El XVIII Congreso del PCE ha sido convocado, sus materiales distribuidos, las fechas previstas y los mecanismos del proceso en fase de organización por las distintas federaciones. Pareciera como si todo explicitase normalidad, desarrollo rutinario o el cumplimiento previsto de un proceso sin más incidencias que la sucesión de acontecimientos transcurridos desde el XVII Congreso. Documentos, circulares, declaraciones, etc vuelven a incidir en las pautas ya conocidas y reiteradamente expuestas congreso tras congreso: reforzar el PCE, relanzar las alianzas, potenciar IU, tomar nota de los fracasos del capitalismo, apelar a la movilización, instar al ejercicio de una militancia activa capaz de incidir en su entorno y por ende motivar a la afiliación y poner- una vez más- las esperanzas en los logros del congreso venidero.
A lo largo de nuestra ya larga historia hemos tenido debates sobre estrategia, línea política, alianzas y proyectos de largo alcance. Pero también los ha habido gratuitos, accesorios, inoportunos, inútiles y sobre todo ocultadores de las razones últimas y profundas; el del IX Congreso por ejemplo. En aquella ocasión la cuestión central y escamoteada mediante el ruido del leninismo si o leninismo no era la adecuación de un PCE preparado y organizado para la ruptura democrática a una realidad pactada y asumida como marco para una estrategia homologada con la nueva situación. También nosotros hemos tenido nuestro Bad Godesberg.

¿Cuál es el debate que se propone? ¿Para qué? ¿Qué estrategia se pretende desarrollar? ¿Hemos calibrado los sujetos, alianzas, valores, actitudes y programas necesarios para superar en positivo esta crisis de civilización? ¿A qué llamamos izquierda? ¿En qué situación se encuentra el Movimiento Obrero? ¿Se corresponden las siglas, incluidas las nuestras, con lo que significaron antes? Desde hace décadas hemos esquivado el debate de fondo, la cuestión crucial, el reto que suponía -y supone- concebir, desarrollar e impulsar una organización revolucionaria que en vez de auto- postularse como vanguardia se constituyese como levadura, fermento, génesis permanente de todas las instancias económicas, sociales, políticas y culturales de liberación que la sociedad promueva para su autopromoción como Alternativa. Y aunque hemos sido capaces de crear líneas de acción política correctas y apuestas estratégicas novedosas al final se ha ido imponiendo siempre el viejo y soterrado debate que nunca hemos podido, sabido o querido superar: ¿somos capaces de impulsar una propuesta alternativa sin pagar el peaje gregario de lo coyuntural, institucional o episódico? Entre quienes concebían IU como una fuerza subalterna, quienes por reacción se acogían al quietismo del lugar sagrado y seguro de las esencias y quienes estaban condenados a escoger lo menos perjudicial hemos gastado energías sin cuento. Sin faltar tampoco quienes han hecho de la militancia en los distintos niveles de dirección, una simple cuestión de apuntes contables en el DEBE y el HABER que conforman el arqueo previo a las listas, asesorías y expectativas de destino.

Someto a reflexión tres cuestiones sobre las que pasamos de puntillas sin apenas hacer referencia. Tres hechos que debieran haber producido un deseo de afrontar los problemas de fondo. Tres momentos o procesos que, a mi juicio, constituyen los síntomas de un declive cuando no el preaviso de muerte por consunción.

Quien se moleste en saber la militancia en origen y no abandonada, de los órganos de dirección de IU quedará estupefacto, en la mayoría de los casos los hombres y mujeres del PCE son en muchos lugares el 80% o más, de dichos órganos. En todas las crisis que hemos padecido y que se han resuelto con el paso de cargos públicos, responsables sindicales y dirigentes al PSOE la inmensa y abrumadora mayoría eran del PCE; ¿nos molestamos en hacer un recuento federación por federación? Hemos preferido imputar el hecho a la existencia de IU como si ésta fuera algo extraño, externo o superficial al PCE. Y la locura ha continuado cuando dirigentes de IU y también del Partido han caído en la misma operación de tramposo auto-engaño imputando a su Partido los males de IU. ¿No ha llegado el momento de debatir serena y profundamente qué significa militar en nuestra organización? ¿No ha llegado el momento de abordar sin miedos las causas profundas de esta miseria política? ¿No es horas de definir sin dicterios, dogmas, intereses personales o huidas hacia la nada cual es el sentido, estrategia, práctica política y ética personal de una fuerza de principios del siglo XXI? Los hombres y mujeres de una organización comunista en cuanto que ésta supone militancia y co-participación activa en el diseño de un mundo nuevo, deben aceptar la prioridad de esta opción en cuanto que la misma constituye su apuesta básica y primordial. Pero debo añadir a continuación que en absoluto es esta una cuestión a la que acogerse para respaldar mediante la disciplina cuartelera las medidas más arbitrarias. Es inherente a la condición y militancias comunistas la ética personal y política. Recobrar esa actitud personal y colectiva solo puede hacerse mediante un proceso de convocatoria para un momento fundante o si se quiere re- fundante.

