Los esfuerzos del Capital y sus voceros han fracasado. Trataron de ocultar los fatales efectos de la reforma laboral, obviar la congelación de las pensiones, desprestigiar a los sindicatos, difamar a los piquetes y anunciar constantemente la inutilidad de la huelga, pero han fracasado. El 29-S ha sido un éxito.
Como suele pasar en estos casos, los que querían que la Huelga fracasase no admiten la realidad y fieles a su demagogia machacan con el fracaso, el anacronismo,… una y otra vez hablan de la normalidad en hospitales (se olvidan de los servicios mínimos obligatorios de hasta más de un 90%), del comercio, de la administración,… buscando hasta la imagen de un inmigrante chino levando unas cajas en medio de un polígono paralizado. Todo vale para adobar su mentira. Lógicamente no dedican imágenes a las cadenas de montaje y producción paralizadas, a la gran industria, motor productivo de este país, parece que lo importante son las zonas comerciales. Precisamente, resaltan aquellos sectores donde la precariedad es más aguda y por tanto la coacción del empresario a la plantilla para que no hagan huelga, mucho mayor. Pero de esto no se habla, ni se envía policía para proteger el derecho de estos trabajadores y trabajadoras a ponerse en huelga.
La Huelga General fue un éxito, lo negarán como negaron las anteriores para admitirlo dentro de 10 años. El consumo eléctrico fue el de un domingo, millones de trabajadores y trabajadoras nos manifestamos en las calles,… quedó clara la capacidad del movimiento sindical para organizase y movilizar. Los que esperaban una huelga a medio gas para domesticar definitivamente el sindicalismo de clase o los que pretendían su derrota para acabar con lo que queda del estado de bienestar, se han dado con un canto en los dientes pero no lo admitirán públicamente. Buscarán disfrazar la realidad con su propaganda, hasta que los zombis nos expliquen lo que pasó el 29 a las y los que estábamos en las calles.
Jalean lo mismo que callan los desmanes de Díaz Ferrán, que aplauden a Camps…, los que no dedican ni un minuto a denunciar los casos de sobreexplotación que se viven cada día. Seguirán hablando de las liberaciones sindicales, de la violencia de los piquetes y del derecho al trabajo. Pretenden convertirse en adalides de las personas desempleadas y querer trabajo para todos y todas, pero en condiciones esclavas. Llaman modernidad y libertad, como hacían los capitalistas ingleses del S.XIX, a trabajar por cuatro duros, a la explotación infantil, a no responder por los trabajadores y trabajadoras enfermas, a no garantizar una pensión digna, es decir, a la libertad para el beneficio en la que se forjó la Revolución Industrial. Lo grave del asunto es que muchos trabajadores y trabajadoras se lo creen, como quienes votan a la derecha o creen que esta reforma es necesaria o inevitable. Desde la izquierda debemos ser capaces de explicarles que la libertad se basa en los derechos colectivos, el derecho a un salario digno, a la sanidad universal, a la educación publica,… sin ellos la libertad individual es sólo para los que pueden pagársela.
Pero el 29S se impuso el Derecho al Trabajo. Porque ayer fue una jornada de defensa de ese derecho, que ejercimos no trabajando, sacrificando un día de sueldo, poniendo en peligro el puesto de trabajo, arriesgando el tipo frente a la policía,... Mientras los esquiroles ponen, obtusamente, su interés inmediato por encima del colectivo, se excusan en el pan de su familia, orgullosamente venden su futuro y el nuestro, y exigen que se les defienda pero no están dispuestos a luchar.
El resultado de ayer ha sido una manifestación de dignidad. A pesar de la unánime presión mediática y de las mentiras contra la Huelga General, la gran mayoría no fuimos a trabajar, no nos dejamos engañar, conscientes de la necesidad de defender nuestros derechos. El 29S luchamos por un futuro y podremos decir que estuvimos allí y vencimos esa batalla, queda ahora seguir la guerra por un empleo digno. ¡VIVA LA LUCHA DE LA CLASE OBRERA!
