Resulta tremendamente sorprendente la forma en que la derecha suele darle la vuelta a todo aquello que suponga una acción judicial contra cualquiera de sus componentes.
Retrocediendo a través de la memoria nos encontramos con el célebre “caso Naseiro” en el cual estaban involucrados el entonces tesorero del PP, Rosendo Naseiro y Eduardo Zaplana. El juez que instruyó el caso se apellidaba Manglano. Pues bien, lo que en un principió se conoció como el “caso Naseiro” acabó siendo el “caso Manglano”. Naseiro y Zaplana salieron de rositas de aquel difícil trance a pesar de que todo apuntaba a que ambos habían cometido acciones irregulares. Así lo manifestaban las cintas que el juez que entendía en la causa ordenó destruir.
Ahora el juez Garzón, descubre una trama corrupta y más de 100 personas, unos militantes y cargos del PP y otra gente muy afín a este partido, son imputados en lo que se ha dado en llamar el “caso Gürtel”. La cosa, al igual que en el “caso Naseiro”, ha dado la vuelta y hoy es el juez Garzón el que está en el punto de mira de la Justicia por haber descubierto una serie de casos en cadena en los que se observa una clara agresión a la actitud honesta que deben observar tanto los políticos como los que no lo son en todo lo concerniente a la función pública y al manejo de los fondos públicos. Tal y como están las cosas no me extrañaría nada que el “caso Gürtel” se reconvirtiera en el “caso Garzón”. Se acusa al juez Garzón de haber cometido una acción irregular al grabar conversaciones entre los que están encarcelados por el “caso Gürtel” y sus abogados, más exactamente entre Correa y su abogado. En mi opinión ya fue suficiente con que Naseiro y Zaplana se libraran por lo de las grabaciones para que ahora ocurra lo mismo. En este caso, en el “caso Gürtel”, creo que ningún juez debe actuar a la ligera y ordenar la destrucción de las cintas grabadas, creo que lo más sensato sería dar cuenta a la opinión pública del contenido de dichas cintas y que sea esta la que dictamine si se deben destruir o no y si se deben utilizar en el juicio. Y que nadie me venga argumentando aspectos legales que imposibilitan su uso. Si las cintas demuestran y confirman que el juez Garzón ha actuado desde el principio en base a aspectos que son más que indicios o presunciones su contenido debe ser tenido en cuenta. Las palabras son las que valen. Lo hablado entre Correa y su abogado es lo que vale al margen de aspectos legales. El ejemplo es muy simple: ¿Si por unas escuchas telefónicas obtenidas irregularmente, se puede saber que se va a atentar contra la vida de cualquier persona, se debe actuar y detener de inmediato a aquel que tiene esa intención de matar, o por el contrario hay que dejar que las cosas sigan su curso? Por tanto aquí no vale otra cosa que no sea la realidad y la realidad es lo que se pone de manifiesto a través de la palabra.
Yo creo que al igual que en el “caso Naseiro” hubo reconversión, lo mismo sucederá con el “caso Gürtel”. Tiene mucho poder la derecha. Lo lamentable es que lo utilice para tapar o emborronar episodios poco edificantes.
Con el fin de que quede exenta de toda polémica la próxima visita del Papa a España, concretamente a Santiago y a Barcelona, y con el fin de dar la máxima trasparencia a todo lo que pueda estar relacionado con el costo de la visita del jefe del Vaticano, y principalmente a los gastos que se puedan ocasionar y con el fin de que no suceda lo que en Valenciana en la visita papal que tuvo lugar hace ya casi cuatro años y aún no se ha podido saber lo que costó esta visita, según los datos que se han podido recabar iba por los doce millones de euros, y dado que no corren días de vino y rosas, yo me permito a sugerir a la comisión que se encarga de planificar la visita de Benedicto XVI, la conveniencia de adoptar determinadas actuaciones tendentes a que la visita del Papa no sea gravosa para los españoles.
Para llevar a cabo lo anteriormente dicho, yo sugiero que se confeccionen camisetas con los colores de la bandera del Vaticano, amarilla y blanca, portando el escudo de este Estado en la parte delantera y en el dorsal el nombre del Papa con el número 16 debajo, yo pienso que se podrían vender, si es verdad que hay tanto católico practicante en España, tantas camisetas como las que se venden con el nombre de Cristiano Ronaldo o Messi. Desde luego, y esto es muy importante, las camisetas deberán lucir el nombre de un espónsor que estoy seguro no va a faltar, siempre habrá por ahí alguna emisora de radio que se preste a ello. A todo esto yo añadiría la conveniencia de que para el desplazamiento desde Roma a España lo hiciera en un avión perteneciente a una compañía aérea de bajo costo y si ello no fuera posible en una compañía normal pero en clase turista. Esto también podría ahorrar algún dinero. A esto yo le añadiría la venta de mecheros, bolígrafos, ceniceros, llaveros, gorras y toallas de baño y playa con la imagen del Papa, aunque esto último no se qué tal puede sentar, si bien o mal, ya que no veo muy respetuoso y un tanto irreverente el que la gente las utilice para secarse determinadas partes de su anatomía cuando en la toalla está impreso el rostro del Santo Padre.
