09/03/2009

Todos somos iguales, pero unos más iguales que otros, decía George Orwell, y no se refería a España, a pesar de que parezca mentira. Desde siempre oímos, desde la escuela, que España era una democracia, que tenía un rey bondadoso y noble que era el ejecutor de la transición que nos trajo una constitución… Está claro que los que escribieron esto, tienen un concepto de democracia transversalmente antagónico al mío. Entendía – cuando nos hablaban de democracia- que denotaba algo sí como “el poder del pueblo”, que había una serie de derechos políticos y sociales, uno específico como que había elecciones, y que éstas servían para darle a los ciudadanos poder de decisión. Sería falso decir que quienes sustentan el hermoso reino de España, o la también llamada Monarquía Parlamentaria Española, no creen en eso, creen en la democracia, su democracia, en el poder del pueblo, pero en este caso lo que entienden por pueblo es un grupo reducido: el rey, sus amigos los jerarcas de la iglesia católica, los grandes bancos, las grandes empresas, los líderes de los 2 grandes partidos políticos… Ese concepto de pueblo es el que se olvidaron de poner sobre la mesa.
¿Monarquía y democracia? Sí, parece ser una buen híbrido, aunque extraño, hay ciertos espacios en los que no se inmiscuye la democracia, claro está, como la jefatura del estado. Si la democracia afectara a todos los organismos no habría monarquía. Monarquía y democracia son términos excluyentes.
España es curiosa por muchas cosas, pero éstas son algunas:
Se derrocó un régimen totalmente democrático y legítimo, como la II República Española, se inventó una guerra contra unos conspiradores malignos, se mataron a decenas de miles de esos diabólicos conspiradores, pero no era suficiente, hacía falta más represión , más muertes, para ello se impuso una dictadura férrea durante 36 años para cerciorar que nunca más volvieran a nacer. El genocida que llevó a cabo esto, un tal llamado Francisco Franco, y sus correligionarios acordaron en 1947, mediante la ley de sucesión en la jefatura del estado, que España ya no sería una dictadura, sino una monarquía, que venía a ser lo mismo simplemente cambiaban unas letras para mejorar la imagen a nivel internacional. La jefatura de esa nueva monarquía la seguiría asumiendo Franco, desde 1947 hasta 1975, año en el que falleció. Pero existía una persona, un monarca de verdad, idónea para el puesto vacante que quedaría cuando muriera Franco, éste era Juan Carlos, que a pesar de no corresponderle dicho cargo, - le correspondía a su padre-, no pudo conseguirlo porque su relación con Franco no era tan exarcebada.Pero había alguien más que impedía a Juan Carlos reinar, así éste en su colosal afabilidad, propia de los 18 años, mató a su hermano Alfonso “accidentalmente” de un tiro con un revólver ,que le regaló el propio Franco, durante la semana santa de 1956.
Es en julio de 1969 cuando las cortes franquistas aprueban que Juan Carlos se convierta en el heredero del dictador genocida. Éste jura velar las leyes fundamentales del régimen franquista y el ideario del movimiento nacional. Hubo imprevistos , debido a la salud del dictador , y éste asumió su cargo prematuramente desde 19 de julio a 2 de septiembre de 1974 y 30 de octubre hasta la muerte del genocida , el 20 de noviembre en 1975. El 22 de noviembre es nombrado finalmente rey de España. Durante los 3 años siguientes se mantuvo los gobiernos franquistas a dedo – llamados “democráticos” (desde el punto de vista franquista)-. En 1978 se promulga la constitución monárquica, que ni el propio rey juró, y a pesar de no haber sido ratificado ni votado, se infirió que si se votaba la constitución se apoyaba la monarquía. Así es como de la noche a la mañana un rey llora por la muerte de Franco, -al que el mismo admitió que quería más que al padre al que aparto del trono y al hermano que mató- , se convierte en un convencido “demócrata”.
Hay unas características intrínsecas que posee una institución atávica como la monarquía. Es una aberración que gracias apellidismo y a la posesión de un gen, cuyo fenotipo sea la sangre “azul”, se ostente una jefatura de un Estado que se denomina – junto con los 2 grandes partidos -democrático, y que por esta labor se le destinen a él y a su familia más de 14 millones de euros anuales (no es suficiente su fortuna que ronda los 1700 millones de euros), mientras el salario mínimo interprofesional del resto se sitúa en 623 e. Los monárquicos enarbolando pretextos desbordantes de inteligencia, algunos son del tipo:
