Categoría: Feminismo

dametira
22.04.10

El pañuelo en las escuelas

Como siempre que se produce un debate sobre culturas ajenas a la occidental, se cae en la generalización. Este mal hábito lleva a confundir el burka, el chador, el nicab y el litam, las diferentes formas de velo según el país y la consiguiente interpretación de las ramas del islam. El velo está muy arraigado desde un punto de vista histórico y religioso; es un mandato reflejado en El Corán y Los Hadices (dichos del profeta). En el mundo árabe preislámico la mujer “libre” se diferenciaba de la esclava por llevar velo. La historia del velo en los países de religión islámica es la de la evolución e involución de usos sociales, el peso en las mismas de la religión y de la interpretación que se da de ella.

Desde luego, este análisis no exime de la conclusión a la que nos lleva la lógica: el velo supone un símbolo de dominación patriarcal, una expresión de pudor femenino que indica, en última instancia, obediencia al padre y al marido y contención sexual. El velo significa cosificación. Pero no hay que olvidar que ocultar el pelo femenino bajo un pañuelo fue un tocado muy arraigado en el mediterráneo, no hace muchas décadas era norma por ejemplo entre las viudas de las zonas rurales de España y atuendo indispensable para entrar a misa. E imposible no hacer referencia a las monjas, cuyos motivos para cubrirse la cabeza son, en esencia, idénticos a los esgrimidos en el Islam.

Actualmente, surge con fuerza el uso del nuevo hiyad, pañuelo (no velo) que tapa el pelo y el cuello. Se lleva de una forma moderna, con ropas actuales, deportivas,… y que permite una actividad independiente. Supone un pequeño avance de las mujeres musulmanas hacia su liberación. Más allá de la realidad de la mujer en el mundo islámico y especialmente de la imagen del burka en Afganistán o del chador en Irán, el debate del velo se traslada a Europa y llega hasta nuestro país, obviando completamente nuestra propia problemática con respecto a la indumentaria.

Conseguir que los corsés quedaran estéticamente obsoletos es uno de los grandes logros de la liberación de las mujeres occidentales. Una prenda insana, incómoda, que impedía cualquier tipo de actividad física. Ahora, vuelven a estar de moda, combinados con apretados pantalones de pitillo y zapatos de tacón de aguja. La merma de la movilidad y del disfrute del espacio físico en que se traduce esta indumentaria, además de la adaptación a los severos cánones de delgadez impuestos para llevarla, también es cosificación.

El debate del velo o, mejor dicho, del pañuelo, es pues un debate por la puerta de atrás, a falta de una legislación que realmente saque la religión de las escuelas. La polémica se centra en el reglamento internos de los centros. El problema surge cuando alguno, con la disculpa de la integración y bajo la pauta de la incomprensión de lo diferente, pretende poner a la misma altura una gorra que un pañuelo. Cómo se puede plantear negar el hecho cultural y religioso a una estudiante musulmana cuando en la mesa de al lado su compañera puede llevar al cuello una cruz, en su centro de estudios existen infinidad de símbolos cristianos e incluso, en los concertados, las monjas pueden ir cubiertas con su tocado. Es por tanto una falsedad y una clara demagogia que no esconde otra cosa que el miedo y la discriminación a la diferencia.

Más aun cuando el derecho a la educación debe primar sobre si lleva o no pañuelo. Ante la inoperatividad de las administraciones permitiendo decidir a cada centro, lo único que se genera son focos de intolerancia, incomprensión y segregación. Al final en los centros concertados cristianos no habrá pañuelo y las jóvenes que lo quieran llevar acabaran en los públicos. Una forma más de los colegios religiosos de evitar la matriculación de minorías o personas diferentes a sus creencias, cuestión inadmisible cuando se financian con dinero público y más aun en un estado de derecho.

Estamos en contra del uso del velo, del pañuelo, del burka, de los cánones de belleza occidentales, de los corsés y de un sinfín de elementos que someten a las mujeres y que pueden encontrarse a lo largo y ancho del planeta.

El hecho de que las mujeres oculten o no su pelo, no puede poner en riesgo el ejercicio de sus derechos. Más aún tratándose del derecho a la educación, al acceso a la escuela pública, elementos fundamentales para la toma de conciencia de las mujeres, para que puedan decidir libremente si llevar o no el hiyad. Desde la intolerancia y el prohibicionismo sólo se consigue dar argumentos a las interpretaciones de una y otra religión. Nuestra sociedad es multicultural y dicha realidad ha de ser parte de nuestro sistema educativo y germen de un mundo mejor.

