Moldavia país por el que llevo un tiempo largo interesandome está, como siempre - excepto en el último período de gobierno del Partido Comunista donde se logró cierta estabilidad económica y política- cambiando, de sobresalto en sobresalto. Hoy traigo un comentario de un blog, que también llevo un tiempo siguiendo, y que es de un profesor de Ciencia Política de la UPV, Asier Blas (por cierto me dió clase un tiempo). Blog que añadiré a mi columna de enlances ya que aunque no siempre esté de acuerdo con él, otras muchas sí, me parece una de las personas que por Euskadi más entiende del espacio post-soviético. Con él os dejo y con su blog.
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Medvedev bendice a Lupu como futuro Presidente moldavo

Hay varios rumores circulando por Moldavia respecto a la elección del siguiente Presidente del país. Por una parte, está el que hablaba de una más que probable apuesta de Rusia por el candidato Marian Lupu (fue Ministro y Presidente del Parlamento con los anteriores gobiernos comunistas) en detrimento de la opción comunista. Y por otra parte, relacionada con esta apuesta, se afirma que habrá una escisión entre los comunistas que facilitará la investidura de Lupu con al menos ocho deserciones (el mínimo necesario de escaños que necesita sumar a los que ya le apoyan para ser investido Presidente).
Los rumores en política no siempre son ciertos, a menudo juegan un papel de “globos sonda” que no acaba de concretarse; pero en está ocasión parece que se cumple aquel refrán de “cuando el río suena agua lleva”. Al menos esa es la impresión que se puede sonsacar tras la cumbre de la Comunidad de Estados Independientes (CEI) celebrada el pasado fin de semana en Chisinau.
La reunión tenía como objetivo explícito debatir medidas para hacer frente a la crisis económica. Sin embargo, existía una agenda paralela de reuniones bilaterales que buscaba diagnosticar y perfilar las relaciones futuras de Rusia con los países del espacio postsoviético que aún participan en la CEI. En este marco, Medvedev tuvo una reunión lógica con el Presidente interino de Moldavia, Mihai Ghimpu (Presidente del Parlamento). Este puesto está en interinidad desde abril del presente año, y en principio, se preveía que esa situación podía extenderse hasta enero de 2010. Pero tal y como los rumores apuntan, parece que esa posibilidad cada vez se aleja más después de la intervención de Medvedev.
El Presidente ruso tenía dos opciones, dos peticiones de reunión, una del líder comunista Voronin, y otra de Marian Lupu. El Medvedev eligió a Marian Lupu, mientras rechazaba reunirse con Voronin. El trato que le dio el Presidente ruso al candidato presidencial fue equiparable al que se le dispensa a un jefe de estado, y además, añadió en declaraciones que Lupu será probablemente el próximo Presidente de Moldavia. Esta frase es realmente asombrosa, toda vez que en la actualidad los partidos que sostienen al candidato Lupu suman 53 escaños y el Partido Comunista 48. El 23 de octubre se votará al Presidente y sólo será elegido si consigue sumar 61 diputados, objetivo imposible de conseguir a no ser que el Partido Comunista cambie de opinión o haya como mínimo ocho tránsfugas. Y si para el 11 de noviembre no hay investido ningún candidato, el Presidente del Parlamento tendrá que disolver el Parlamento para convocar elecciones. Pero, el señor Medvedev nos ha dejado claro que Lupu será elegido, ¿cómo lo sabe? Pensar mal y acertaréis.
Las relaciones del Kremlin con los comunistas nunca fueron buenas, hubo momentos de gran tensión (como la promulgación de un boicot a los productos moldavos). Sin embargo, los últimos años las relaciones mejoraron sin llegar a converger en una estrategia común. A pesar de ello, los medios de comunicación occidentales han tratado de identificar a los comunistas como defensores de los intereses de Moscú. Una falsedad que ha calado como el sirimiri. La realidad en cambio, sigue siendo la misma: una clara falta de conexión entre los comunistas y el Kremlin. Y es que el gobierno ruso es de centro-derecha, nacionalista y autoritario, bastante distante de las posiciones moderadas de izquierda que defienden los comunistas moldavos. Por ello, es más que probable que el Putin y Medvedev se sientan más a gusto con el actual gobierno moldavo, escorado a la derecha y sin el “pecado” de llamarse “comunista”.