- El rey representa a España y los intereses de los españoles en el extranjero. Esto creo que no está necesariamente ligado a la sangre azul y que podría hacerlo cualquier jefe del estado de una república por una cantidad de dinero mucho más ínfima. Cuando los monárquicos y liberales se refieren a los intereses de los españoles, hay que tener en cuenta -como ya he mencionado-, que para ellos España no somos todos, España es o son los intereses del banco Santander, del banco Bbva, de las petroleras como Repsol (de la cual el rey es accionista y recibe un buen pellizco de millones de euros), y del resto de amiguísimos. Una cosa sí es cierta, esos intereses no puede defenderlos el presidente de una república, como la que defendemos.
-Comentan que bajo su reinado se ha dado un período de mucha prosperidad y estabilidad. Nadie puede negar que la familia Botín y todas las demás de sus amiguísimos son más ricos que nunca. Pero , por lo que tengo entendido , ahora hay una período de llamada crisis, la gente no llega a final de mes, no hay viviendas de protección oficial, sube el Ipc, pero no los sueldos, hay casi 3,5 millones de desempleados oficiales, se mercantiliza la sanidad y la educación pública… Ya se sabe, cosas del populacho.
-Se suele oír por ahí que: “el rey engañó a Franco y nos trajo democracia”, parece ser que los que defienden esta excusa no han tenido en cuenta que lo podía haber engañado y haberse vuelto demócrata en 1969 cuando fue nombrado jefe del estado. Tuvo 2 ocasiones más para tornarse “demócrata”, cuando ostento la jefatura durante la enfermedad de Franco. Pero no fue así. Entonces sollozó el día de la defunción de su querido dictador genocida, pero no importó. Fue un tipo duro y se recuperó ante la suculenta suma de dinero y privilegios que recibiría él y su familia siendo jefe del Estado y todo esto sin haber “dado golpe” en su vida.
-El rey es neutral y no se posiciona políticamente. Excepto cuando pidió 10 millones de dólares al Sha de Persia para que fueran destinados al partido de UCD – compuesto por vestigios franquistas- para que ganara las primeras elecciones “democráticas”. Tampoco hay que tener en cuenta que el rey elogie a zapatero ya que ha llevado a cabo una buena gestión. Nadie duda que la gestión sea correcta y que los más de 14 millones de euros destinados en los presupuestos generales del Estado para la familia real sea mala para ésta, así como nadie duda de que los favores de zp a sus amiguísimos de la jerarquía ultracatólica, la familia Botín etc. Ellos no tienen crisis, ni siquiera recesión.
- Nos salvó del Golpe de Estado del 23- F y de Tejero. Lo que no se ha investigado ha sido el porqué del inesperado viaje que realizó en esas horas el rey a Valencia, como si estuviera huyendo de algo. Como si supiera lo que iba a pasar y le diera igual. Finalmente gran parte del ejército no se sumó al Golpe. Y el rey se posicionó como éstos.
Una breve muestra de la cantidad de subterfugios tan curtidos. ¿Alguien se los cree? Ni los propios monárquicos, pero no pierden nada por intentarlo, incluso ganan. Es curioso ya que nadie se imagina un jefe de Estado en Alemania nombrado por Hitler o uno en Italia nombrado por Mussolini, suponiendo que hubieran tenido otro paradero. A pesar de que los susodichos pretextos no son ciertos, sí hay algo de cierto en esta bonita y tergiversada historia: los grandes poderes económicos - que vaticinaron al poder a los golpistas del 36 y que hicieron pasar por el España lo peor del Siglo XIX y XX- les interesaba una monarquía para garantizar su situación de privilegio, eso sí, sembrando un régimen que desde su nacimiento en el 39, llevaba la semilla del genocidio, la desigualdad y la corrupción. Éste tiene una misión histórica: el advenimiento de la III República Española. No espero que el rey sea demócrata por una vez en su vida y deje someter al referéndum su cargo, para que los españoles decidan si quieren democracia plena o a medias.

Raúl Muñoz

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