Ayer tuvo lugar en San Fernando (Cádiz) una manifestación exigiendo responsabilidades políticas al equipo de Gobierno Local que forman en coalición el Partido Andalucista y el Partido Popular, con motivo del desfalco de la Caja Municipal. Quizá sin pretenderlo, y aunque sea un hecho implícito en toda convocatoria de este tipo, la manifestación de ayer también tenía como objetivo comprobar el grado de implicación de la ciudadanía isleña con los asuntos públicos del municipio. En los últimos años el grado de implicación había sido, lamentablemente, anecdótico (por no usar otra expresión más negativa y pesimista), tanto en manifestaciones como en convocatorias electorales (aunque en este último caso, el estudio de sus causas y resultados precisa un análisis algo más profundo).
La manifestación de ayer fue importante porque el objetivo de su convocatoria fue respaldado por un buen número de ciudadanos, y nada tiene que envidiar a otras jornadas de protesta en la localidad (como las relacionadas con la Fábrica de San Carlos, Bazán, etc). El número de manifestantes, como suele ser habitual, oscila entre el máximo estimado por los organizadores (cinco mil) y el mínimo calculado por las autoridades pertinentes (mil quinientos). Tanto si se trata de una cifra como de la otra, el resultado es absolutamente esperanzador, no sólo por la cifra en sí, sino por lo alentador que resulta observar como la ciudadanía que hasta ahora permanecía dormida, muestra capacidad de organización e inmunidad al desaliento con el que los más derrotistas quieren seguir contagiando a la sociedad cañailla. Como escribió Goethe "el estampido de su ladrar, sólo demuestra que cabalgamos".
La abulia participativa que lleva enfermando hace demasiado tiempo a la ciudadanía isleña puede que haya empezado a mermar. Desde este modesto rincón de letras, animo a mis paisanos y paisanas a aprovechar esta oportunidad para regenerar la sociedad en la que viven para seguir progresando. El camino empezado tras la manifestación de ayer, es el adecuado.