Iñigo Martínez Zatón*
Desde las posturas críticas con el actual sistema de medios masivos de comunicación son múltiples los calificativos empleados para definirlo. Ignacio Ramonet señala “los medios desinforman. Tienen como función principal convencer al conjunto de las poblaciones de su adhesión a las ideas de las clases dominantes”, llegándolo a calificar como “un sistema de fabricación de mentiras”1. Señala un elemento importante que no se ve. Los medios tratan muchas noticias sobre supuestas censuras, muchas de ellas ciertas, en los gobiernos autoritarios pero según Ramones no nos plantemos cómo funciona la censura en los sistemas democráticos occidentales y afirma que “la censura es lo propio del poder, de todo poder”2. Chomsky considera que los medios, su poder y su influencia vacían los sistemas democráticos. Se plantea que tipo de libertad de voto tenemos y señala que “en las actuales democracias los presidentes son un producto (que se vende a los electores) del sistema de construcción mediática de candidatos”3. Entonces, ¿dónde queda la batalla ideológica o programática? Lo llama dictadura por elección.

En toda esta maraña de medios todo está ordenado y muy bien ordenado para que se traslade el mensaje que el sistema quiere que se traslade y vamos a intentar señalar algunos elementos que nos ayudarán a comprender que la realidad que nos muestran los mass - media no es la realidad, sino una parte interesada de la misma. En la Constitución Española se reconoce el derecho a recibir una información veraz4 trasladando uno de los Derechos Humanos que establece el derecho “a recibir informaciones y opiniones”. ¿Pero está realmente garantizado este derecho? ¿Es cierto que recibimos informaciones veraces?
Para contestar a estas preguntas hay que analizar las condiciones de trabajo de los profesionales de los medios de comunicación, del poder de los accionistas en las empresas de comunicación y de que tipo de accionistas estamos hablando, el ajuste automático del funcionamiento de los medios a las leyes del mercado , la selección que se hace de las noticias y quien la hace, el aumento masivo de la información con la llegada de las nuevas tecnologías y la concentración de la gran mayoría de los medios en grandes grupos empresariales mundiales o estatales.
Precariedad de los profesionales de los medios
La profesión periodística y/o relacionada con los medios de comunicación es una de las profesiones más precarias, a todos los niveles, que existen a pesar del desconocimiento general sobre el tema. Sueldo bajos, contratos precarios, falta de medios…son el día a día de los profesionales. Hablamos de profesionales que apenas tienen tiempo de investigar mínimamente la noticia y que se dedican a transcribir o transformar notas de prensa o ruedas de prensa a las que acuden, toman nota y se vuelve a la redacción o se marchan a otra por el sistema de trabajo que hemos señalado. ¿Qué tipo de información va a transmitir un profesional que aborda multitud de noticias al día, muchas veces sin un conocimiento previo sobre el tema, y que tienen que terminar su trabajo en un tiempo récord?
Por poner un ejemplo, Pascual Serrano cita en uno de sus libros un caso claro de lo que hemos explicado. En 2007 la Junta de Andalucía realizó inspecciones de trabajo en televisiones locales de esa comunidad autónoma y de 145 casos investigados encontraron 61 incidencias de diversa índole: trabajadores sin contratos, falsos becario y falsos autónomos…5 Un pequeño ejemplo que puede entenderse que se repite en el resto de medios de comunicación, con más o menos intensidad.
El caso de Canal Bizkaia. Ejemplo de la precariedad de los medios y de las consecuencias de saltarse la línea oficial tenemos un caso cercano como es el del canal de televisión local CB, participado en parte por el Grupo Prisa a través de LocaliaTV. En este canal de apenas 20 trabajadores se despidió a 5 de ellos por recortes de presupuesto por motivo de la crisis en 2008. Uno de los presentadores que continuó trabajando y que presentaba el espacio “Tú economía” se atrevió a iniciar su programa con una intervención en la que criticaba los métodos de dirección del canal y del empresariado en general denominándolos “arcaicos”. Inmediatamente fue llamado al orden por la gerencia de la empresa. El caso tuvo cierta relevancia ya que unas 20000 personas accedieron al vídeo de este valiente periodista y la empresa retiró a Jorge Ibeas de la emisión por lo que se inició una campaña de difusión por internet con miles de correos electrónicos entre compañeros y compañeras del mismo pero que no ocupó ningún espacio en ningún gran medio de comunicación excepto en el diario Berria y Gara. 6
Por tanto podemos afirmar que mientras los y las trabajadores de los medios de comunicación no tienen garantizados sus condiciones de trabajo no existe libertad de información y expresión. No podrá existir cuando ni siquiera los emisores tienen libertad de emisión.
*Extracto de un trabajo para "Problemas Globales de la Sociedad Internacional"


