Poco queda del idealismo que llevó a miles de jóvenes judíos a volver a la tierra, a Palestina. Quedan kibbutz como recuerdo de aquel ideal de granjas socialistas. De la concepción de un estado de Israel plural, donde a pesar de la guerra convivían en ciudadanía personas judías, musulmanas y cristianas; a una legalidad que evoluciona cada vez más como referencia en el Apartheid.
El Sionismo como proyecto nacionalista ha evolucionando a un posicionamiento racista y excluyente que siempre estuvo en la visión primigenia de Hertz. El pueblo judío ha vivido a lo largo del S.XX un importante debate, entre el izquierdismo y el nacionalismo, entre el yiddish y el hebreo, el Manifiesto Comunista y La Torá. La persecución antisemita, el Holocausto( http://larepublica.es/firmas/blogs/index.php/dametira/2010/01/27/holocausto-nazi ), la Guerra Fría, han sido factores determinantes en la creación y evolución del Estado de Israel. Frente a la historia de la diáspora, de askenazis y sefardís, de el judaísmo como religión o cultura, se desarrolla un Estado y como tal se establece buscando una uniformidad para ser la referencia de los judíos y judías del mundo. En base a una lengua común y la religión, cuestiones que durante siglos diferenciaron a los pueblos judíos, según usos o creencias.
La idea de un Estado refugio donde cualquier judío o judía pudiese acudir frente a una persecución, se ha trasformado en la práctica en un estado racista. Desde la concepción defensiva de las milicias de autodefensa del Haganá, a la más pura agresión. La historia de Israel está llena de guerras y justificaciones defensivas, justificaciones de muertes y destrucción. De Sabra y Chatila, al asalto de la Flotilla de la Libertad, pasando por las bantustanización de los territorios palestinos o el actual gheto de Gaza.
Poco queda del ideario de Ben Gurion y mucho del camino iniciado por Golda Meier. La ley del Talión, el ojo por ojo, fue convirtiendo a Israel a través de su ejército, el Tzahal y el Mossad, su servicio de espionaje, en una referencia de las injusticias. Allí donde una dictadura fascista oprimía, donde se atacaba a las fuerzas de los pueblos que buscaban la libertad, aparecían los asesores israelís y su armamento. De la dictadura Argentina, pasando por la Guerra Civil de Angola, a la actual Honduras. Sus “asesores” y armamento son protagonistas directos del terror y la injusticia.
Pero no nos confundamos, Israel no es un simple instrumento del imperialismo yankee. Es cierto que dependen económicamente y militarmente de USA, pero no son su colonia sino un apéndice, parte activa de su estructura. Tanto a través del lobby financiero judío estadounidense como por su capacidad de presión sobre el gobierno de Washington, sea Demócrata o Republicano. En una concepción cruzada y bíblica de la actualidad reforzada por su relación estratégica con la ultraderecha integrista protestante de los Estados Unidos, en el fin común de proteger la tierra prometida y Jerusalén de los intereses musulmanes y vaticanos.
Las directrices de los halcones israelis, de la socialdemocracia y la derecha, asumen la guerra y el terror con un elemento normal, como una misión sagrada del Antiguo Testamento. Es la base por la cual, la paz y el reconocimiento del Estado Palestino significaría el fin de la justificación de la espiral de violencia y pondría fin al monopolio de territorios, agua, … y más aun a su propio control en la sociedad israelí. El miedo al diferente, la propaganda extrema y el uso del antisemitismo son los instrumentos de poder. Sólo la capacidad de la comunidad internacional por poner fin a la actual concepción del Estado Israeli, de condena real y aislamiento, de las misma forma que se desarrollo con Sudáfrica en todos los niveles, económicos, culturales, deportivos,… para apostar por una paz y un reconocimiento de un Estado Palestino, como única forma de un futuro en paz en Oriente Medio.
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