En cualquier caso esta es una idea que lanzo yo por dos motivos: Para que la visita del PP no levante polémicas ni críticas dados los tiempos que corren y para que nadie pueda beneficiarse económicamente de la visita tal y como dicen que ha ocurrido en Valencia. De todos modos doctores tiene la Iglesia. Puede que alguien pueda tomar a broma lo que acabo de decir, admito que algo de cierto puede haber en ello, pero creo que no estamos ni España ni los españoles para gastos que, como en Valencia, puedan ser considerados más que excesivos y nada oportunos.
La tan comentada, criticada y repudiada propuesta de la CEOE, después se ha dicho que fue expuesta a modo de ejemplo, menos mal que no han dicho que ha sido una broma, por lo visto se han dado cuenta de que la cosa no está para hacerse el gracioso, pero a lo que voy, la oferta laboral del máximo órgano representativo de los empresarios, consistente en crear una modalidad de contrato para los jóvenes, como una medida más para salir de la crisis, que como es sabido consiste en no tener indemnización por despido, sin cotización a la Seguridad Social, sin derecho a paro y dotado con un sueldo que “en el mejor de los casos” iguale el salario mínimo interprofesional (663,3 euros al mes) en mi opinión ha quedado un tanto coja, echo en falta el plato de comida y un jergón de paja para dormir en el puesto de trabajo, esto último en el caso de que no se ponga el “ejemplo” de que se alargue la jornada laboral y no quede tiempo para dormir. Desde la cúpula de la patronal y por medio de su máximo representante, Díaz Ferrán, un ejemplo de eficaz empresario donde los haya, ha dicho que ha habido una mala interpretación y puede que tenga razón, sabido es aquello que dice que “no hay palabra mal dicha si no es mal entendida” y puede que no se haya entendido bien el “ejemplo” de la patronal.
Si analizamos la propuesta con frialdad, mesura y sensatez, nos daremos cuenta de que este “ejemplo” puede acabar de raíz con la llegada de inmigrantes ilegales, ya sea en pateras o en cualquier otro medio de transporte y me explico: Cuando los inmigrantes vean que en España se considera laboralmente a los jóvenes españoles como gente “sin papeles” en su propio país y se les hacen contratos de tal naturaleza como los ofrecidos como “ejemplo” por la CEOE, les va a dar mucho que pensar en lo referente a cuál va a ser el tratamiento laboral que les van a dar a ellos, sin duda alguna inferior a los que se proponen para los nativos, seguro que pensarán que a ellos se les va poco menos que a esclavizar, con lo cual su entusiasmo por venir a España para salir de la pobreza se les va a caer por los suelos y seguro que desistirán de ello.
Mira por donde, y sin pretenderlo, la patronal ha apuntada una buena solución para acabar con la llegada de inmigrantes ilegales a nuestro país. Por cierto, la portavoz del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, no quiso dar su opinión sobre esta propuesta, perdón, “ejemplo”, de los empresarios y es que estos y el PP siempre van cogidos de la mano.
I
Motiva las presentes líneas el glosar unas declaraciones de neta vitola fascio-militaroide —en diario “Levante” de Valencia y día de San Valentín— de un coronel por nombre Ángel Adán. Declaraciones que causan tristura, tanto como convocatoria a hacer frente al in crescendo de una derechona tardo o retro-franquista que intenta reverdecer, por narices o por miedo. Glosa que un servidor compone, antes que como profesor de Derecho Constitucional dos décadas o militronche en activo seis lustros (hasta rango de “jefe”), en cuanto delegado en Valencia de la Asociación Pro Derechos Humanos de España y, si me permite el lector abusar, en tanto presidente federal de Unidad Cívica por la República.
Temo que esas declaraciones de Adán guardan relación —dentro de dicho lozaneo o sacar-pecho fascistoide— con “casos” como el de Garzón, a quien quieren linchar vistiendo la política con ropajes jurídicos; pero esto queda para hablar largo en otro artículo. Digamos sólo que hasta el vicepresidente emérito del Tribunal Constitucional, y catedrático de Derecho Penal, don Tomás Vives (a quien no sitúo en la derechona tardofranquista, aunque en este asunto sea su compañero de viaje) participa en el acoso y derribo de don Baltasar con un inteligentísimo artículo en el mismo periódico valentino (el pasado 27 de febrerillo el loco), en el que tira la piedra y esconde la mano, arremetiendo contra los “medios de comunicación defensores” del juez de la Audiencia Nacional. Que lo hacen —Vives dice— “sin argumentos” y “eludiendo la verdadera justicia”. Hasta se burla un poquito de Saramago (le tilda de “profeta”), y de Amnistía Internacional por escandalizarse de que Garzón pueda acabar en el banquillo. Asegura, en fin, Vives que “los defensores de Garzón no respetan los principios básicos del Estado de Derecho”, sino que sus “planteamientos” son “interesados, irresponsables o irreflexivos, buscando presionar ilegítimamente al Tribunal Supremo”.