El XVII Congreso aprobó por práctica unanimidad la puesta en marcha de un proceso que culminase con la redacción de un nuevo Manifiesto- Programa para ser aprobado bien en una Conferencia convocada a tal efecto o bien en el XVIII Congreso. Desde hace dos meses obra en poder de la dirección la propuesta de informe que sobre el desarrollo del proceso he elevado para su discusión en el Congreso. Pero más allá de esta información queda el hecho de que los resultados conseguidos han sido decepcionantes. Y aunque ha habido organizaciones que se entregado al estudio y debate de los cuestionarios la realidad es que han sido éstas muy minoritarias. Se ha aducido que el PCE no está preparado para un debate de estas características; no olvidemos que entre los objetivos marcados para la redacción del Manifiesto- Programa estaban, entre otros, la galvanización del PCE y la apertura a una nueva militancia de izquierda revolucionaria. Si lo que ha sucedido con el Manifiesto Programa no merece una reflexión colectiva que conlleve una reacción de cambios profundos, es que hemos perdido la capacidad de respuesta.

La Fiesta del PCE ha sido siempre algo más que un evento lúdico y político. Aparte de una demostración de convocatoria nacional e internacional era un momento, un lugar y una manifestación muy visible de que en el convencional mundo de la política al uso la izquierda lanzaba sus propuestas, reunía a los suyos y en sesión festiva, abierta y fraterna enseñaba como lo nuestro es revolucionario a fuerza de apostar por la vida.

El que por segunda vez nuestra Fiesta no se celebre en Madrid, capital del Estado Español, es un síntoma, una evidencia de disgregación. Y en esta cuestión no valen los amores por las patrias chicas o los reconocimientos a méritos o situaciones geográficas específicas; el PCE tiene su dirección federal en Madrid. Que sin duda no había otra solución; es posible. Que las dificultades para mantener la Fiesta en su formato clásico habían aumentado; es probable.

No es una cuestión que se salde con imputar la responsabilidad total a la dirección de turno. Es la expresión, más que simbólica, de un proceso de disolución del PCE como fuerza vertebrada, organizada y con voluntad de presencia en toda España. Y eso no puede se sustituido por “ententes” entre algunas federaciones o partes de ellas porque niega en la práctica nuestra concepción de Partido y del Estado Federal Español. ¿Merece esto una reflexión?

Soy consciente de que sobre estas cuestiones y otras muchas más hay opiniones y sobre todo inquietudes en toda la militancia; sin embargo a la hora de afrontarlas serenamente se apodera de nosotros el miedo escénico. Nos hemos transformado en una gigantesca casa de Bernarda Alba en la que todas y todos somos a la vez Bernarda, sus hijas, la abuela y la Poncia. Sobre nosotros planea constantemente el deseo- ausencia de Pepe el Romano pero gana siempre la partida el miedo castrador y letal.

Es esta una ocasión para que el PCE, arriesgando, convoque a refundación y a rearme ideológico consecuente. Pero esa es una decisión que implica un nuevo compromiso, nuevas expectativas, entrada de sangre roja y nueva, relanzar la historia del PCE en otra fase, afrontar una breve travesía del desierto (lo que duran unos cuantos telediarios) y aclarar posiciones en torno al Movimiento Obrero y sus actuales organizaciones. Una entidad o fuerza comunista hoy día es la portavoz, de palabra y hechos, de una civilización alternativa pero que surja de las entrañas de ésta. El compromiso con la realidad para cambiarla es una permanente seña de identidad. ¿Qué hacemos en el XVIII Congreso?

4 comments

# ENRIQUE PALMA on 13.09.09 at 15:04
Siempre pense que en el fondo de tus postulados politicos eras de lo mejor que habia dentro del PCE , refundar o como lo quieran llamar (yo lo lamaria construir la unidad comunista ) es tan necesario como el pan nuestro de cada dia, el problema es que algunos saben que si eso se da, su pan se lo van a tener que buscar en otros sitios (PSOE) y se lo negaran, porque ya no les serviran para destruir la herramienta de los trabajadores .POR LA UNIDAD COMUNISTA AUNQUE TENGAMOS QUE PASAR POR UN DESIERTO.
# manuel Email on 14.09.09 at 11:33
el pce tiene sobre todo su origen en el psoe, no nacio fuera del psoe hizo una union con el pcoe.
En principio lo que motivo aquella ruptura fue el pretexto del psoe a no sumarse a la 3ª internacional.

