
Madrid, 13 de Abril de 2010
En estos días tan convulsos, cuando los que comparten ideología con los que asesinaron a miles de españoles, sientan en el banquillo al Juez que pretende juzgarles por sus asesinatos, me pregunto qué se entiende por crímenes contra la humanidad y si existen amnistías que los exculpen.
Pero eso es sólo un indicio más del esperpento de una herencia franquista que hace buena la tan conocida frase de “todo atado y bien atado”.
Los mismos que se rasgan las vestiduras cuando un preso común cubano decide entrar en una huelga de hambre hasta sus últimas consecuencias, son los que quieren ocultar el reconocimiento del genocidio de cientos de miles de españoles, presos de conciencia, y victimas de una guerra y de una postguerra en donde los asesinos franquistas campaban a sus anchas en una dictadura cruel y sanguinaria. Los mismos que “hacen la ola” al paso de un rey impuesto por el fascismo, y los que siguen exculpando y acudiendo en masa a las manifestaciones organizadas por una “iglesia” católica, nido de pederastas consentidos, y que en el colmo de su desfachatez culpan a la homosexualidad de su propio abuso de poder.
Pero hablemos en primera persona. A mi abuelo lo mataron con 31 años, sin cargos, sin juicios, un mes de Octubre de 1936. Nadie dio explicaciones, nadie sabe dónde está enterrado. No tengo derecho a saberlo por lo visto. Le mataron eso es todo lo que se y que a sus asesinos nadie los ha juzgado. No tengo una tumba, ni siquiera unas cenizas para esparcir a los cuatro vientos.
Sin embargo “personajes” tan siniestros como Vallejo-Nájera, Jefe de los Servicios Psiquiátricos Militares del franquismo, quien afirmaba que el Marxismo era una enfermedad o que las mujeres teníamos atrofiada la inteligencia, tienen calles en Madrid, Toledo, Oviedo… que les recuerdan.
Yo de mi abuelo y de su asesinato sí me tengo que olvidar, de eso se trata según ellos, de la impunidad de los asesinos, y de su recuerdo. Pero no creo que exista una amnistía para la memoria. No para la de tantos españoles que no solo queremos recordar, si no que pretendemos que de una vez se haga justicia con sus asesinados y que la herencia franquista duerma por siempre en la Historia.