Me doy por aludido (como modesto “defensor” garzoniano) por la insolencia o cinismo de Vives, que hace un discurso purísimo, cual en campana de cristal, sobre la administración de justicia; en perjuicio de lo que implica Justicia con mayúsculas, el primer gran valor o referencia de la Constitución, línea primera de su Preámbulo. Por otro lado, sostener que fue ilegal lo que instruyó Garzón es pasarse por do no digan dueñas todo el ius cogens imperativo en materia de terrorismo de Estado y delitos de lesa humanidad desde el Tribunal y Juicio de Nürnberg. Y es hacerse el sueco con la obligación, asumida voluntariamente por el Reino de España en Tratados Internacionales, respecto a tales delitos, a saber: que NO PRESCRIBEN NUNCA.
Todo ello salvo que el Sr. Vives crea que el “desaparecer” y asesinar sistemáticamente a decenas o centenar de miles de españoles durante los años en que la feroz dictadura de Franco creía que iba Hitler a ganar la guerra no constituyó “delitos contra la humanidad”. Dígalo si se atreve. Y repase, por favor, el Art. 10.2 de la Constitución Española, el 29 del Estatuto de Roma del Tribunal Penal Internacional y el 27 de la Convención de Viena sobre “Derecho de los Tratados”. Así como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y el concluyente pronunciamiento del Comité de Derechos Humanos de la ONU, el 31/10/08, sobre la barbaridad jurídica de que la Ley de Amnistía de 15/10/77 permanezca “in force” (en vigor). También me gustaría preguntarle si cree que los magistrados de la Audiencia Nacional Clara Bayarri, Ramón Sáez y José Ricardo de Prada —que votaron que Garzón sí era competente para la investigación penal sobre las fosas de la vergüenza y la indignidad de nuestra democracia— prevaricaron o son, los tres, unos ignorantes en Derecho. II
Quedan, igual, pendientes para otro artículo monográfico algunos aquilatamientos sobre el “reconocimiento” a la UMD y cómo el Gobierno —al que uno aplaude por su osadía democrática al dar la cruz al mérito castrense al ocho o nueve por ciento de los “úmedos”, lo que ha hecho rabiar a montonazo de mílites tan poco partidarios de la democracia como aquel cura del pecado— no osa (¿aún?, ¿espera a que se mueran?) hacer general honorífico a algún “úmedo” de gran prestigio profesional y de “estado mayor” de los que fueron persecutoriamente postergados. Por ejemplo, Monge Ugarte o Díez Gimbernat. Nuestra automitificada democracia, elaborada en demasiada parte bajo coacción-intimidación del franquismo (por lo que, supone uno, mantiene treinta y pico años enterrados sin nombre por zanjas y barrancos a más de cien mil españoles torturados y asesinados en crímenes de lesa humanidad) no da más de sí. Creo que alguna vez —cuando seamos Europa occidental no sólo parcialmente— algunos “úmedos” serán generales honoríficos póstumos. Y los combatientes antifascistas o maquis serán reconocidos como en toda Europa, este y oeste, menos en España. Único país del Continente con la más absoluta impunidad del fascismo.
III
Estamos desolados, sí, por el in crescendo de una derechona (no hablamos de todos los conservadores) que suena simplemente a fascistoide o tardofranquista. Y vamos ya al asunto que motiva de inicio el presente artículo, veamos algunas de las perlas del coronel de marras en Levante, equivalentes a un tratadillo resumido y contundente de militarismo antidemocrático. Empiezan por la II República, “la cual se instauró por la fuerza de un golpe” (así aprueba y comparte, parece, la traición y rebelión del 18/7/36). Añade: “la República no tuvo una llegada democrática y feliz” (¡infeliz historiador don Ángel!, se diría cree que la misma llegó a tiros. A tiros llegó la monarquía borbónica con Felipe V, Alfonso XII, Juan Carlos I...). Remata con ignorancia supina: “La República no fue aceptada realmente por nadie”; y además, “insisto, no fue democrática”.
Tira también don Ángel a justificar el terrorismo de Estado y crímenes de lesa humanidad de los feroces fusilamientos y “desapariciones” franquistas, en especial durante el tiempo en que el césar-marroquí-bajo-palio y sus secuaces o esbirros estaban convencidos de que el fascismo ganaría la Guerra Mundial. Vean cómo justifica Adán esta mansalva de asesinatos: “porque muchos de los fusilados, por no decir su inmensa mayoría, tenían las manos manchadas de sangre”.
