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Agradeciendo a LaRepública.es la cesión de este espacio durante todo este tiempo, quisiera informaros que a partir de ahora actualizaré los contenidos de LA ISLA REPUBLICANA en esta nueva dirección:

http://laislarepublicana.wordpress.com/

¡Gracias!

Bajo el titular "Teodulfo Lagunero explota, desprecia y engaña a los trabajadores de La Voz de la Calle", los trabajadores de dicho medio organizados en Asamblea, informan de cómo la empresa ha rebajado las condiciones del acuerdo verbal al que se había llegado. Desde este humilde y discreto rincón, quisiera mandarle a los trabajadores todo mi apoyo, así como dirigir toda mi repulsa a quienes usan herramientas neoliberales para manejar las ilusiones de las personas honradas.

En cierto modo me ha recordado, salvando las distancias, a mi periodo como redactor en el medio digital "La Democracia". Si bien en un primer momento rechacé la propuesta de dirigirlo, luego me postulé como "Defensor del Lector" para luego actuar como mero redactor de noticias (sobre todo del ámbito de Cadiz y Granada). Esta experiencia terminó cuando el propietario del dominio (a pesar de haber anunciado que dejaba el medio) decidió despojarnos, sin previo aviso, de las claves de acceso al área de redacción, y modificó sin ninguna aclaración el aspecto y la línea editorial. Todo este cambio se produjo cuando una serie de personas estábamos en proceso de creación del medio, que incluía una financiación que permitiera a los colaboradores recibir una remuneración por el trabajo que se realizaba. Una vez más, la ilusión que teníamos por un medio alternativo, se vio truncada. Tras comprobar que a la dirección del medio se había "impuesto" una personalidad ficticia llamada "Rosa María Poveda", decidí apartarme de todo aquello (tampoco me quedaba otra opción).

Ahora, una vez más, la ilusión de un grupo de trabajadores se ve frustrada por una absoluta e insultante falta de previsión. Cuando anunciaron en un primer momento que el periódico no salía por "problemas informáticos", muchos ya sospechábamos que el proyecto no prosperaría tal y como nos habían vendido. No es la primera vez que se anuncia a bombo y platillo un "gran evento" para luego quedarse en nada. Desgraciadamente, las circunstancias de "La Voz de la Calle" están siendo mucho más graves.

Desde mi experiencia en "La Democracia", no creo en proyectos "invisibles" de corte personalista creados "desde arriba". El proceso de elaboración colectiva exige tener los pies en la tierra, cimientos sólidos y unos engranajes bien engrasados a través de lo que se conoce como "fórmulas lícitas de autogestión".

Espero y confío que, sea cual sea el desenlace del medio nonato "La Voz de la Calle", éste sea todo lo favorable a los trabajadores. Ni un paso atrás.

A medida que las voces que piden la inmediata restitución del Presidente Zelaya se van intensificando, otras que se alzan para defender el Golpe de Estado se esmeran a la hora de realizar malabares argumentísticos por el cual justificar el motivo de lo que denominan "cambio jurídicamente legal". Cómo no, los altos estratos de la jerarquía católica hondureña aplauden el Golpe, pasando por alto los graves altercados sucedidos, así como el procedimiento por el que se llevó a cabo el "cambio" (ya saben, secuestro y expulsión de Zelaya, y después lectura de un falso comunicado de dimisión). Los evangélicos también han bendecido con alegría la llegada de Micheletti a la presidencia. Curiosa forma de entender la democracia que tienen estas vertientes de la religión cristiana. La misma doble moral de siempre. La misma poca vergüenza que les ha llevado, una y otra vez, a apoyar transiciones contrademocráticas y a sacar bajo palio a presidentes y Jefes de Estado que ostentaron el cargo saltándose a la torera el respeto al principio democrático más elemental: es el pueblo, en mayoría, quien decide. No el ejército, ni los empresarios multimillonarios, ni los curas.

Menos mal que la comunidad internacional no ha tardado en ponerse de lado de lo evidente, de la normalidad democrática, de parte del representante de un país que lo es en virtud de los votos del pueblo que preside. Veremos, expulsión de la OEA aparte, cómo se traduce en las próximas semanas este apoyo internacional a quien es hoy por hoy, el único Presidente electo de la República de Honduras. A ver cómo afrontan Micheletti y la Iglesia Católica la amenaza de hambruna que se acerca a la población civil, porque mucho me temo que lo del "Dios proveerá" no va a resolver esta situación, porque nunca lo ha hecho.

