En la equivalencia a la MTV en el Cairo, se repetía machaconamente a mediados de la anterior década, una canción del cantautor protesta Shaaban Abdel Rahim , un shabi egipcio: "Ya 'Amm' Arabi". Su pegadiza letanía se extendía, en un grito de denuncia y movilización frente la opresión. Es ahora, en el 2010, cuando las revueltas sacuden buena parte del mundo musulmán. No solo árabe, ya que afectan desde la persa Irán, a la árabe Bahréin o la bereber en Túnez, entre otras. Se movilizan chiíes y suníes, laicos y practicantes, hasta los cristianos coptos como en Egipto. Nos llama también la atención la participación de la mujer, por lo demás habitual en las movilizaciones chiíes y laicas.
El mundo islámico tiene hasta 1/3 de jóvenes entre 15 y 25 años de edad, llegando en algunos países a tasas del 40% de juventud. Es una población que no ha vivido el colonialismo clásico pero si la sumisión de sus gobiernos a los países occidentales. Que sufren la falta de desarrollo económico de sus regiones convertidas en zonas de mono cultivo energético o turístico. Viven pues un cambio, de la tradición al consumismo, sin futuro ni bienestar real. Regímenes de partido único pero sin socialismo como Argelia, o dictaduras personalistas vestidas de populismo como Gadafi, religión a la republicana como Irán o a la monárquica como en Arabia Saudí. Estados al servicio del Imperio, según el interés estratégico y energético de EEUU. Soberanías ahogados en un nuevo colonialismo económico y militar que tiene su herida más sangrante en el Apartheid al que se somete a Palestina.
Estas revueltas son los movimientos de masas más importantes tras la II GM y los procesos de descolonización e independencia. Las actuales revueltas son también el resultado de un largo periodo de opresión, pero en este caso gestionadas por élites locales. Y frente a la tiranía, no hay un movimiento revolucionario clásico al uso sino la revuelta popular, de juventud y trabajadores por un cambio, por la libertad. Siempre acompañada de reivindicaciones laborales y sociales. El papel de jóvenes parados y de la clase trabajadora ha sido el motor de los levantamientos incluso por encima del papel de los partidos clásicos y dirigentes que se han sumado en marcha. El poder ha sido amenazado e incluso arrebatado pero no ha cambiado aun realmente, ejército y parte de la clase dirigente mantienen en Túnez o Egipto aun su primacía, buscando un equilibrio con las fuerzas de oposición y la movilización popular.
Uno de los puntos que más se resalta es el papel internet, como si esto hubiese sido la causa. Una vez más se trata de confundir el medio con el análisis real. La red ha sido fundamental como medio de comunicación y organización de las movilizaciones. Pero internet no es la causa, la causa es la opresión y el deseo de cambio político y económico. Cuando internet ha sido cortado las movilizaciones han continuado, la llama ya estaba prendida. Esta generación de jóvenes tiene en internet una ventana al mundo, se han criado con las parabólicas, han visto el reflejo de otras sociedades y se han cansado de su falta de futuro. Toda revolución o revuelta como es el caso, tiene un punto de desesperación y esperanza. 
Ahora llegaran los movimientos internacionales e internos para dejarlo todo atado y bien atado, las transiciones modélicas donde todo cambia para que nada cambie con el objetivo de mantener los intereses de EEUU, Israel y Europa. Nuestros gobernantes hablan de fomentar la democracia y la moderación mientras le han vendido a sus aliados preferentes, las armas y la munición con las que se está reprimiendo las movilizaciones. Para ellos son enclaves estratégicos, poblaciones a controlar para evitar su migración, productores de hidrocarburos o destinos vacacionales. Pero las revueltas continuaran, gobiernos caerán, pero los problemas seguirán y la juventud consciente ha aprendido el valor de la movilización y las ideas. La juventud de estos países nos está demostrando que la historia la siguen construyendo los pueblos.
