La emisión por parte de RTVE de una serie de ficción basada en la trama corrupta que desencadenó la ‘Operación Malaya’ ha incomodado al PP local, cuya dirección parece que ha sufrido delante del televisor por la imagen de Marbella. En declaraciones públicas han asegurado que es indignante que se pague con dinero público una producción lesiva para los intereses turísticos de Marbella y reiteran la cantinela, que por repetida no ha de ser cierta, de que es preciso pasar página y que ya nadie quiere oír hablar de la época corrupta.
Lo cierto es que la serie de televisión no es muy afortunada, como muchas de las producciones audiovisuales que se emiten por televisión, y seguro que el criterio de RTVE ha sido más el de buscar una audiencia ávida de ver el resultado de las caracterizaciones de La Pantoja, Julián Muñoz y la cuerda de imputados en la Malaya, integrantes ya del imaginario colectivo de la telebasura. La producción sigue las sagas de adaptaciones de historia de famosos y cortesanos a la que se han apuntado diversas cadenas. Lo que se echa de menos son documentales y producciones que aborden en profundidad las causas en las que se enraíza la corrupción como mal endémico en nuestra sociedad y cuáles serían las medidas y vías adecuadas para su combate efectivo y erradicación.