También explica el coronel, con parecida solvencia intelectual, lo felices que éramos durante la dictadura militar-católica-fascista-bonapartista de Franco: “a partir de finales de los años 50, muy pocos, por no decir ninguno, pueden quejarse de nada”. Y en cuanto al sistema autonómico: “La mayor parte de los militares vimos el Título VIII de la Constitución con profunda decepción (…) veíamos las autonomías como un peligro. El cual ahora se ha puesto claramente de manifiesto”.
Respecto al 23-F: “jamás se sabrá lo que ocurrió”. ¿Es lo que Adán querría? A lo mejor, cree que los celtíberos somos tontos y no sabemos sacar conclusiones y deducciones. Lo que más parece doler a don Ángel del 23-F no es la evidencia del terrible atraso democrático de España respecto a Europa occidental, USA, Canadá, etc, etc, no es lo grotesco de esa “tricornada” decimonónica a tiros y “se-sienten-coños”; no es lo indigno de tal contubernio entre ridículo y trágico, incluyendo el subsiguiente Consejo de Guerra amañado, manipulado desde La Zarzuela, La Moncloa, etcétera, con los cargos políticos dando instrucciones políticas a jueces y fiscales; en lo cual destacó don Alberto Oliart (y con esas, digámosles, “órdenes de prevaricar”, y con meter a España en la OTAN, se diría que acuñó méritos para ser director de RTVE a los 82 años casi. ¡Querido y esperpéntico país!).
No, sino lo que duele en lo hondo a don Ángel es que el 23-F sirvió de “excusa para constreñir al Ejército a una función técnica”. ¡Ah, qué hermosa confesión y ansia de militarismo decimonónico, de “poder militar”! Remacha el coronel con desolación: a partir o a raíz del 23-F, “se ningunea al Ejército en beneficio del poder civil del Ministerio de Defensa”. ¡Bonita idea tiene don Ángel de lo que es un Gobierno democrático! Debería documentarse sobre lo que ocurre en Alemania, Francia, Holanda, Suecia, Estados Unidos, Australia...
Tocando a la Memoria Histórica, dice Adán, “la denominación de la Ley de la Memoria la hace dudosa y sesgada”. Es, por ende, “una ley innecesaria, sectaria, que SÓLO SIRVE —mayúsculas, mías— para revivir unos dolorosísimos hechos”. Y “la retirada de símbolos del Ejército —del Ejército de media España, se le olvida, el que hizo morir, como dijera don Antonio Machado, a la otra media— es, para Adán, “una ofensa gratuita, grave e inexplicable, uno más de los numerosos agravios recibidos” por los militares de parte de la Democracia. Ya ven, según Adán hay que mantener el exhibicionismo y exaltación de “la victoria” y la guerra civil, de la traición a los juramentos y el apuñalamiento del legal y legítimo Gobierno de la República.
Hay más perlas de pitiminí en las declaraciones del coronel Adán, pero temo aburrirles. No ya su sobado odio eterno (nuevo anibalillo versus Roma) a las “hordas marxistas”, o su nesciente, en materia bélica, definición de Franco como “el general de más prestigio en el Ejército español del siglo XX” (¡el más homicida, hombre!, ¿sabrá el brillante historiador Adán quién fue el general valenciano Vicente Rojo Lluch?). Y suelta auténticas boutades estrafalarias, como la petición de “un servicio militar quizá de dos meses (obligatorio, si no entiendo mal), que sería muy provechosos para la nación”.
¡Habla tanto a humo de pajas don Ángel, sin documentarse ni siquiera en temas y leyes castrenses! Verbigracia: “los militares hemos jurado derramar la última gota de nuestra sangre en defensa de LA UNIDAD de España”, lo cual esgrime contra el Estado autonómico. Pues no se entera: él no juró tal, cuando lo hizo en 1.958, porque entonces la fórmula de jurar bandera no contemplaba tal referencia “unitaria”, que fue añadida al juramento por Ley 79/1980, de 24 de diciembre (cuando se echaba encima el golpazo militar; como una de las formillas de intentar pararlo, sustituyéndolo por el “golpe blando” de Armada con las más altas complicidades), y sólo permaneció en vigor dieciocho años y pico, hasta la Ley 17/1999, de 18 de mayo.
Me pregunto, en fin, si Adán me haría fusilar si le digo que la articulación política de España es un tema pendiente desde el Conde de Olivares y Duque de Sanlúcar la Mayor; que la II República lo iba a resolver (Estatutos catalán y vasco del 32 y el 36, y los que seguían); que Franco metió la historia entre paréntesis y a su muerte todo estaba igual pero mucho peor, lo que le hace “último” responsable de la existencia de ETA; y que la salida, a medio plazo, será el Estado Federal, en la estela confederal de los “reyes católicos” y la federal avant la lettre de la Casa de Austria. El modelo jacobino-centralista galo aquí no sirve, y menos tras las salvajadas de la dictadura franquiana.