Los 35 años de ocupación del Sáhara Occidental por parte de Marruecos son doblemente vergonzosos. Tanto por la interesada incapacidad de la comunidad internacional, como por el inmovilismo del gobierno español. Ambos supuestos no son gratuitos. El primero es resultado del interés de EEUU en un Gran Marruecos dictatorial que sirva de contrapeso en el Magreb a la antaño antiimperialista Argelia y que suponga uno de sus aliados estratégicos en el mundo musulmán. En España tanto PSOE como PP practican sin ningún tipo de vergüenza el apoyo a los sáharauis cuando su partido está en la oposición y el apoyo al rey marroquí, que no a su pueblo, cuando están en el gobierno, convirtiendo la sangre y la libertad saharaui en un juego electoralista. Pesa en ambos cuando gobiernan el no molestar la estrategia de EEUU, la amistad de Juan Carlos I con la monarquía Alauí, los interés pesqueros y por ultimo usar la cuestión Sáharaui como contrapeso a la de Ceuta y Melilla, entre otras.
La solidaridad con el Sáhara en nuestro país es tal que es imposible tapar lo que allí sucede, las noticias de la ocupación, la represión y el exilio son seguidas y por tanto ocupan minutos y líneas en los medios. Lo que no impide tergiversaciones y ocultamientos de la realidad. Eso sí, de Marruecos, de su falta de libertad, de su realidad social, se dice poco o nada. Desde los mismos púlpitos mediáticos en que se deciden qué es dictadura o democracia según color o interés, no osan levantar la voz contra el “amigo” Mohamed VI. Marruecos es el objetivo preferente de muchas empresas españolas, objetivo turístico y urbanístico, el anhelado gendarme que controle la inmigración africana. Un sistema autoritario que oprime a su pueblo, al que condena a la miseria, destino de sol y de beneficios de trabajadores desprotegidos, socio preferente de la Unión Europea. Ese gran Marruecos vertebrado según los intereses personales de la monarquía Alauí y resultado de la descolonización francesa y española. Que se desarrolló anexionando territorios de las otrora colonias españolas como el Rif o Sidi Ifni y por último el Sáhara Occidental. Siempre se utiliza como justificación la Marcha Verde y su coincidencia con la muerte de Franco para explicar la huida y el fin colonial. Era 1975 y en España, como no es extraño en nuestra historia, la oligarquía andaba muy ocupada en tener a raya a quienes aquí luchaban por la libertad y en no molestar al amigo norteamericano.
La realidad 35 años después es que una parte del pueblo Sáharaui sufre el exilio en los campos de refugiados y que la otra sufre la exclusión en el Sáhara ocupado. Que Marruecos incumple sistemáticamente cualquier acuerdo que dé paso al derecho de autodeterminación, ante el inmovilismo de la ONU. Agotada la vía militar, la lucha interna pasa por los y las sáharauis que viven en los territorios ocupados. Su capacidad de organización y resistencia los convierte en un grito de auxilio que nos obliga a escucharlos, a expresar una solidaridad que se traduce en la participación activa en la lucha por el reconocimiento de la República Árabe Sáharaui Democrática. La represión ejercida por Marruecos no tiene límite, como los actuales ataques al campamento de la resistencia y el asesinato de un menor o las conocidas torturas y detenciones sistemáticas a los y las activistas pro derechos humanos. Razones más que de sobra para reivindicar la retirada marroquí y el firme posicionamiento de la comunidad internacional, comenzando por el gobierno español, exigiendo que ponga fin a su infame y asesina ambigüedad. ¿Cómo? Presionando, manifestándonos, diciendo no al olvido y la traición. ¡¡¡Por un Sáhara Libre!!!
Durante 69 días la angustia y la esperanza se entremezclaron, mientras la prioridad era el éxito de rescate que por fin se ha producido. Pero los 33 de San José o Atacama no han arriesgado su vida como resultado de una mala suerte o como algo inevitable por su profesión. La mina de San José era insegura y aun así seguía funcionando, no cumplía con normas básicas de seguridad como tener una vía de emergencia. Arriesgaban su vida por su oficio y por ganarse el pan. La noticia del accidente parecía una tragedia más en la minería, de las que nos cuentan cada mes en China o Rusia, pero al lograr sobrevivir a su entierro en vida, se convirtieron en noticia. El circo mediático montado a su alrededor ha acelerado su salvación, con las cámaras llegaron la voluntad política y la tecnología, millones de dólares para salvar vidas y ganar imagen.
