Ya quedan pocos días para el acto final del XVIII Congreso del PCE. Por detrás dejamos cuatro años de aciertos y de errores, de victorias y derrotas, pero en definitiva de mucho trabajo. Voy a Madrid con la convicción de que estos cuatro años han servido para avanzar, no todo lo que nos habíamos propuesto, pero en definitiva, para avanzar.
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Creo que los documentos, con todas las enmiendas que aprobemos, son los documentos apropiados para la realidad del mundo y del PCE. No por el mero hecho de implantar vía estatutos el leninismo y el centralismo democrático ( con los que me identifico) vamos a convertinos en ello. La práctica nos lleva, no está llevando, paso a paso, hacia ese camino.
Tenemos que celebrar un congreso de unidad, de lucha, de rearme, de ofensiva para fortalecer a un Partido débil y con muchísimos fallos de organización. Nuestras ideas, las únicas que pueden dar una respuesta a la crisis en favor de la clase trabajadora, no viven sin organización. Es evidente que se ha mejorado mucho en la organización de este Partido pero nos queda muy lejos aún nuestro ideal interno organizativo, y en ello debemos trabajar. Debemos ser un único PCE, cohesionado a nivel federal y llevando ese discurso y esa práctica a la realidad territorial de cada uno. Pero un único PCE. Un PCE que se vislumbre en la calle y en el conflicto, un PCE en contacto con la realidad. Un PCE de cuadros y activistas que exporten ideas, práctica, honestidad, trabajo, ilusión, alternativa y en definitiva, ejemplo del ideal que perseguimos en todos los ámbitos donde nos movamos.
Toca mejorar muchas cosas y cambiar muchas más. Nos toca plantearnos como trabajo prioritario el rearme del PCE, sin olvidar la convergencia con la izquierda sindical, social y política. Pero lo primero reconstruir la máquina partidaria a nivel organizativo, a nivel de sindicato, de comunicación, de presencia social... Y en ese trabajo impulsaremos alianzas, convergencias con la izquierda no organizada en el PCE. No significa renunciar a Izquierda Unida sino ampliar la convergencia. Apostar por el PCE significa apostar por una política de alianzas amplia y fuerte. Y ahí estarán los compañeros y compañeras de Izquierda Unida pero también miles de personas que luchan por otro mundo posible ajeno al capitalismo y que son nuestros compañeros de viaje. Pero no olvidemos que nuestra prioridad debe ser el PCE y con un PCE fuerte conseguiremos una convergencia de izquierdas más fuerte (llámese Izquierda Unida, CDU o Pepito).
Esto conlleva también que lo que aprobemos lo incorporemos a las federaciones. No puede ser que una decisión tomada en un órgano superior la cumplamos o no si nos conviene más o menos. Todas las federaciones tienen que remar en la misma dirección, con el debate que haga falta, pero un mismo timón. Comento esto porque después vendrán los Congresos de las federaciones, para los cuales sirven las mismas recetas que para el Federal (cada uno con sus características) y en Euskadi también tendremos que hacer balance de todo lo que hemos avanzado y de donde nos hemos quedado estancados.

No quiero extenderme ya porque han sido infinidad de camaradas lo que através de reuniones, foros, artículos han escrito sobre el tema y no hay mucho que aportar más que es necesario que de este Congreso el PCE salga fortalecido y con las pilas cargadas para una dura batalla que nos espera en los próximos años en muchos y variados frentes . Tenemos que activar a los miles de militantes del Partido y extender el mensaje por todas partes. Así creceremos y así podremos cumplir nuestros objetivos.
¡Viva el PCE!