Indescriptible e irreal es la indignación que te aborda cuando la noticia es que Carla Bruni vuelve a subirse al escenario, relegando a un segundo plano que se trate de un multitudinario homenaje a Nelson Mandela, y pasando por alto la presencia de primeras damas de la música como Aretha Franklin o Alicia Keys.

A Bruni aún le queda bastante camino para ganarse ese título (y más como siga con ese estilo relamido y engolado para progres-pijos), pero no deberle suponerle un problema cuando ya le han regalado el de primera dama de Francia, el cual le permite destacar mediáticamente por encima de eminencias como Nelson Mandela. Por si hubiera “opositoras” interesadas, baste saber que algunos de los requisitos para acceder a tan preclara distinción son:

- Estar flaca como un palo
- Noviazgo rápido y bien publicitado por los medios
- Renuncia a cualquier aspiración personal no referente al ilustre matrimonio
- Estudio, entre otros, de “Bienvenida al maravilloso mundo del protocolo, Tema 1: Cómo caminar dos pasos por detrás de tu marido”.
- Mostrar gran interés en la infancia, moda y otros temas típicamente femeninos.

El puesto de primera dama no tiene, en principio, ningún valor político. Sin embargo, las futuras primeras damas están de enhorabuena, puesto que cada vez es mayor el papel que oficiosamente se atribuye a esta “ocupación”. Así, desde plantar un huerto hasta las clásicas entregas de premios, pasando por diferentes actividades conjuntas -las cumbres políticas son el momento idóneo para ello-, mientras ellos deciden el futuro de la Humanidad, las primeras damas visitan hospitales, escuelas, orfanatos o similares. Sobre a qué se dedican los esposos de las escasas jefas de estado o de gobierno, los medios no hacen mención.

Por poner un ejemplo, uno de los encuentros más destacados entre primeras damas fue cuando Sarkozy y Bruni vinieron a España en visita oficial. Los acuerdos políticos a los que se llegaron no tuvieron ninguna relevancia mediática frente al duelo entre Carla Bruni y Letizia Ortiz (bueno, la segunda no es primera dama, pero parece que da por seguro que lo será, además la actual primera se considera que está vieja para estas lides). Qué era el objeto del duelo, no queda muy claro, más bien ellas eran a la par objeto y duelista.
Lo más llamativo fue que, en este caso, lo mismo da que el Jefe de Estado sea electo, como en el caso de Sarkozy, que impuesto, como Borbón.Cuando se trata de ellas, el estereotipo al que alegremente se prestan estas opositoras de éxito no se mueve un ápice de lo que tradicionalmente se ha considerado propio de una mujer. Se convierten en un objeto cuyo único valor es el que tenga su pareja y su único cometido, aumentarlo. Y sin ostentar ningún cargo político, acceden plenamente a la vida pública en calidad de “esposa de”. El pueblo francés votó (desgraciadamente) a Sarkozy, no a Sarkozy y Bruni. Que simplemente el matrimonio sea vehículo para opositar al absurdo título de primera dama, es totalmente retrógrado y antidemocrático (no hay más que ver la cantidad de cuasi primeras damas que hay en la familia de Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón-Dos Sicilias).

Así, estas mujeres suponen modelos a seguir – modelos machistas- cultivando su feminidad y haciendo gala de ella. Se significan por tanto políticamente, con la ventaja de no estar sujetas a ninguna responsabilidad por ello, salvo las electorales de sus maridos, y en España ni siquiera siempre. Se conforma así un partido integrado por las primeras damas que no concurre a las elecciones, pero que se transversaliza en todas las fuerzas políticas del Capital. Un partido que pretende representar a la totalidad de las mujeres, y que disfruta del privilegio de que no tendrá jamás una fuerza opositora con sus mismas facilidades. No necesitan estatutos, pero de haberlos dirían tal que así “Nosotras, las mujeres detrás del gran hombre, en defensa de una sociedad androcéntrica, patriarcal y democráticamente insana…”

Benja & Xana

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“Compañeru, dame tira” es una expresión minera que se usa en las labores de entibación. DAME TIRA Cuando tea apechugando per fuera de la mina lo mesmo que per dientro ¡Compañeru, dame tira! Cuando sepias que toi presu per da-y llibertá a la vida como si non lo tuviere ¡Compañeru, dame tira! Cuando al aire los polmones tarácelu la caliza semeyando bon aliendu, ¡Compañeru dame tira! Cuando me retiren ya y sólo seya un pensionista, igual que si trabayare ¡Compañeru dame tira! Lletra: Manuel Asur Son: Nuberu

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