Los golpistas hondureños, pensaron que una vez sacado Zelaya de Honduras y revistiendo el golpe de una imagen institucional, colocando a Micheletti como jefe de estado,todo volvería a la calma en pocas semanas. La oligarquía hondureña demostraría una vez más su poder frente a un Zelaya que quiso ser presidente de todos los hondureños y hondureñas y establecer el camino para la democratización real y participativa. Tan burdo plan de normalidad se fue al traste como resultado de la movilización popular y diplomática. Consiguiendo sólo los golpistas el reconocimiento de Israel, pero manteniendo sus lazos con los sectores más derechistas de la política de los EEUU.
Enrocados los golpistas y paralizado el país como resultado de las movilizaciones y la repulsa internacional, surge una nueva estrategia para evitar su derrota y mantener su poder. Se trata de orquestar una farsa electoral, justificando la existencia de un proceso democrático y permitiendo dar una imagen de cesión del poder a un nuevo presidente electo. Tal estrategia tiene el visto bueno de sectores de la Administración de EEUU y el partido Republicano, más preocupados por el giro a la izquierda en Honduras que por la democracia real. Al igual que los massmedia, que ven peligrar su poder económico e ideologizante, como ya les pasa en Venezuela o Argentina. Esa poder mediático se traslada a través de las agencias de noticias, incluso hasta España, donde los medios trasladan la imagen de un Micheletti que pide diálogo y elecciones o hablan de disturbios o saqueos, igualando a resistentes y represores. Deliberadamente, difunden una imagen distorsionada de Zelaya y su estrategia de restitución y democratización. Es el arte del antichavismo, erigiendo a Chávez como causa y origen de todos los males.
Las elecciones son la única salida de los golpistas para no acabar en la cárcel o refugiados en Israel. Cuentan con el apoyo de la partitocracia Liberal y Nacional. Los dos principales candidatos participan de la pantomima, lógicamente el candidato liberal, Elvin Santos, se sabe derrotado pues su partido está divido entre golpistas y zelayistas. El candidato Nacional, Porfirio Lobo, juega pues el papel de ganador y, en este sentido, realiza declaraciones pidiendo diálogo e incluso criticando a Micheletti. Se trata de revestirse de una imagen independiente para, una vez nombrado, liderar una falsa Transición. Falsa porque su objetivo no es la democratización sino el mantenimiento del estatus de la élite empresarial y militar hondureña.
Una oligarquía criada y protegida por los EEUU. Obama nuevamente prueba a nadar y esconder la ropa. No se moja en la solución del conflicto y lo justifica en no querer ser gendarme mundial, dejando que el asunto se pudra para después avalar soluciones de conveniencia para sus intereses en la zona. ¿Alguien cree que si Zelaya estuviese refugiado en la embajada de EEUU, los golpistas se atreverían a asediarla? Si Obama tomase la determinación, retirase a los 600 soldados yanquis acantonados en Honduras como asesores y amenazase a los golpistas -no con la retirada de visas sino con la cárcel- otro gallo cantaría.
Mientras, el Frente de la Resistencia continúa con su estrategia movilizadora y pacífica frente a los intentos de los golpistas por justificar su violencia. Emisoras como Radio Globo dan la cara para que los hondureños y hondureñas y el Mundo sepan lo que realmente pasa y Zelaya se la juega en su lucha por la democracia. Son ejemplo al Mundo.
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