En relación con la manifestación contra el aborto que tuvo lugar el pasado domingo en Madrid quiero poner de manifiesto no se puede salir a la calle a gritar por gritar cuando no se tienen claros los conceptos del porqué uno se manifiesta. No entiendo porqué en esto del aborto se tiene que mezclar las banderas preconstitucionales, las del águila franquista, y los gritos y los insultos. Cuando de defender la vida se trata se debe hacer desde el máximo respeto a las personas. No entiendo porqué se gritaba que la ministra Bibiana Aído, era una “zorra” y que Zapatero era un “asesino”. Se puede estar o no de acuerdo con la actitud de un Gobierno pero si hay desacuerdo no creo que los insultos sirvan para intentar que tus quejas puedan fructificar en algo que venga a darte la razón. En ocasiones la violencia verbal es tan dura o más que la física y eso, la violencia, no lleva a ninguna parte que no sea a poner de manifiesto que se intente luchar por la vida cuando se observa una enorme carga de rencor y odio, expresada a través del insulto, que hace que muchos dudemos de si los que así actúan son capaces de respetar la integridad física de aquellos a los que con tanta dureza ultrajan. No creo que insultando y gritando sin meditar bien lo que se dice, se pueda defender mejor el derecho a la vida.
Me han sorprendido algunas de las personas que han participado en esa manifestación y entre ellas me ha dejado un tanto perplejo la presencia del padre de la niña Mari Luz, Juan José Cortés, persona a la que admiro y respeto profundamente y a la que desde aquí quiero hacer partícipe de cuál es mi opinión sobre sus últimas apariciones en público diciéndole que se equivocó, según mi opinión, repito, cuando acudió al debate político de La Noria y que se equivoca ahora en su asistencia e intervención en dicha manifestación. Su causa es otra. Su misión es la de pedir que se castiguen adecuadamente los casos tan terribles como el que le ocurrió a su hija Mari Luz, a la que creo que todos los españoles consideramos como algo nuestro, y para eso no es nada positivo el asistir a manifestaciones en las cuales se insulta tan dura como gravemente al Gobierno, a un Gobierno con el cual él está obligado a dialogar para llevar a buen fin el que se penalicen duramente hechos tan execrables como el que ha afectado a él y a su familia. Es más, en mi opinión, Juan José Cortés, estaba posicionado, en dicho acto, al lado de una gente que es incapaz de respetar la confesión religiosa a la que él pertenece y en cierto modo representa. Repito, creo sinceramente que este hombre se está equivocando.
No puedo dejar de comentar las palabras de Mayor Oreja, ex ministro de Aznar, en las que manifiesta que lo del aborto es “propio de bolcheviques”. A ver si ahora va a resultar que Aznar es un bolchevique, ya que gobernó durante ocho años y mantuvo en vigor la ley del aborto. Lo que hay que oír. De ahí mi preocupación al ver a Juan José Cortés, al lado de gente que es capaz de utilizar tan alto grado de cinismo. Por eso creo que se está equivocando.
No voy a andar con circunloquios ni dando saltos de rama en rama, iré al grano directamente: Si el juez Garzón, de un modo u otro, es apartado de la carrera judicial, este país habrá iniciado un retroceso en el que todos seremos sospechosos por lo que pensemos, hablemos o escribamos, también por lo que callemos. Estamos ante un desafío de la ultraderecha heredera del fascismo español, un desafío que no tiene sólo en la diana al único juez que se ha atrevido a encausar a tres dictaduras genocidas, sino a todo el que piense de manera diferente a ellos. Es por eso que me permito pedir a todos el mayor de los esfuerzos para impedir este linchamiento que nadie se explica, que nadie entiende ni dentro ni fuera de nuestras fronteras. El pueblo es soberano, la soberanía reside en el pueblo y es el pueblo el que tiene que hablar en este asunto de manera inapelable, por encima de los jueces del Tribunal Supremo, por encima de todas las instituciones, no hay más voz que la del pueblo ni más soberanía que la del pueblo y un pueblo consciente no puede consentir que se los herederos del franquismo sigan impartiendo "justicia".
Del mismo modo, me opongo con todas mis fuerzas a la construcción de un monumento a los fascistas en el cementerio de Valencia, sobre las fosas comunes de quienes llucharon por defender la libertad, la democracia y la dignidad humana; me opongo radicalmente, aquí y en dónde sea menester, a la tergiversación de la historia, al robo de la memoria, a la versión oficial que se está vendiendo, y en la que colaboran muchos intelectuales conocidos instalandos ahora en la equidistancia, mediante la cual todos fueron iguales, todos mataron, todos fueron unos sádicos, poniendo en el mismo plano a los fascistas y a quienes defendían el régimen constitucional de la II República: A Millán Astray y a Unamuno, a Azaña y a Franco, a Negrín y Primo de Rivera.
