| « Francisco Fernández Buey: ¿De qué Plan Bolonia hablamos? | Solo en el cine (viendo 'Che Guerrilla') » |
Y Barcelona aplaudió a los universitarios
La segunda gran manifestación del movimiento universitario anti-Bolonia quedará para siempre marcada por los aplausos de los vecinos de Barcelona, que salían al balcón a celebrar, con cacerolas incluso, al paso de una comitiva muy real y muy viva.
Se trató, sin duda, de una forma de hacer escuchar una voz de protesta contra la crisis que afecta, principalmente, a los trabajadores, que afrontan mes a mes alquileres de infarto y se están quedando en paro. Medio millón en Cataluña ya. La clase obrera que quiere estudiar y ganarse la vida, pero que vé sus posibilidades reducidas a diario.
La movilización comenzó tensa, puesto que los Mossos d’Esquadra desplegaron un potente dispositivo amenizado por el desgraciadamente clásico helicóptero, que tensa mucho el ambiente. Periodistas con brazaletes cubrían el acto y también parecían unirse a una protesta que “engañó” a propios y extraños, puesto que discurrió por un camino inédito: desde Plaza Universidad hasta la Estación de Sants y, después, hacia el interior de ese barrio. Un movimiento, pues, capitalizado por quienes piensan con la cabeza y que, por ello, resultan amenazantes para la sociedad bienpensante.
El arte de manipular
Una vez más, la movilización estuvo encabezada por reducidos —pero organizados— grupos de independentistas y anarquistas de variado pelaje que, desde siempre, tratan de direccionar, desde el espontaneísmo y la no preparación, el movimiento universitario.
Pese a que la Coordinadora de Asambleas de Estudiantes llamó expresamente a no desplegar banderas, ni otros alusivos, algunos siguen apostando por ir a la suya, saltándose lo decidido y consensuado, y haciéndose protagonistas ante los medios de comunicación. También el llamado Sindicato de Estudiantes hubo de interferir en este sentido, aún cuando se sumaron tarde y mal a la lucha contra el Proceso de Bolonia, que ya lleva unos cuantos años en marcha. Cosas del espíritu asambleario y, ciertamente, poco unitario…
Por no mencionar a quienes tratan de convertir una reivindicación en una fiesta decadente y sin sentido. En mitad de recorrido, apareció un autobús con música trance y jóvenes con poco aspecto de estudiante y mucho de parásitos. Recibieron una dura bronca por parte de los universitarios.
No se dejan manipular
A pesar de todo, la mayoría de los manifestantes no se dejó manipular. Salieron a la calle en defensa de su futuro, que es el del derecho a la formación universitaria pública y de calidad. En defensa, pues, de los estudios “que no sirven para el mercado” –cada vez más “inservibles”.
En el mismo día en que el Parlamento catalán aprovaba unánimemente la aplicación del Espacio de Educación Europeo y, en consecuencia, del Plan Bolonia, unas 5.000 personas se opusieron a la decisión de 85 diputados. Y lo hicieron blandiendo libros y claveles rojos. Toda una nota de esperanza en una noche fría y poco apacible. El pulso sigue.