Aunque yo diria que el partido comunista de España no ha terminado de nacer, con sus mas de 80 años.

Le queda todavia que cortar el cordon ombilical que le
une al psoe, que no le permite ser libre, y sobre todo que nos ahoga con su nacionalismo.......

Necesitamos un PARTIDO DE LOS COMUNISTAS sin mas.
# Alguien... on 29.09.09 at 01:42
Compañero Manuel: El problema no me parece que resida ahí. Porque no me parece que el PCE este unido al PSOE. Me parece que un marxista poco tiene de parecido a un socialdemocrata de ese estilo. Otra cosa sean que ese marxista no sea verdaderamente un marxista. En el PCE se habla de alternativa. Todo queda en la palabra alternativa. Los burgueses tambien tienen alternativas para nosotros, y sin decir como son pero las tienen. El PCE desde que abandono el leninismo, esta muy perdido porque no hay una estrategia clara. No esta perfilado como organizacion. No hay un lenguaje claro. Puede que haya algun social democrata de pacotilla que se haya colado, pero la cuestion es ¿que es ser comunista? ¿Como definiriamos que es ser comunista? Los partidos de europa que no abandonaron el leninismo, siguen abanzando bajo la bandera de marx y lenin, y bajo sus principios, teorias e ideas. Se habla de alternativas. Pero me parece que pocas alternativas ahí sin una solidez ideologica y un rumbo claro. ¿Como pretendemos ser una alternativa sino existe una educación ideológica? Para mi es cuestion de un debate de ideas. No de buscar una alternativa que no sabemos cual es, cuando tenemos el libro de lenin de "el impersialismo, fase superior del capitalismo" el cual nos predijo como sería nuestro capitalismo actual y dio una pauta y una herramienta de funcionamiento o entendimiento. Pero sin embargo se sigue dando vueltas teniendo pistas que puedan allanar el camino un poco. Estoy seguro de que mi analisis es simplista y tiene cojeras. Luego no hay un partido con un funcionamiento de arriba abajo y de abajo arriba, llamado centralismo democratico, el tipo de partido que ideo lenin. Hay falta de conexion. Hay un partido que funciona desmembrado, sin una linea clara, no funcionamos todos a una y con un minimo de centralizacion. Si alternativas. Pero cada uno puede dar la suya. No hay una estrategia clara, por eso hay tantos partidos comunistas. No hay un partido que una y una ideologia que una. Este problema tiene parte de solucion en una educacion ideologica y en el cambio del tipo de partido y estoy seguro que con el tiempo, todos los comunistas iran juntos. Hay que recuperar el leninismo, en el cual se dan las pautas para una unidad de partido, como unir sobre una linea, y para una depuracion ideologica de su seno y filas. "sin teoría revolucionaria no hay movimiento revolucionario". LENIN. Los comunistas deben tener su objetivo claro, y su rumbo y para eso tambien necesitan tener sus ideas claras. Pero no hablar de alternativas, y no saber cual es su espacio y su lenguaje, cuando realmente podemos dar una definion de esa alternativa. Se quiere llegar al socialismo, pero no se sabe como. ¿Como se quiere influir en diferentes espacios sino hay un partido fuerte? por poner un ejemplo, en IU. Creo que esto le daria a más de uno una pista del tipo de partido comunista que se necesita, pero para eso antes se tiene que culturizar uno, y no me las quiero dar de dios, porque no soy más que una persona más. Ahora estamos en crisis y el PCE tendra que responder y demostrar si verdaderamente es ese partido que quiere ser. Pero si no lo hace me parece que habra que cuestionarse más de una cosa...y replantearse otras más. Las condiciones maduran y obligarán. No es más que mi opinión, pero creo que el tiempo demostraá que más de una cosa.
# Rafael Pla López on 06.10.09 at 21:20
¿QUÉ PASÓ CON EL MANIFIESTO-PROGRAMA?

Mi propuesta para el XVIII Congreso ("Hacia el comunismo", http://www.uv.es/pla/pce/apo18pce.htm ) ya la presenté en el Comité Federal y se incorporó como anexo a las Tesis Políticas. Envié un resumen ( http://www.uv.es/pla/mo/haciacom.htm ) a la Tribuna de Mundo Obrero, que espero se publique antes del Congreso. Y posteriormente, he desglosado mi propuesta en enmiendas de adición a las Tesis junto a otras enmiendas para corregir ciertos aspectos de ellas, evitando contradicciones a las que ya aludí en mi intervención ante el Comité Federal ( http://www.uv.es/pla/pce/Enm18PCE.htm ). No voy a referirme ahora a su contenido, sino que voy a limitarme a algunas de las cuestiones que plantea Julio Anguita en el Mundo Obrero de septiembre de 2009 ( http://www.pce.es/mundoobrero/mopl.php?id=1225 ).

Anuncia Julio que "Desde hace dos meses obra en poder de la dirección la propuesta de informe que sobre el desarrollo del proceso [para el Manifiesto-Programa] he elevado para su discusión en el Congreso". Bien, como miembro de la Comisión Redactora del mismo que hace más de 2 años que no se reúne, ardo en deseos de conocer el contenido de dicho Informe.

Supongo que dicho Informe comenzará narrando que los 16 textos que se presentaron inicialmente en julio de 2005 en respuesta al llamamiento formulado por el mismo Julio en el XVII Congreso ni siquiera han sido entregados a los miembros de la Comisión Redactora. Y supongo que recordará también que ante mi requerimiento se comprometió personalmente hace más de 2 años a que los textos en cuestión se remitieran a dichos miembros. Dado que ello no se ha hecho, preparé copias del documento elaborado en julio de 2005 en la Asamblea de Formación del PCPV ( http://www.uv.es/pla/pce/mptracom.htm ) para distribuirlas en la siguiente reunión de la Comisión Redactora, cosa que no he tenido ocasión de hacer al no celebrarse dicha reunión.

Quizá el informe recuerde también que el único debate de contenido realizado en la Comisión Redactora, al socaire de la preparación del famoso cuestionario, fue a raíz de una propuesta de Juan Ramón Capella de que se suprimiera la pregunta "¿Qué es para tí el comunismo?" por considerar que no había que hablar de "comunismo", sino únicamente de "comunistas". Julio recordará que defendí el mantenimiento de la referencia al comunismo (una vez superado el estupor que me producía que tal debate se produjera en relación a un Manifiesto-Programa de un Partido llamado Comunista), y finalmente se acordó preguntar tanto sobre el comunismo como sobre los comunistas.

Supongo que también se recordará que, cuando ya se detectaba una escasa participación en las respuestas al cuestionario, alguno planteamos que el debate en nuestro Partido sería más fácil si se partía de un primer texto, aunque fuera para meterse con él.

Pero en cualquier caso se suponía que, una vez recibidas las respuestas al cuestionario, la Comisión Redactora debía estudiarlas y realizar una propuesta de síntesis (como se había invitado a realizar en los niveles inferiores). Pero la Comisión Redactora ni tan sólo se convocó (para hablar con precisión, hubo una convocatoria seguida de una desconvocatoria por urgencias del momento). Quizá si se hubiera reunido para ello se hubiera empezado a debatir sobre contenidos. Quizá.

Porque supongo que el Informe citado asumirá una seria autocrítica por haber sustituido el debate de contenidos en la Comisión Redactora por la construcción de todo un entramado burocrático paralelo de ejecutivas y secretarías.

También es de destacar la negativa, con alegaciones de "organicidad", a abrir un foro abierto de debate en la web del Manifiesto-Programa. Hacer de la "organicidad" una excusa para no aprovechar las posibilidades que ofrece Internet es, probablemente, un mal síntoma, o en todo caso un claro síntoma de anquilosamiento o caducidad.

Porque también es significativo que para publicar en el foro en web del Congreso haya que recurrir al correo electrónico, en vez de posibilitar la publicación directa en web (sin perjuicio de una moderación que pudiera eliminar provocaciones o insultos). Se diría que de nuevo la pretensión de control preventivo sigue anquilosando el debate.

Ciertamente, sabemos que en el PCE hay un nivel de militancia bajo. Para ello no hacía falta esperar a las respuestas del cuestionario. Pero no estaría de más que en vez de responsabilizar únicamente a la militancia del fracaso del proceso, se asumieran también responsabilidades respecto al método utilizado.

La falta de un Manifiesto-Programa para debatir en el Congreso dificultará ciertamente que en éste se realice un debate estratégico de fondo. He intentado paliarlo con la propuesta que presenté en el Comité Federal y a la que hacía referencia al principio. Ya veremos qué pasa.

Saludos comunistas

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Julio Anguita


Ex-coordnador general de IU y ex-secretario general del PCE

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