La construcción de ese monolito es una vergüenza, un antentado al más elemental sentido de la justicia, a las esencias de la democracia, un atropello y un insulto a todos los que se enfrentaron por primera vez y en solitario, ante la cobardía interesada de Inglaterra y Estados Unidos, al nazi-fascismo europeo.
Mi dignidad de ciudadano consciente y amante de la libertad no me permite guardar silencio y me impele a entonar "Un yo acuso": Los franquistas, gracias a una transición no acabada, están tomando posiciones en todas las instituciones del Estado, el Poder Judicial está en sus manos; un sector de izquierda, especialmente el Partido Socialista del País valenciano si es cierto su apoyo a la construcción de esa monstruosidad, colabora con quienes, en nombre del fascismo internacional, acabaron con la democracia española hace ahora 71 años, y poco a poco los revisionistas de la historia, los hijos de Franco van imponiendo la versión edulcorada de la tiranía más curel que ha sufrido Europa Occidental durante el siglo XX, con la colaboración de medios de comunicación, editoriales, distribuidoras y distintas asociaciones que quieren obligarnos a vivir con los fantasmas de cientos de miles de desaparecidos, torturados, asesinados, exiliados, martirizados, es decir con el bochorno y la indignidad eterna. Ningún país, ninguna comunidad, ningún régimen libre que se precie, ningún ciudadano que lo sea, puede vivir ante tal ignominia, ante semejante ultraje a nuestra memoria colectiva. El franquismo, si queremos ser de una vez por todas, libres, ha de ser condenado por todas las fuerzas políticas que no lo sean; la apología del franquismo, utilizando el medio que sea, ha de ser incluida en el código penal, y las fuerzas que no condenen el franquismo declaradas, de inmediato, ilegales.
La dictadura fascista española duró cuatro décadas gracias a una represión brutal y al apoyo de Inglaterra y Estados Unidos, que prefirieron tener un gobierno pelele en España a un régimen democrático. España quedó como una reliquia del fascismo en el corazón de Europa y los españoles sumidos en las tinieblas de una tiranía espantosa. Hoy, setenta y un años después del triunfo del fascismo, treinta y tres años después de las primeras elecciones legislativas, los ciudadanos españoles no podemos consentir, salvo que aceptemos la condición de miserables, que ningún símbolo franquista siga en nuestras calles, que ningún adorador de la tiranía y el tirano ocupe un cargo público, sea el que sea. Ha llegado la hora de decir basta. De ningún modo podemos ser el único país de nuestro entorno con monumentos a criminales y genocidas fascistas, como tampoco podemos ser el único país del mundo que expulse de la Justicia a uno de los pocos jueces que se han atrevido a enfrentarse a todo tipo delitos dentro y fuera de España, incluido el más grave de todos: El de genocidio y crímenes contra la Humanidad.
Será digno de prestarle la máxima atención a todo aquello que salga de esa tremenda parafernalia que se ha montado para ponerse todos de acuerdo con el fin de habilitar medidas para salir de la crisis.
Por el momento solo puedo referirme a la propuesta, o “ejemplo”, de la CEOE sobre un nuevo modelo de contratación para los jóvenes en el cual no tendrán derecho a indemnización por despido, no cotizarán a la Seguridad Social y no cobraran paro cuando sean despedidos y como sueldo la CEOE propone, o cita como “ejemplo”, un sueldo equivalente al Salario Mínimo Interprofesional (663,3 euros mensuales). Tampoco dejo de lado la propuesta de la Funca, la corporación que agrupa a todas las cajas de ahorro, que aboga por un contrato indefinido con despido “progresivo”, es decir que a medida que vaya transcurriendo el tiempo en la empresa el trabajador tendrá derecho a cobrar más por despido, siempre que este esté por debajo de los 45 días por año de alta en su lugar de trabajo. Me temo que con esta modalidad los trabajadores no se van a hacer muy “mayores” en las empresas. Esto de la Funca es una especie de contrato temporal disfrazado de indefinido. Y finalmente la propuesta del PP hecha a través de Montoro, que ha dicho que “hay que abaratar el empleo para ser más competitivos”. O sea que la salida de la crisis pasa por seguir jodiendo a los más débiles. De los opíparos sueldos, “primas” e indemnizaciones por jubilación que perciben los altos ejecutivos de la banca y de las grandes empresas así como altos cargos de las distintas administraciones públicas no se habla nada. Aquí siempre se salvan los mismos. Estupendo.
A los trabajadores solo les queda mantenerse espalda contra espalda para intentar evitar que les sigan dando por semejante sitio.