Que la derecha mediática y la falsa progresía busquen la desinformación y la desmovilización cara al 29 de septiembre, es lógico y esperable. No hay Huelga General en la que previamente no se anunciase su fracaso e inutilidad. Son los mismos que saben que el poder de dichas movilizaciones, supusieron un antes y un después en los gobiernos y políticas denunciadas. Así que, prudentemente, se crea una alianza, donde PSOE y PP coinciden en el fracaso de la Huelga General. Eso sí, en un clásico “y tú mas” los afines al PP dicen que esta huelga es una farsa en apoyo de ZP y los del PSOE que sólo servirá para facilitar la entrada del PP en el gobierno. Coinciden también los medios de ambos en no explicar los contenidos de la reforma laboral, mintiendo y ocultando descaradamente los resultados de extrema precariedad que producirá en el mundo laboral y la sociedad. Posiblemente es el mayor retroceso de los últimos 40 años. Pero no vamos a profundizar aquí en los análisis laborales y económicos del asunto, ya existen muchos y muy buenos artículos sobre el tema. Vamos a centrarnos en la contrapropaganda y agitación que rodea el 29S.
Para la falsa progresía se trata de aparentar no confrontar y dar imagen de tranquilidad, un cierto fatalismo de que todo da igual y los recortes son inevitables. Adobado con temas para despistar el debate, véase a Felipe González con las drogas, a Belén Esteban amenazando con presentarse a las elecciones o la oportuna si o no tregua de ETA. Todo vale para ocupar portadas y despistar al personal. Aún hay gente que duda si va a ver huelga o no el 29 como resultado de esta estratagema. El Gobierno sabe que la Huelga General marca un antes y un después, Corbacho se ha quemado en el proceso y ZP podría ser el siguiente; no hay acto donde la militancia de CCOO y UGT no pidan a gritos su dimisión. Entretanto, la derecha mediática juega a la demagogia. Dice preocuparse por las personas desempleadas y usan la difamación y el insulto para desmovilizar a la izquierda social. Pero lo que ocurre es que saben que se juegan el aumentar sus beneficios multimillonarios, el conseguir mucho más poder y la capacidad de aumentar aun más la explotación. Son los herederos de las ondas de Queipo de Llano, ladran el fin de la historia y la sed de venganza. Nunca han perdonado a los sindicatos por haberles obligado a desarrollar políticas sociales, educación pública, sanidad universal,… en resumen, Ciudadanía, derechos conquistados por la lucha de los trabajadores y trabajadoras. Con sus ataques nos dejan claro que hoy por hoy el sindicalismo, con sus errores y aciertos, es la última barrera de defensa de la Clase Obrera. Unos quieren un sindicalismo de salón, que sólo sirva para firmar reformas a la baja y los otros la vuelta al capitalismo anterior a la II Guerra Mundial, de poder empresarial todopoderoso.
Lo llamativo de todo esto no es que lo intenten sino que su mensaje cale en parte de la izquierda social. Pese a que la convocatoria de la Huelga General está respalda por organizaciones que representan a millones de trabajadoras y trabajadores como sindicatos, partidos, posiciones, plataformas, intelectuales, artistas… A pesar de esta convocatoria unitaria, de esta demostración de unidad plural de la izquierda, que sabe aparcar sus diferencias en favor de la lucha común, son muchos y muchas los que asumen el mensaje mediático de los medios de masas y caen en el derrotismo y la crítica destructiva. Asumen las consignas del enemigo y la repiten cual autómatas: que si la huelga llega tarde, que si los sindicatos son unos vendidos, que no sirve para nada… Olvidando lo que nos jugamos el 29S, asumiendo la huelga con pesimismo y pasividad. Quizás muchas de las críticas a los y las dirigentes del movimiento obrero sean acertadas, pero éste no es momento de análisis, porque para el 29 de septiembre hay convocada una Huelga General, y el envite es de órdago. Ahora toca praxis, lucha, valentía y dignidad. El 29S no se decide el futuro de Toxo o Cándido, se decide nuestro futuro, el de la Clase Obrera y nadie lo va a hacer en nuestro lugar ni nos va a regalar nada. Hay que ir a la huelga y movilizar al colega, a la compañera de trabajo, al vecino, al tendero, a la camarera… Se trata de pegar pegatinas, carteles, pintar paredes, con sigla o sin sigla, de ir de piquete y a la manifestación,la movilización debe seguir adelante, para que culmine con el mayor éxito posible.