Porque las minas son y serán peligrosas pero los accidentes son evitables. No puede ser que existan minas de primera y segunda, según país o propiedad estatal o privada. En Asturias se ha demostrado que invirtiendo en seguridad y formación los accidentes son reducibles y las enfermedades profesionales pueden ser minimizadas. Es cuestión de priorizar la salud laboral, la vida frente al beneficio. Finalizado el morbo mediático, pero aprovechando la atención mundial, se deben exigir las responsabilidades empresariales y políticas para que las minas de Chile y del resto del Mundo dejen de ser trampas mortales y desarrollen las necesarias medidas de seguridad. Si no se permite comerciar con diamantes de sangre ligados a las guerras, porqué se permite hacer negocio con mineral manchado de sangre. El hambre insaciable de dinero hace que los gobiernos y multinacionales miren para otro lado, mientras el consumidor no conoce la otra cara de los productos que usa, del litio, del cobre o del carbón de importación. Se trata de globalizar la salud y los derechos laborales. Por eso luchan las y los mineros y sus sindicatos, por ello han sido y son ejemplo de unidad y sacrificio.

Ahora conoceremos uno a uno a los protagonistas, sus vidas y anhelos. Mucho nos tememos que intentarán convertirles en parte de la farándula televisiva. Como suele ser costumbre mediática, no se buscarán las causas sino lo superfluo. De lo duro del trabajo, la necesidad de sacar a sus familias adelante, de una sociedad donde un hombre de 62 años con silicosis sigue trabajando en la mina por que no le queda otra, de eso se olvidarán. Pero debemos tener curiosidad para saber de la importancia de la minería en Chile, de cómo se quitan y ponen gobiernos según su precio, del interés internacional en sus minas, de cómo Chile sufrió la dictadura de Pinochet para hacerle el trabajo sucio al capitalismo y convertir Chile en un estado modelo, de explotación salvaje y desigualdad social extrema. Llama la atención que durante estas semanas Chile ha sido centro de atención mundial y ni uno de esos medios se han hecho eco de otro encierro. De la huelga de hambre de 84 días de los presos mapuches, de su resistencia contra la oligarquía que les robó sus tierras y les condena a la exclusión. 33 mineros han visto de nuevo la luz en un Chile que hoy es más feliz pero no más justo.
Poco queda del idealismo que llevó a miles de jóvenes judíos a volver a la tierra, a Palestina. Quedan kibbutz como recuerdo de aquel ideal de granjas socialistas. De la concepción de un estado de Israel plural, donde a pesar de la guerra convivían en ciudadanía personas judías, musulmanas y cristianas; a una legalidad que evoluciona cada vez más como referencia en el Apartheid.
El Sionismo como proyecto nacionalista ha evolucionando a un posicionamiento racista y excluyente que siempre estuvo en la visión primigenia de Hertz. El pueblo judío ha vivido a lo largo del S.XX un importante debate, entre el izquierdismo y el nacionalismo, entre el yiddish y el hebreo, el Manifiesto Comunista y La Torá. La persecución antisemita, el Holocausto( http://larepublica.es/firmas/blogs/index.php/dametira/2010/01/27/holocausto-nazi ), la Guerra Fría, han sido factores determinantes en la creación y evolución del Estado de Israel. Frente a la historia de la diáspora, de askenazis y sefardís, de el judaísmo como religión o cultura, se desarrolla un Estado y como tal se establece buscando una uniformidad para ser la referencia de los judíos y judías del mundo. En base a una lengua común y la religión, cuestiones que durante siglos diferenciaron a los pueblos judíos, según usos o creencias.
La idea de un Estado refugio donde cualquier judío o judía pudiese acudir frente a una persecución, se ha trasformado en la práctica en un estado racista. Desde la concepción defensiva de las milicias de autodefensa del Haganá, a la más pura agresión. La historia de Israel está llena de guerras y justificaciones defensivas, justificaciones de muertes y destrucción. De Sabra y Chatila, al asalto de la Flotilla de la Libertad, pasando por las bantustanización de los territorios palestinos o el actual gheto de Gaza.
Poco queda del ideario de Ben Gurion y mucho del camino iniciado por Golda Meier. La ley del Talión, el ojo por ojo, fue convirtiendo a Israel a través de su ejército, el Tzahal y el Mossad, su servicio de espionaje, en una referencia de las injusticias. Allí donde una dictadura fascista oprimía, donde se atacaba a las fuerzas de los pueblos que buscaban la libertad, aparecían los asesores israelís y su armamento. De la dictadura Argentina, pasando por la Guerra Civil de Angola, a la actual Honduras. Sus “asesores” y armamento son protagonistas directos del terror y la injusticia.