Estimadas compañeras:
Los derechos que obtuvieron las mujeres durante la II República fruto de las luchas del movimiento feminista y del movimiento obrero, así como de los valores republicanos fueron los siguientes:
- En la Constitución de 1931 se reconoció el derecho al voto de la mujer y el derecho a ser elegida para cualquier cargo público. Las mujeres accedieron a la ciudadanía política y pudieron votar en las elecciones de 1933.
En marzo de 1932 se aprobaron la ley de matrimonio civil y la ley del divorcio, en ese momento la más progresista de Europa, ya que reconocía el divorcio de mutuo acuerdo y el derecho de la mujer a tener la patria potestad de los hijos/as. Ambas leyes supusieron un duro revés para la iglesia que veía recortada su influencia en el seno de la familia y un gran paso adelante para que la mujer saliese de su órbita.
En 1936, la Generalitat despenalizó y legalizó el aborto.
En 1935 se decretó la abolición de la prostitución reglamentada, hasta ese momento el cuerpo de la mujer era considerado legalmente una mercancía en venta.
En el terreno laboral el 1 de julio de 1931 se decretó la jornada de 8 horas. Se regularizó el trabajo nocturno y se aprobó la ley de descanso, los domingos. El salario de la mujer era el 50% más bajo que el de los hombres.
El fuerte impulso de la república a la creación de escuelas se tradujo en un descenso del analfabetismo del 57% al 37% de las mujeres. Sin embargo era todavía escasa la presencia de la mujer en la enseñanza secundaria con un 30% del total de estudiantes. En la universidad había 2.300 alumnas frente a 30.000 alumnos. La II República significó un gran avance en los derechos políticos y sociales de las mujeres.
El golpe fascista de 1936 impidió que se consolidara y extendiera plenamente estos avances. Las mujeres defendieron la república y al finalizar la guerra había más de 30.000 presas en las cárceles franquistas sólo en la cárcel de ventas se fusilaron a 1.000 mujeres, en todo los pueblos y ciudades de España se pelaban a las mujeres al cero y se las humillaba en las calles.
Una asignatura pendiente es la recuperación de la Memoria Histórica de las mujeres republicanas y en lugar de avanzar en este campo asistimos a una persecución infame del juez Garzón.
Hoy 8 de marzo de 2010 las mujeres cobran un salario 33% por debajo del de los hombres, sólo ocupan un 10% de los puestos de máxima dirección y son las primeras víctimas de la crisis.
La lucha por la III República es cada vez más una bandera de las mujeres que quieren tejer un proceso constituyente en el que la igualdad real, los derechos de las mujeres queden garantizados.
La monarquía, el bipartidismo, la corrupción, el sistema capitalista son hoy los obstáculos para lograr la igualdad de las mujeres y la supresión de la explotación y del patriarcado.
La III República española vendrá de las manos del las mujeres en gran medida.
Antonio Romero, Secretario Político del PCA de Málaga, Ex.parlamentario de IULV-CA y Coordinador de la Red de municipios por la III República
No suelo publicar en este blog todas las colaboraciones que hago con medios locales. Supongo que , poco deben interesar a los que leen mis chorradas en lugares como Madrid, Cadiz, o Sudamerica. Aunque con el tema de las Canteras, creo que cualquier lector podria encontar semejanzas en situaciones mas o menos cercanas, viva donde viva, ya sea con canteras que arrasan la Sierra, Urbanizaciones que no respetan el medioambiente,vertidos nocivos o la existencia de una central Nuclear.
El caso, universalmente conocido, es el de grandes empresas que hacen prevalecer sus intereses particulares sobre los colectivos, arrasando el medioambiente, con la colaboración necesaria de las Adminstraciones, que permitn, fomentan o amparan estos comportamientos.
En mi pueblo, Alhaurin de la Torre, las canteras, muchas de ellas declaradas ilegales, llevan años arrasando la Sierra, y poniendo en peligro nuestra salud y nuestro entorno. Recientemente, tras una sentencia demoledora por parte de los tribunales, conseguida gracias al esfuerzo y constancia de unos pocos vecinos, el ayuntamiento y los canteros se inventaron un acuerdo que a traves de una fundación, pretende hacernos creer que se está restaurando el terreno arrasado, y cumplindo el mandato de la sentencia. La verdad es dificilmente comprobable, aunque en ello estamos algunos.
Yo, personalmente ya llevo dos amenazas públicas por parte de un empleado de esa fundación de que me va a denunciar por mis comentarios y escritos. La primera de esas amenazas me la gané al solicitar a traves de un foro de vecinos, convertido en partido politico independiente, datos sobre un informe de dicha fundación que cuando menos levantaba ciertas sospechas. Hoy mismo he sido obsequiado con la segunda de estas amenazas, por criticar el uso que de sus trabajadores y de sus medios realiza este invento de los canteros.
Supongo que vendran mas....
