IN MEMORIAM
Nadie recuerda ya
la mano, que asesina,
firmo la sentencia de tu muerte
condenandote a vivir ya para siempre,
en el alma de todo el que camina.
Nadie recuerda ya, Miguel
que un día, la libertad de
sombra enardecida habitó
en cada poro de tu estampa,
fiel compañero,
dinamita estallada en un ocaso.
Nadie recuerda ya, amigo,
que los mismos que un día
mataron tanta dicha
son olvidados en pozos que el recuerdo
sentencia a morir sin un historia.
Nadie recuerda ya, mi honesto camarada
que aquel día que te fuiste
se murieron contigo sin saberlo,
las cebollas de todos los huertos de la tierra.
María José Cano Tous