Hay cosas que uno no espera cuando se despierta un sábado por la mañana temprano, agarra su chupa de cuero y su casco y decide darse un paseo por la campiña y la sierra sur de la provincia de Sevilla, a lomos de su pequeña Van Van.
Iba deambulando hoy por Morón de la Frontera, ese pueblo que se hizo tristemente conocido gracias al impresentable de su alcalde, del PP, que tras nombrar alcaldesa honorífica de la ciudad a la Virgen María Auxiliadora insultó y abucheó a los concejales de Izquierda Unida que votarón en contra en el pleno municipal, y que por cierto, posteriormente, el mencionado alcalde fue procesado por un delito de especulación urbanística, una joyita. Pero bueno, a lo que iba; paseando hoy por la bonita localidad de Morón, entro en un bar a desayunar, ojeo los periódicos como de costumbre, y en el número de Febrero del periódico local “La Voz de Morón” resulta que me han publicado un artículo en portada y yo no lo sabía. No pienso quejarme, me encanta sentir que mi voz se expande; como dice la histórica canción: “¡Qué mi voz suba hasta el monte! ¡Qué mi voz baje al barranco! ¡Hasta que los jornaleros, se apoderen de los campos!”.
El artículo en cuestión hace referencia a la manifestación que se hizo en la capital andaluza el pasado 1 de Febrero, manifestación que cubrí personalmente y en la cual me puse hecho una sopa por cierto; nos cayó el diluvio universal encima.
En fin, querido lector desconocido, si quieres ver la portada, click en la imagen para ampliarla.
Te dejo con, el Vals de Amelie:


