Hoy se ha publicado en la prensa local de La Isla el anuncio de disolución del partido de ámbito municipal "Alternativa Social" (ALSO). Según la nota de prensa, las dificultades a la hora de conciliar vida laboral con la militancia han terminado con la breve, pero intensa, existencia de este partido político que consiguió en las pasadas elecciones el apoyo de más de 700 votantes gracias al excelente trabajo de un centenar de afiliados.
Conocido por muchos como "el partido ONG" debido a su posicionamiento desideologizado y su buen propósito de intenciones en la consecución de una ciudad más justa defendiendo los valores humanos, pretendían cubrir el espacio que representa a los cañaillas que no se identifican con los demás partidos (la paradoja es que el partido llamado a cubrir este espacio y el de los descontentos es, lamentablemente, UPyD). Para ALSO, calificarse como de izquierdas o de derechas podía causar un rechazo que no pretendían, porque ante todo estaba el transmitir independencia absoluta.
Juan Luis Torrejón, el alcaldable de esta formación, es una persona honesta, con buenas intenciones, con carisma y capaz de transmitir buenas sensaciones (tanto que hasta le llegaban a decir que no valía como político). De los pocos encuentros que tuve con él, siempre me dio la impresión que de verdad se creía las buenas intenciones con las que se defendía la no ideológicos de su partido. Pero partir desde unos postulados aideologizados es un lastre imposible de arrastrar con el tiempo. Sigo creyendo que, a la larga, hubiese tenido que redefinirse como partido de izquierdas. Pero esto es una hipótesis que ya no podrá verificarse.
En las asambleas locales de muchos partidos, la conciliación de vida personal y laboral con la militancia puede llegar a generar una frustración que desemboca en abandono. En el caso de ALSO optan por asumir la responsabilidad de forma honesta, hecho que les honra. Estos sí que son "buena gente", algo de lo que no puede presumir ahora mismo el partido político que gobierna La Isla en alianza con la derecha. Otros, simplemente, desaparecen y permanecen al acecho de la convocatoria electoral de turno.
A pesar de mi desacuerdo con sus planteamientos, con ALSO La Isla pierde una opción interesante, pero sigue manteniendo a un grupo de ciudadanos y ciudadanas comprometidos con el municipio. No perdemos "otra forma de hacer política" pues ésta depende bastante de la participación ciudadana que parece resurgir en La Isla.