El periodo de incertidumbre no ha hecho más que comenzar. Hace pocos días murió la primera víctima de este Golpe de Estado. Como cantaba Víctor, "Ya parte la cabalgata, la jauría se desata... ¡Ay, ¿qué haremos?! ¡Ay, ¿qué haremos?!".

Paterr
14.03.09

Aún seguimos en pie

23/03/2008

Cada vez hay más personas que, como tú, descubren que no están solos en este duro camino, y se organizan para alcanzar juntos un ideal común de sociedad libre de desigualdades y de injusticias. No debemos otorgar a nadie el privilegio de hacernos sentir atados de pies y manos ante la posibilidad de cambiar las cosas.

Todos tenemos una idea, por muy descabellada que nos parezca, sobre cómo queremos que sea la sociedad y sobre las cosas que cambiaríamos para que nuestra vida, y la de nuestros allegados, esté más libre de obstáculos y contratiempos. En pocas palabras, todos tenemos nuestras propias ideas que nos acercan, de un modo u otro, al ideal de felicidad que deseamos. Muchas de esas ideas de cambio surgen por reacción a la injusticia, al inmovilismo, a lo acomodaticio, a la exacerbación de los valores egoístas, a la desigualdad descarada e insultante enriquecimiento de quienes menos se lo trabajan. Otras tantas provendrán de nuestro entorno, de los amigos y compañeros, de los allegados y familiares, de la interacción de experiencias y expectativas.

Cuando tomamos conciencia de que es posible avanzar hacia nuestro ideal de felicidad, surge el compromiso. Y al poner en marcha nuestro compromiso debemos estar preparados para avanzar por un camino nada fácil y plagado de barreras. En más de una ocasión estaremos tentados por abandonarlo y acatar lo que nos venga de manera estoica y pasiva (abstine et sustine). Esto es lo que debemos evitar. No debemos otorgar a nadie el privilegio de hacernos sentir atados de pies y manos ante la posibilidad de cambiar las cosas. Elige tu utopía y deja que sea ésta quien te permita seguir caminando, como defiende Eduardo Galeano. Cada vez hay más personas que, como tú, descubren que no están solos en este duro camino, y se organizan para alcanzar juntos un ideal común de sociedad libre de desigualdades y de injusticias.

Siempre debe interpretarse como un síntoma positivo que la ciudadanía vuelva a movilizarse en torno a una serie de objetivos como la defensa de los Derechos Humanos y el irrenunciable compromiso revolucionario con la clase trabajadora y estudiantil. La proliferación de partidos, medios, asociaciones y asambleas que compartan estos fines es señal inequívoca de que algo está cambiando para bien: la abulia política ciudadana se está transformando en un compromiso personal del ciudadano con el ámbito en el que se siente más representado. Entender esto como división y no como suma es rechazar nuestra inmensa capacidad de seguir creciendo en la diversidad organizativa.

Esta suma nos hará más comprometidos en la constructiva labor del entendimiento entre semejantes, entre quienes compartimos el ideal de otro mundo posible. Quienes se obcecan en ver divisiones donde en realidad hay movilización ciudadana, quienes confunden “unidad” con “fusión”, tendrán la suerte de comprobar su error y de variar el rumbo a tiempo. Si no lo hacen, permanecerán marginados por propia voluntad, sin más creatividad que la de hablar de los demás sin dedicarse tiempo a ellos mismos. Y esta es la raíz amarga, sin frutos dulces, de la incoherencia en el seno de la izquierda. Su efecto más devastador es la confusión a la hora de encontrar al adversario político.

De vez en cuando algún compañero me sorprende con una frase genial que resume en pocas palabras el ánimo que debería contagiarnos en esos momentos de desesperanza que nos impulsa a abandonar el camino del compromiso. En esta ocasión me permito el honor de hacer nuestro uno de los lemas personales de Miguel Vélez: ADHUC STANTES. En traducción libre viene a decir “todavía luchamos” o “aún seguimos en pie”. El proceso revolucionario es imparable y todos seremos protagonistas en la construcción de un mundo más justo.

Ahora y siempre, es el momento de la unidad de acción.

Salud y República.