo para los empresarios. Si hay problemas económicos para llevar a cabo los servicios sanitarios, acorde con la Constitución Española, el gobierno tiene que garantizar el servicio, con lo cual se tiene que hacer cargo de las deudas que ocurran.
Pero, ¿cómo pueden hacer todo esto en un país democrático? Camelando a los ciudadanos, utilizando un lenguaje para convencernos a todos como: “hay más costes y más demanda pero menos oferta”, “hay que mejorar la eficacia y eficiencia”, y muchas otras frases que esconden la verdad: que la eficacia es para crear beneficios para los empresarios.
En este artículo, Baquero y San José hacen tres demandas:
1. La derogación de la Ley 15/97 sobre las Nuevas Formas de Gestión,
2. Aumentar los presupuestos de sanidad hasta la media de la Unión Europa (de los 15),
3. Desarrollar una ley que garantice la participación e intervención de los movimientos sociales en el control de los servicios sanitarios.
Recomendamos la lectura de este excelente artículo.