Pero no nos confundamos, Israel no es un simple instrumento del imperialismo yankee. Es cierto que dependen económicamente y militarmente de USA, pero no son su colonia sino un apéndice, parte activa de su estructura. Tanto a través del lobby financiero judío estadounidense como por su capacidad de presión sobre el gobierno de Washington, sea Demócrata o Republicano. En una concepción cruzada y bíblica de la actualidad reforzada por su relación estratégica con la ultraderecha integrista protestante de los Estados Unidos, en el fin común de proteger la tierra prometida y Jerusalén de los intereses musulmanes y vaticanos.
Las directrices de los halcones israelis, de la socialdemocracia y la derecha, asumen la guerra y el terror con un elemento normal, como una misión sagrada del Antiguo Testamento. Es la base por la cual, la paz y el reconocimiento del Estado Palestino significaría el fin de la justificación de la espiral de violencia y pondría fin al monopolio de territorios, agua, … y más aun a su propio control en la sociedad israelí. El miedo al diferente, la propaganda extrema y el uso del antisemitismo son los instrumentos de poder. Sólo la capacidad de la comunidad internacional por poner fin a la actual concepción del Estado Israeli, de condena real y aislamiento, de las misma forma que se desarrollo con Sudáfrica en todos los niveles, económicos, culturales, deportivos,… para apostar por una paz y un reconocimiento de un Estado Palestino, como única forma de un futuro en paz en Oriente Medio.
La palabra crisis viene del griego κρίσις y etimológicamente significa separar y decidir, es algo que se rompe y que por tanto hay que analizar. De ahí también los términos crítica y criterio.
Durante los gobiernos de la derecha de Kostas Karamanlis, Grecia fue el mejor ejemplo del neoliberalismo: privatizaciones, precariedad laboral, reducción de los bienes y servicios públicos… Es la Grecia presentada como ejemplar al mundo a través de las olimpiadas del 2004, alardeando de un falso crecimiento basado en políticas antisociales y en el déficit público. La llegada al gobierno de Junior Papandreou y el PASOK era una esperanza frente al gobierno de la derecha y tras la violencia policial e incendios que asolaron el país. Durante años los bancos europeos, especialmente los alemanes, se beneficiaron a costa de la deuda griega, especulando y creciendo financieramente, hasta que la crisis mundial del Capital dejó al descubierto la entelequia económica en la que se sustentó, no sólo el caso griego sino también el español entre otros en la denominada crisis de los pigs.
No es casual la imagen que en España se da de la crisis griega. Por una parte, en los medios de comunicación del resto de Europa se nos compara con Grecia y se predice que seremos el siguiente país, junto con Portugal, en seguir su camino. Mientras, aquí se juega a buscar las 7 diferencias, como si con ese pasatiempo se evitase la realidad: años de especulación y falso crecimiento, endeudamiento y paro galopante. Lo que más extraña es que los medios de uno y otro bando, derecha y socialdemocracia, no se tiran los trastos con este tema como hacen con otros. Porque en Prisa no le echan la culpa a Kamamanlis cual Aznar ni Vocento o Recoletos comparan a Papandreou con ZP. Lo que no es extraño si recordamos que tanto unos como otros comparten el liberalismo como formula económica de desarrollar el capitalismo y comparten por tanto las soluciones para Grecia. Y para las elecciones, se escogerán los caballos de batallas que en realidad menos les importan, como el mapa del clítoris o la cadena perpetua.
