
En política, como suele ser habitual las cosas no son lo que parecen y con la crisis no íbamos a ser menos. Tras el giro antisocial de las políticas de ZP y su obediencia a los mercados, lo esperable sería aumento de la crispación social y contestación a sus reformas, con la consiguiente concienciación y participación en las movilizaciones, produciéndose la acumulación de fuerzas en la izquierda, tanto en los MMSS, partidos, sindicatos. Estudiantes, parados/as, pensionistas, trabajadores y trabajadoras en general entrarían en una dinámica de organización de respuestas, de lo individual a lo colectivo. Qué menos, con un 20% de paro y el futuro incierto. Por otro lado, en el PSOE debería cundir el enfrentamiento ante las medidas plantadas y su efecto en el futuro inmediato electoral. Sin embargo, nada o poco de esto ha ocurrido por ahora.
Por supuesto que el gobierno se desgasta y la imagen de ZP está por los suelos: la subida de los impuestos indirectos, la Reforma Laboral, el abandono de la causa saharaui, la guerra de Afganistán, la eliminación del Ministerio de Igualdad, … una a una se han ido acumulando a lo largo del 2010 políticas que rompen con las bases de la izquierda política, social y sindical. Del discurso keynesiano de la socialdemocracia al discurso de de los mercados, por el camino pierde la Democracia, las políticas sociales, los derechos humanos y laborales.
Frente a lo previsible, todo esto está dando lugar a ciertas realidades que están marcando el final del mandato de ZP y reforzando sus políticas. Por una parte el respaldo de las instituciones internacionales, UE, FMI,… Pero la más interesante se da en el marco de la política estatal y que le está suponiendo el oxígeno interno para poder continuar. Electoralmente es previsible la debacle electoral pero también es cierto que no se visualiza que ni IU ni ninguna otra fuerza amenacen su segundo lugar. Amortizado ZP y cumplido su papel, se dará paso al PP, para esperar y recuperarse en una o dos elecciones. Por lo que ZP no pone en riesgo el futuro del PSOE ni del bipartidismo español. Mientras en los MMSS se mantiene la lógica que mejor lo malo conocido… de esa forma la contestación se minimiza. También sindicalmente, pese a la repulsa clara a las políticas de ZP, sigue pesando la afiliación política individual frente a la necesaria independencia sindical. Todo ello, pesa a la hora de reaccionar contra políticas que si las plantease el PP darían lugar a respuestas mucho más contundentes.
Analizada la cuestión y en vista a la desmovilización general, en especial de jóvenes y parados/as, y a falta de un contrincante o unión de contrincantes que realmente les pare, no tienen más que continuar con su gestión y ahí han descubierto un nuevo factor, el poder de gobernar aunque desgaste también mantiene y puede ser usado para reforzar o disimular políticas. Buen ejemplo es los controladores y el estado de alarma, una gestión autoritaria que pone en jaque el Estado de Derecho pero mediáticamente aplaudida. O la ley antitabaco, cortina de humo temporal mientras se desmonta el Estado de Bienestar. Y por último, el eterno debate sobre ETA que llenará las portadas de los medios. Lo que sumado al efecto Rubalcaba, del poli bueno o el buen gestor frente al amortizado ZP, permitirán al gobierno culminar su legislatura.
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