Se que no estoy solo en esto, tampoco me importaria, porque al menos me acompaña la verdad.
Dejo para la reflexión el enlace a una foto de mi amigo Perez Rios, realizada este mismo fin de semana en las canteras de mi pueblo, las que supuestamente se están restaurando. Las cabras montesas no saben escribir,ni tienen un blog, o una pagina web donde expresarse. Mientras no nos pueden dar su opinión, yo seguiré dando la mia.
http://www.alhaurin.com/nuevo/popup.html?http://www.alhaurin.com/noticias/imagenes/2010/Marzo/Cabras.jpg
Juan Manuel Mancebo Fuertes
jmanceb@gmail.com

Ha sido una de las noticias más sorprendentes y menos comentadas del invierno. Y, sin embargo, su conocimiento es de una enorme importancia cultural y política. No sólo porque completa la "biografía" del personaje, sino porque informa, como una sacudida a nuestra tranquila conciencia, sobre unos tiempos convulsos en que los máximos exponentes de la cultura en España eran perseguidos, con terribles campañas mediáticas y actos de violencia y sabotaje, cometidos por las fuerzas retrógradas y sus medios de propaganda, y por tanto debían defenderse. Cualquier parecido con la realidad actual debe ser pura coincidencia...
Y es que un libro titulado 'Los años rojos de Luís Buñuel', escrito por Román Gubern, ha puesto al descubierto mucha información sobre el cineasta y ha revelado algo insospechado (para muchos): que Luís Buñuel, posiblemente el más influyente director español del siglo XX, se hizo comunista; y, concretamente, del Partido Comunista de España. Y entró en este partido nada menos que en 1931-1932, año en que el PCE basculaba todavía entre las tésis bolcheviques de 1917 y los pactos con otras fuerzas de izquierda más moderadas (y tildadas de burguesas en los años 20), ante la crecida de un monstruoso fascismo.
Buñuel no rompió --nos informa el libro de Gubern-- con el surrealismo, sinó que fueron éstos quienes lo echaron "por comunista". Sin entrar a considerar el arte de los André Breton y compañía (para mí, válido), la escala de valores de los surrealistas queda retratada por éste revelador libro. No supieron entender una realidad que les superaba. Y no parecía la España Republicana de los años 30, trufada de peligros (y de esperanzas), el mejor lugar para ideologías que tan sólo tenían sentido en los cafés de París y círculos bohemios. Hacía falta algo más.
Los pogromos de la Iglesia, una derecha extrema y un pueblo atrasado exigían sin duda no abandonar el arte, ni la experimentación. Pero sí saber adaptarse al medio y, ante todo, defenderse con garantías, frente a un sinfín de amenazas.
Buñuel siguió experimentando mucho en su "época comunista" del PCE. El reducido grupo surrealista parisino denostó a Buñuel por éste hecho, quitándole el (pretendido) carnet que otorgaban a los miembros de su selecto club. La historia "oficial" echó más leña sobre él, acusándole de ser "hombre de izquierdas" (así lo afirmaría Salvador Dalí, en 1943, adherido ya al franquismo tras su etapa "avida dollars"); tuvo Buñuel en EEUU innumerables problemas y fue objeto de diversas caza de brujas e intromisiones profesionales que acabaron llevándole a México, como Chaplin.
¿Qué debió llevar a Buñuel a militar en el PCE, entre el 31 y el 38? Sin duda, un compromiso moral. Pero qué duda cabe que era "el lugar" en el que había que estar, por la protección política que ofrecía para todos aquellos dispuestos a arriesgar por un mejor mundo, en cualquier campo. Era una formación con enorme prestigio, combativa, dispuesta a echarle un fuerte pulso a la derecha terrateniente, al caciquismo y a la represión contra los obreros, viniera de dónde viniera.
Asomaban Pasionaria y unos cuantos más, que pilotarían el crecimiento de este partido en todos los frentes. Un partido para afrontar el riesgo con visos de éxito; un altavoz internacional en el que Buñuel se apoyó para protegerse y proyectarse en la nueva España que nacía, y sobrevivir incluso a la represión franquista que se cebaba sobre los artistas, antes y durante la guerra (y que culminó, simbólicamente, con el asesinato de Lorca, entre mucha otra gente ilustrada, que pereció bajo las sombras de la más pérfida delación).
La otra historia oficial "escondió" el hecho comunista de Buñuel, forjado ya en París en los días surrealistas. Él mismo, para su propia supervivencia en el "mundo libre" hubo de esconderlo. "Cuando alguien le preguntaba si era comunista siempre contestaba que era un español republicano", se dice en Wikipedia.
Tal desgraciada clandestinidad, que llevó a Buñuel a camuflarse bajo varias capas, incita también a otra reflexión sobre la limitada libertad ideológica de la que gozamos, de nuevo, a día de hoy.