Como existe un riesgo real de colapso de la economía griega e importantes consecuencias para la UE, el FMI (Fondo Monetario Internacional) y el ECOFIN (consejo europeo de los ministros de economía y finanzas), los mismos que nos llevaron a la crisis actual y que erraron en todos los análisis iníciales sobre la misma, dan ahora las recetas para Grecia. Si no existiese el euro a los griegos les esperaría la bancarrota, la venta a saldo del país y la emigración. Pero como son parte del euro, su caída perjudicaría la moneda común, y de ahí el espíritu solidario de unos y el miedo de otros. Poco importa que gobierne Grecia la derecha o la socialdemocracia, su consigna es obedecer y tragarse el marrón. Porque las recetas mágicas para salir de la crisis son las mismas que antes de la crisis: endeudamiento, recortes sociales y privatizaciones… Medidas que pagará la clase obrera griega, mientras se gobierna para que los bancos no pierdan sus inversiones y los grandes defraudadores fiscales griegos continúen protegidos en Suiza. De una manera o de otra, la Clase Obrera saldará la deuda del Capital. La resistencia y las luchas sociales que se avecinan en Grecia serán vistas con incomprensión ¿Por qué se resisten a la bondadosa ayuda y buenos consejos internacionales este desagradecido Pueblo Heleno? Porque se niegan a hacerse cargo de la responsabilidad de un sistema económico, el capitalista, del que no se beneficiaron y del que no tienen por tanto que pagar los platos rotos.
En España el antichavismo es casi moda y norma asumida desde la derecha a la izquierda por todos los medios y la sociedad en su conjunto. Poco o nada se analiza de este fenómeno anti que se asume como lógico. ¿Quien puede estar a favor de un tipejo como Chávez? Piensa la mayoría e incluso buena parte del entorno de la izquierda.
Varios son los factores de este fenómeno, pero sin duda el fundamental es el vínculo de los medios españoles tanto de Prisa como del resto, con los mass media venezolanos. Asumida la visión de sus colegas y amigos de inversiones, se traslada una imagen algo más suave pero también interesada. Para los más media antichavistas venezolanos este es el diablo, un mono ignorante come niños, la personificación del mal. Tal exorbitada visión se suaviza en España rebajándole su contenido racista pero manteniéndole el punto esperpéntico de un Chávez bocazas e incluso violento. La desinformación y cosificación de su imagen y realidad venezolana se convierte en una pantalla que busca minimizar sus victorias electorales, reconocidas por todos los organismos internacionales, así como los avances sociales y económicos. Venezuela pasó de ser beneficio de la oligarquía petrolera a ser parte de un pueblo y proyecto bolivariano que traslada su apoyo a los pueblos hermanos de la zona sin imposiciones imperiales y con la solidaridad como divisa.
Parte de la propia “inteligencia” de la izquierda española duda con respecto al fenómeno y coloca la etiqueta de populista e incluso el miedo al autoritarismo como razón de la desconfianza. Les cuesta comprender el papel integrador del ejercito venezolano, como principal espacio de integración social e incluso de formación y desarrollo, un ejercito que defiende al pueblo y la democracia frente a la tradición dictatorial de America Latina. El propio caudillismo militar de Chávez como participe de un golpe militar en 1992; es usado cara a esa desconfianza, dándole una visión totalitaria a un alzamiento militar en protesta contra un estado corrupto, que recuerda más a los levantamientos liberales españoles. Chávez es por tanto más heredero de Riego que no de Pinochet.
Otra cuestión es la negativa mental por parte de la oligarquía venezolana a que un hombre procedente del pueblo sea su presidente democrático, su mestizaje blanco, negro e indio, es para ellos un escándalo racial in asumible y justificador de sus continuas mofas racistas. Su propia genealogía rebelde como nieto de Maisanta lo convierte en el coco de las élites tradicionales.
El lenguaje de Chávez se usa como justificante, dándole una imagen de loco. Cierta es su locuacidad y su tono, mas propio de un hombre del pueblo que habla como lo haría cualquier venezolano de a pie que de un estadística. Se quedan con la punta del iceberg y no transmiten el total de su dialéctica, la parte pedagógica e histórica con el vínculo siempre presente de los libertadores, de Bolívar. El componente soberanista como democratizador de una sociedad donde Venezuela es de todos, no como frase echa sino como proyecto participativo de sociedad, donde los recursos petroleros se ponen al servicio del pueblo.
Sorprende frente la buena imagen que se da de Evo Morales o Lula, lo solidez de la referencia cubana y las dudas de muchos sobre Chávez. La desinformación sobre el Revolución Bolivariana y Chávez no es baladí, es interesada por la importancia de un fenómeno, que es ya una realidad transformadora y un Socialismo del SXXI que esta rompiendo las cadenas del imperialismo en Latinoamérica. Es por tanto fundamental el esfuerzo para hacer llegar a la sociedad española la realidad de este proceso revolucionario, social y participativo.