
El especial marco judicial ha vuelto a dejar patente hasta que punto condiciona la vida pública y político en Euskadi. La herramienta represora conocida como Ley de Partidos, continua tras siete años en vigor condenando determinadas ideas de determinado lugar, a determinado lado de la ley. Las recientes detenciones de los líderes de la izquierda abertzle, supone otro duro golpe que condena al ostracismo, todavía más, a uno de los actores principales del conflicto vasco, que nada puede hacer en la resolución del mismo, si sus intentos de participación son constantemente coartados.
El Parlamento español se equivoca si cree que legislando con mano dura y bordeando la legalidad, va a conseguir transformar unos ideales que han perdurado durante cincuenta años y en peores circunstancias, sin que nunca el miedo a los barrotes haya sido un obstáculo insalvable. Si bien legislar con dureza puede ser criticable desde el punto de vista ético, la doble vara ejecutora del Estado, lo es, además, desde el punto de vista jurídico.
El Ministro del Interior Rubalcaba debería saber mejor que nadie que, actuar al borde de la legalidad tiene a la larga efectos muy contraproducentes. Formar un grupo de contraterrorismo a sueldo del estado, es actuar al margen de la ley, como lo es, en otra escala, moldear el marco jurídico dependiendo del momento y a favor de los intereses del que manda, aunque por el camino se pisoteen los derechos constitucionales de cientos de miles de personas.
Es asombroso ver a ministros, diputados, jueces y demás ilustres señorías presumiendo de demócratas, mientras amparan una justicia que detiene a Otegi por “planear un proceso negociador sin violencia”. Un delito que en España, en octubre de 2009, se paga con cárcel, pero que no hace mucho te convertía en un "hombre de paz" y que mañana dependerá de si llueve o hace sol.
Mientras tanto, los delitos fascistas siguen aumentando en España a un ritmo considerable, lo que se traduce en cientos de pelones cabreados, dando palizas a todo lo sospechoso de ser diferente, que después acuden puntuales a las urnas, votar a sus representantes de traje y corbata, verdaderos instigadores de la violencia fascista,que sin embargo se muestran inmunes a la Ley de Partidos. Y es que la estupidez de delinquir por España sale más barato que la estupidez de delinquir por Euskadi.