10 de septiembre de 2008
La política andaluza está marcada por su actor principal: el Gobierno y su Presidente.
El señor Chaves, desde hace bastantes años despliega una política alicorta, cansina, de piloto automático. Estamos ante un presidente enemigo de los sobresaltos, de la pasión, de los golpes de timón, de la ilusión, y partidario del encefalograma plano. Chaves y su Gobierno practican la tanatopolítica, o dicho de otra manera, una política mortecina.
Andalucía está en el Sur, es una tierra de gentes que viven, que aman, que vibran, y se estremecen entre los colores y las raíces de una cultura milenaria.
Desde el Sur hay que impulsar la política de la vida, desterrando la tanatopolítica, que se ha instalado en la cúspide de nuestro poder autonómico. Este poder se viene ejerciendo inspirado en tardes plomizas y asfixiantes, con tentáculos que cubren toda la geografía andaluza. ¿Por qué si no se envía a Gaspar Zarrías a la fiesta del Pulpo a Galicia precisamente en el aniversario del fusilamiento de Blas Infante?
Otra clave que impregna la política del gobierno de la Junta de Andalucía es la prudencia, lo que supone sin duda un valor universalmente reconocido. Los clásicos utilizaban la expresión “que la prudencia no nos haga traidores”. Y es que en determinadas coyunturas políticas la prudencia se invoca para aplazar o descafeinar unos objetivos, unas reivindicaciones, unas metas políticas.
En los asuntos de la financiación autonómica y de la deuda histórica viene sonando desde antes del verano, y en el nuevo curso político aumentará el volumen, un soniquete de prudencia ante la crisis para justificar las rebajas en la cuantía de la deuda histórica, la ampliación del plazo para su cobro y, de otra parte, la aceptación de un modelo de financiación que aumente las asimetrías.
Estaríamos traicionando el nuevo Estatuto de Autonomía siendo desleales con el poder que el pueblo andaluz ha pactado con las Cortes Generales y se ha plasmado en Ley Orgánica, si aceptáramos rebajas después de tantos años de espera donde hemos atravesado períodos de crisis y de bonanza.
Las fuerzas políticas andaluzas, los sindicatos, empresarios, y otros colectivos de nuestra comunidad deberían trabar un acuerdo unánime en torno a los derechos de nuestro pueblo para enviar un mensaje claro y nítido al Gobierno Central.
Se quebraría el 28 de febrero, el logro del nuevo Estatuto, y la lucha histórica de los andaluces y andaluzas por la conquista de un estado autonómico solidario si cedemos ante las propuestas inmovilistas de Solbes en la cuantificación a la baja y en la ampliación de los plazos para el abono de la deuda histórica.
Mientras Cataluña ha logrado una amplísima unidad política y social en torno a las propuestas de financiación que figuran en el Estatut, y el presidente de la Generalitat se está mostrando firme frente a Madrid defendiendo los derechos de su pueblo, en Andalucía el señor Chaves está actuando más como presidente del PSOE que como presidente de los andaluces y andaluzas. Es muy triste que el gobierno de la Junta actúe como una terminal del Comité Federal de PSOE.
Si hay crisis la hay también para atender las demandas de los catalanes, si se está achicando la recaudación fiscal del Estado y argumentan que no hay recursos para cumplir con los Estatutos habría que recordarle a los señores Zapatero y Solbes:
* las devoluciones y los cheques de Hacienda; * la supresión del Impuesto de Patrimonio; * la abultada financiación de la Iglesia Católica; * la partida de más de 25 mil millones de euros para gastos militares; * las ayudas a las grandes eléctricas; * las manos libres a los especuladores del ladrillo; * la alfombra puesta a la Banca que ha obtenido estos años beneficios colosales.
En definitiva la crisis no deben pagarla los Estatutos de Cataluña y de Andalucía ni tampoco los trabajadores y las trabajadoras.
Para que la crisis la paguen los que han hecho su agosto, los que la han creado, necesitamos una política de valores republicanos, de amor a la vida, a la gente. Con la política de tanatorio no vamos a ninguna parte, porque en ese sitio se llega y punto.
Antonio Romero Ruiz
Ponente del Estatuto de Autonomía de Andalucía
Coordinador de la Red de Municipios por la III República.