La izquierda tiene que reafirmar a partir de 29S su papel como motor de transformación social, desde dentro y fuera de las organizaciones y no como mera espectadora de la realidad. El 29S nos jugamos la correlación de fuerzas y el futuro de la Clase Obrera. Paremos la producción, salgamos a las calles, pongamos todo nuestro poder al servicio de nosotras y nosotros mismos.
Cuando la crisis se ceba en Europa, nuevamente el jinete del racismo y la xenofobia se extiende para ocultar la falta de una respuesta social a la crisis. En vez de desarrollar el empleo y políticas sociales, se busca chivo expiatorio. Ya no sólo la inmigración, también las minorías, a la diferencia, a la etnia gitana, al Islam,… Cortinas de humo para enfrentar a la clase trabajadora y distraerla de los verdaderos problemas. Es como si el germen del racismo sobreviviese latente en la avanzada Europa para resurgir periódicamente. Se ponen en prácticas políticas que recuerdan al inicio del nazismo y se justifican por el bien común y la seguridad, con los mismos argumentos de base con que Hitler las justificaba. La diferencia es que en la Unión Europea se firman acuerdos contra el racismo y la xenofobia, mientras sus gobiernos practican lo contrario. Las políticas de Sarkozy contra la población gitana de origen rumano, son denunciadas por gobernantes que desarrollan calladamente políticas iguales o peores. 
Ahora, un directivo del Bundesbank se atreve hablar de un gen judío y del riesgo de islamificación de Alemania. En Eslovaquia se crea una policía para gitanos y gitanas. En Italia se reenvía a la inmigración ilegal a Libia con la pérdida de sus derechos y riesgo para su vida. Mientras, en la progresista España los Centros de Internamiento de Inmigrantes son cárceles encubiertas con un más que cuestionable régimen penitenciario, las redadas de la policía o los controles abusivos en Barajas acosan a la población extranjera, la limitación de derecho al asilo, la valla de la vergüenza en Melilla,… prácticas racistas que se silencian mientras la prensa se llena la boca hablando de Sarkozy o Berlusconi. Diferentes discursos pero mismas políticas.
En la actualidad el caso de las gitanas y gitanos rumanos en Francia o Italia pone encima de la mesa no sólo un problema de inmigración sino una realidad racista hacia la población gitana, de siglos de persecución y exclusión. Un pueblo apátrida condenado a la segregación económica y social, en una espiral de marginación y aislamiento, en un continua circulo vicioso. Un grave problema sin resolver que no se solventa con ghetos, caridad o deportaciones en el seno de la propia Europa. Es un problema global de políticas sociales, de educación, de vivienda, de sanidad,… de atajar la desigualdad y poner fin a la marginación. Acabar con el chabolismo, el analfabetismo, la exclusión laboral y social, no es sencillo y no se soluciona con recetas represivas y discursos demagógicos. Los problemas se solucionan con el diálogo y actuaciones que cuenten con la implicación y la participación de los afectados/as, con trabajo y futuro.
El color de la piel, origen o religión son causa de desconfianza y persecución, se fomenta la intolerancia y la exclusión mientras las grandes proclamas versan sobre el gasto público o ayuda humanitaria internacional. Una Europa blanca y cristiana, culta y benevolente, que construye barreras bajo la máxima de que no hay sitio para todos/as. La misma Europa que emigró por millones a otros continentes, la que colonizó y esclavizó a otros pueblos para su explotación. La Europa en crisis tiene miedo y se cierra, excluye y criminaliza. Mientras se produce el máximo beneficio de las personas inmigrantes, de su trabajo ilegal o de la inmigración de alta cualificación. El negro, el moro, el sudaca,… xenofobia que los tilda de delincuentes sin análisis real, mediante la generalización y la desinformación interesada. Quien no ha leído una noticia “de origen rumano mata…”, “de etnia gitana roba… “ pero nunca madrileño de origen extremeño, catalán nacido en Andalucía,… como si la causa del mal tuviese relación con su origen. La Europa de Maastricht y el Tratado de Lisboa pregonan la igualdad, pero se construye desde la diferencia, se reinventa la Historia y se buscan culpables para tapar nuestras miserias. Más que nunca se hace necesario reivindicar la Europa de la igualdad, de derechos y deberes, la Europa de los trabajadores y trabajadoras, sea cual sea tu origen y condición.